Home/Entre Idiomas/Las supersticiones que todavía respetamos

Las supersticiones que todavía respetamos

Facebook
Twitter
Pinterest

Por Rocky Williams-Torres

Fotos: Dreamstime

Carteras en el piso, escobas sobre los pies y cucharas que anuncian visitas. Muchas de las supersticiones que escuchamos de niños todavía aparecen cuando menos lo esperamos.

Puedes tener treinta años, pagar tus propias cuentas y decir con toda seguridad que no crees en supersticiones.

Pero deja que alguien ponga una cartera en el piso y algo pasa. Tal vez no digas nada, pero la miras.

En algún rincón de la cabeza aparece aquella advertencia que escuchaste cien veces: “¡Levanta eso, que se te va el dinero!”.

Muchas de esas reglas llegaron a nosotros así, sin explicación y con suficiente insistencia como para quedarse.

En muchas casas hispanas había cosas que simplemente no se hacían.

No se abría un paraguas dentro de la casa. Si alguien te barría los pies, podías quedarte soltera. Si una cuchara caía al suelo, significaba que venía visita.

Y pasar por debajo de una escalera era buscarse mala suerte sin necesidad.

Uno podía preguntar por qué, pero casi nunca recibía una respuesta mucho más detallada que un “porque eso no se hace”.

El espejo roto estaba en otra categoría.

La creencia de los siete años de mala suerte convertía cualquier accidente frente al tocador en un pequeño drama familiar.

Luego venía el remedio, que podía cambiar dependiendo de quién contara la historia.

En algunas familias se hablaba de sal. En otras había una forma distinta de neutralizar la mala suerte.

Ese detalle importa porque las supersticiones rara vez llegan intactas. Van pasando de una generación a otra y cada casa termina con su propia versión.

Con el dinero, las advertencias eran todavía más serias.

La cartera jamás debía tocar el piso. La mano que picaba podía anunciar que venía dinero o que estabas a punto de gastarlo.

Sin embargo, siempre había discusión sobre cuál mano significaba qué.

También estaba aquello de no contar una buena noticia demasiado pronto para no “salarla”, o tocar madera después de decir algo con demasiada confianza.

Muchas de estas creencias llegaron con nuestras familias desde distintos países.

Otras se aprendieron de vecinos, compadres o parientes y terminaron mezclándose hasta que nadie podía decir con certeza dónde habían empezado.

Por eso una misma superstición puede tener significados distintos según la familia.

Para unos, una cuchara anuncia una visita femenina. Para otros, simplemente significa que viene alguien.

Lo importante nunca pareció ser la precisión. Era saber que algo había pasado y que la abuela ya tenía una explicación.

Lo curioso es lo que ocurre cuando crecemos.

Dejamos de creer muchas de estas cosas de manera literal, pero el cuerpo parece recordarlas.

Nos barren los pies y los movemos. Vemos una escalera y preferimos rodearla.

Alguien deja la cartera en el piso y sentimos la necesidad de subirla a una silla.

No porque esperemos una tragedia inmediata, sino porque ciertas advertencias se vuelven hábito antes de que tengamos edad suficiente para cuestionarlas.

Ahí está la parte que todavía conecta generaciones.

Las supersticiones pueden sonar absurdas fuera de contexto, pero dentro de una familia vienen pegadas a una voz, una casa o una persona que las repetía siempre.

A veces basta escuchar una de esas frases para volver por un segundo a la cocina de la abuela, donde dejar la cartera en el piso podía ser casi tan grave como contestarle mal.

Puedes asegurar que no eres supersticioso y probablemente tengas razón.

Pero si rompes un espejo, te barren los pies o alguien deja tu cartera tirada en el piso, puede que igual prefieras no tentar la suerte.

ROMPER UN ESPEJO

La creencia más conocida dice que un espejo roto trae siete años de mala suerte.

Con el tiempo aparecieron distintas maneras de intentar “cortar” esa suerte, y las versiones cambian de una familia a otra.

Algunos recuerdan la sal. Otros aprendieron una costumbre diferente en casa.

Lo interesante es que casi todos recuerdan que dejar los pedazos ahí sin hacer nada no era una opción.

¿QUÉ SIGNIFICABA EN TU CASA?

La cartera en el piso
Se va el dinero.

Que te barran los pies
No te casas.

Pasar debajo de una escalera
Trae mala suerte.

Una cuchara que cae
Viene visita.

Abrir un paraguas dentro de casa
Mala suerte dentro del hogar.

Que te pique la mano
Dinero que llega… o dinero que se va, dependiendo de quién cuente la historia.

PREGUNTA PARA NUESTROS LECTORES

¿Qué superstición de tus abuelos todavía respetas, aunque digas que no crees en ella?

¿Tienes una historia de tus abuelos? Escríbenos por DM: @ElEspecialitoUSA

El Especialito

El Especialito

What to read next...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *