La sequía extrema ya afecta al 33 % de Puerto Rico, casi el doble del 17 % registrado la semana pasada. El rápido deterioro mantiene bajo presión los embalses y ha obligado a continuar el racionamiento de agua en varios municipios, incluido San Juan.
El Monitor de Sequía de Estados Unidos informó este jueves que las condiciones secas persistieron en gran parte de la isla. Además, se registraron niveles mínimos históricos de caudal en algunas zonas. La falta de precipitaciones durante los últimos dos meses ha agravado el problema.
Aumentan las áreas afectadas
La sequía extrema se concentra en municipios del centro-sur y el oeste de Puerto Rico. También afecta una zona del noreste donde se encuentra el embalse de Carraízo, en Trujillo Alto.
El informe muestra que la sequía severa aumentó del 53,93 % al 62,86 % en una semana. Por su parte, la sequía moderada pasó del 72,18 % al 73,38 %.
La categoría de condiciones anormalmente secas también creció. Ahora abarca el 82,91 % del territorio, frente al 78,27 % registrado anteriormente. Solo el 17,09 % de Puerto Rico permanece libre de alguna clasificación de sequía.
Más de medio millón de personas bajo racionamiento
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados mantiene un plan de interrupciones programadas del servicio de agua. Los cortes se realizan mediante turnos de 48 horas y afectan a unos 183.000 abonados, equivalentes a más de medio millón de personas.
Los municipios incluidos son San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos. Sin embargo, las autoridades no descartan ampliar las restricciones a otras comunidades si los niveles de los embalses continúan descendiendo.
Ante la emergencia, la gobernadora Jenniffer González firmó el 31 de julio dos órdenes ejecutivas. Una declaró el estado de emergencia por la disponibilidad de agua. La otra activó a la Guardia Nacional para colaborar con el transporte, la distribución y la purificación del recurso.
Las lluvias recientes no han sido suficientes
Una onda tropical dejó lluvias en distintas partes de Puerto Rico durante los últimos días. Aunque esas precipitaciones permitieron una ligera recuperación en algunas presas, no fueron suficientes para revertir la situación general.
El Monitor de Sequía señaló que las restricciones continuaron en varias áreas y que una parte considerable del territorio sufrió un deterioro frente a la semana anterior. Por eso, las autoridades mantienen la vigilancia sobre el consumo y las reservas disponibles.
Las condiciones también representan un riesgo para la agricultura, los ecosistemas y las comunidades que dependen de fuentes locales de agua. Asimismo, las interrupciones prolongadas pueden complicar las actividades diarias de hogares, comercios, escuelas y centros de salud.
Carraízo continúa perdiendo agua
El embalse de Carraízo se encontraba en 37,57 metros, unos 22 centímetros menos que una semana antes. Su descenso activó ajustes operacionales para los abonados que dependen de esta reserva.
El embalse de Cidra también permanece bajo el nivel de ajustes operacionales. Su medición más reciente fue de 400,13 metros, aproximadamente 10 centímetros por debajo del nivel de observación.
Además, los embalses de La Plata y Río Blanco continúan descendiendo y se acercan al nivel que requeriría ajustes en sus operaciones. Las autoridades mantienen el racionamiento mientras observan la evolución de las lluvias y las reservas de agua.