En San José, California, existe una mansión con escaleras que terminan contra el techo, puertas que se abren hacia paredes y habitaciones construidas dentro de otras habitaciones.
Durante décadas, la explicación más popular fue tan extraña como la casa: su propietaria, Sarah Winchester, supuestamente creía que los espíritus de las personas asesinadas por rifles Winchester la perseguían y que solo podría mantenerlos alejados si nunca dejaba de construir.
La historia convirtió a la mansión Winchester en uno de los lugares más famosos y misteriosos de Estados Unidos.
Pero la parte comprobada y la leyenda no son exactamente lo mismo.
Una heredera con una enorme fortuna
Sarah Lockwood Pardee Winchester era la viuda de William Wirt Winchester, heredero de la compañía Winchester Repeating Arms.
Su vida estuvo marcada por varias pérdidas. Su hija Annie murió siendo apenas un bebé y William falleció de tuberculosis en 1881.
Sarah heredó una enorme fortuna y una participación considerable en la empresa familiar. Poco después dejó Connecticut y se trasladó a California, donde compró una casa de campo de ocho habitaciones en San José en 1886. Winchester Mystery House
Entonces comenzó a construir.
Y siguió haciéndolo durante 36 años.
Cuando murió en 1922, aquella pequeña casa se había convertido en una mansión de aproximadamente 24.000 pies cuadrados con unas 160 habitaciones, 10.000 ventanas, 2.000 puertas, 47 escaleras y chimeneas, 13 baños y seis cocinas. Winchester Mystery House
Una casa construida sin un plan convencional
Una de las razones por las que la mansión Winchester parece tan extraña es que no fue diseñada de una sola vez.
Sarah modificaba continuamente la propiedad. Se agregaban habitaciones, se eliminaban otras y algunas estructuras eran reconstruidas poco después de haber sido terminadas.
Según relatos históricos, ella misma realizaba bocetos en trozos de papel y los entregaba a sus trabajadores.
El resultado fue un laberinto arquitectónico.
Hay escaleras que terminan en el techo, puertas que no conducen a ninguna parte, ventanas interiores, balcones dentro de habitaciones y chimeneas que se detienen antes de alcanzar el techo. Smithsonian Magazine
Parte de esta rareza también puede explicarse por décadas de remodelaciones y por el terremoto de San Francisco de 1906, que dañó seriamente la casa.
¿Realmente construía para escapar de fantasmas?
Aquí comienza la leyenda.
La versión más famosa afirma que Sarah consultó a un médium después de la muerte de su esposo. Según la historia, el médium le dijo que su familia estaba siendo perseguida por los espíritus de las personas asesinadas con rifles Winchester.
La supuesta solución era trasladarse al oeste y construir una casa para los espíritus.
Y nunca detener la construcción.
Si los trabajadores dejaban de construir, la leyenda decía que Sarah moriría.
El problema es que no existe documentación contemporánea sólida que confirme que Sarah recibió realmente esa instrucción de un médium.
Las historias sobre fantasmas y maldiciones crecieron mientras ella todavía estaba viva y se expandieron mucho más después de su muerte.
Incluso la propia Winchester Mystery House reconoce que el motivo real detrás de sus continuas remodelaciones sigue siendo desconocido. Winchester Mystery House
Una mujer mucho menos excéntrica de lo que dice la leyenda
Durante años, Sarah fue presentada como una viuda aterrorizada que vivía aislada y construía habitaciones absurdas para confundir espíritus.
Los historiadores modernos ofrecen una imagen bastante más complicada.
Era una mujer educada, financieramente independiente y muy interesada en arquitectura y tecnología.
La casa incorporó innovaciones poco comunes para su época, incluidos sistemas de calefacción, elevadores, duchas interiores y soluciones de plomería avanzadas.
También pagaba bien a los carpinteros y mantenía un equipo constante de trabajadores.
En otras palabras, no existe evidencia de que estuviera simplemente construyendo al azar debido a una obsesión irracional.
Es posible que disfrutara profundamente del proceso de diseñar, modificar y reconstruir.
¿Por qué tantas cosas no llevan a ninguna parte?
Algunas características extrañas podrían deberse a experimentación arquitectónica.
Otras probablemente nacieron de modificaciones posteriores.
Y algunas se volvieron todavía más desconcertantes después del terremoto de 1906.
Antes del terremoto, la casa pudo haber tenido cerca de 200 habitaciones. Varias secciones quedaron dañadas y fueron cerradas o eliminadas posteriormente. Smithsonian Magazine
Eso ayuda a explicar por qué existen accesos bloqueados y elementos que parecen terminar abruptamente.
La idea de que cada escalera inútil fue construida específicamente para confundir fantasmas es una interpretación posterior, no un hecho probado.
Los números también alimentaron la leyenda
Sarah Winchester parecía tener cierto interés en los números, especialmente el 13.
La casa tiene 13 baños, y algunos elementos decorativos fueron organizados en grupos relacionados con ese número.
Esto ayudó a fortalecer la reputación sobrenatural de la propiedad.
Pero incluso aquí resulta difícil separar intención, coincidencia y marketing posterior.
Una casa que abrió oficialmente al público en 1923 tenía bastante que ganar con una reputación misteriosa. Winchester Mystery House
Entonces, ¿está embrujada?
Visitantes y empleados han reportado pasos, voces, sombras y otros fenómenos durante décadas.
No existe evidencia científica que demuestre que la mansión Winchester esté habitada por fantasmas.
Lo que sí existe es una construcción extraordinariamente inusual, creada durante casi cuatro décadas por una mujer cuya verdadera motivación nunca quedó registrada de manera clara.
Y quizá esa falta de respuesta permitió que la leyenda creciera.
Sarah Winchester murió el 5 de septiembre de 1922.
La construcción se detuvo.
No porque un fantasma finalmente ganara.
Simplemente porque la mujer que había pasado 36 años transformando la casa ya no estaba allí para ordenar la siguiente modificación.
La mansión permanece abierta al público más de un siglo después.
Y todavía conserva lo que hizo famosa a la historia desde el principio: muchas habitaciones y muy pocas respuestas.