Los cinnamon rolls tienen que sentirse suaves desde el primer corte. La masa debe quedar esponjosa, el relleno bien repartido y el glaseado lo suficientemente cremoso para derretirse sobre los rollos tibios sin desaparecer por completo.
Esta receta toma tiempo, pero no es complicada. La masa se prepara con leche, mantequilla, huevo y levadura. Luego se rellena con azúcar morena y canela, se enrolla, se corta y se deja crecer antes de hornear. Ese segundo reposo es clave para lograr una textura ligera.
Además, los cinnamon rolls funcionan muy bien para desayuno, brunch, merienda o una mañana especial en casa. Se pueden preparar el mismo día o dejar armados en la nevera durante la noche para hornearlos al día siguiente.
Ingredientes para los cinnamon rolls
- 3 1/2 tazas de harina de trigo todo uso
- 2 1/4 cucharaditas de levadura seca activa o instantánea
- 1/2 taza de leche tibia
- 1/4 taza de azúcar
- 1 huevo
- 1/4 taza de mantequilla derretida
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de vainilla
Ingredientes para el relleno
- 1/2 taza de mantequilla suave
- 3/4 taza de azúcar morena
- 2 cucharadas de canela molida
- 1 pizca de sal
Ingredientes para el glaseado
- 4 oz de queso crema, a temperatura ambiente
- 3 cucharadas de mantequilla suave
- 1 taza de azúcar glass
- 1 cucharadita de vainilla
- 2 a 3 cucharadas de leche, según la textura deseada
Cómo preparar la masa
Primero, mezcla la leche tibia con la levadura y una cucharadita del azúcar. Deja reposar durante 5 a 10 minutos, hasta que se vea espumosa.
Luego, en un recipiente grande, combina la harina, el resto del azúcar y la sal.
Después, añade el huevo, la mantequilla derretida, la vainilla y la mezcla de levadura.
A continuación, mezcla hasta formar una masa suave. Amasa durante 8 a 10 minutos, hasta que esté elástica y ligeramente pegajosa, pero manejable.
Finalmente, coloca la masa en un recipiente engrasado, cúbrela y déjala reposar durante 1 hora, o hasta que duplique su tamaño.
Cómo preparar el relleno
Primero, mezcla el azúcar morena, la canela y la pizca de sal.
Luego, ten la mantequilla suave lista para untar sobre la masa.
Después, reserva la mezcla mientras estiras la masa.
Cómo formar los cinnamon rolls
Primero, coloca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada.
Luego, estírala en forma de rectángulo.
Después, unta la mantequilla suave sobre toda la superficie, dejando un pequeño borde libre.
A continuación, espolvorea la mezcla de azúcar morena y canela de manera uniforme.
Luego, enrolla la masa desde el lado más largo, ajustando con suavidad para formar un rollo firme.
Finalmente, corta en 9 a 12 porciones y colócalas en una fuente engrasada.
Cómo hornear los cinnamon rolls
Primero, cubre la fuente y deja reposar los rollos durante 30 a 45 minutos, hasta que se vean más inflados.
Luego, precalienta el horno a 350 °F.
Después, hornea durante 22 a 28 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos en el centro.
A continuación, retira del horno y deja reposar 5 minutos antes de añadir el glaseado.
Cómo preparar el glaseado
Primero, bate el queso crema con la mantequilla hasta obtener una mezcla suave.
Luego, añade el azúcar glass y la vainilla.
Después, incorpora la leche poco a poco hasta lograr una textura cremosa y fácil de extender.
Finalmente, cubre los cinnamon rolls tibios con el glaseado.
Consejos útiles
- La leche debe estar tibia, no caliente. Si está demasiado caliente, puede dañar la levadura.
- No agregues demasiada harina al amasar. La masa debe quedar suave para que los rollos no salgan secos.
- Usa mantequilla bien suave para extender mejor el relleno.
- Corta los rollos con hilo dental sin sabor o un cuchillo afilado para mantener la forma.
- Si los preparas la noche anterior, cúbrelos y refrigéralos después de cortarlos. Al día siguiente, déjalos reposar a temperatura ambiente antes de hornear.
Cómo servir los cinnamon rolls
Los cinnamon rolls se sirven tibios, con el glaseado recién puesto y una taza de café, leche o chocolate caliente. También quedan muy bien como parte de un brunch con frutas frescas, huevos o yogur.
Al probarlos, deben sentirse suaves, dulces y aromáticos, con capas marcadas de canela y una cobertura cremosa que no opaque la masa. Son una receta de paciencia, pero cada reposo tiene recompensa: rollos altos, tiernos y con ese olor que llena toda la cocina.