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Los juicios de Salem: cómo el miedo llevó a ejecutar a 20 personas por brujería

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[[File:Witch in the Salem Witch Trials.jpg|Witch_in_the_Salem_Witch_Trials]]

En 1692, una pequeña comunidad de Massachusetts comenzó a convencerse de que Satanás estaba actuando entre sus vecinos.

Adolescentes sufrían convulsiones y comportamientos extraños. Surgieron acusaciones de brujería. Los rumores se extendieron rápidamente.

En cuestión de meses, más de 200 personas serían acusadas.

Treinta fueron declaradas culpables y 20 personas murieron como consecuencia directa de los juicios y persecuciones de Salem, 19 mediante ahorcamiento y una después de ser sometida a un brutal procedimiento de presión.

Los juicios de Salem se convirtieron en uno de los ejemplos más famosos de lo que puede ocurrir cuando miedo, conflictos personales y un sistema judicial defectuoso comienzan a alimentarse entre sí.

Todo comenzó con unas niñas

Durante el invierno de 1691 a 1692, Betty Parris y Abigail Williams comenzaron a presentar comportamientos inusuales.

Gritaban, se contorsionaban y aseguraban sentir que fuerzas invisibles las atacaban.

Otros jóvenes comenzaron a mostrar síntomas similares.

Los médicos no encontraron una explicación física clara.

En una sociedad profundamente religiosa, la posibilidad de brujería fue tomada seriamente.

Las niñas comenzaron a señalar personas.

Las primeras acusadas

Entre las primeras mujeres acusadas estuvieron Sarah Good, Sarah Osborne y Tituba, una mujer esclavizada que vivía en la casa del ministro Samuel Parris.

Las tres ocupaban posiciones vulnerables dentro de la comunidad.

Tituba confesó y describió supuestas actividades sobrenaturales.

Su testimonio ayudó a expandir el miedo.

Pronto las acusaciones dejaron de concentrarse únicamente en personas marginadas.

Miembros respetados de la comunidad también fueron señalados.

La llamada evidencia espectral

Uno de los elementos más problemáticos de los juicios de Salem fue la aceptación de “evidencia espectral”.

Una persona podía afirmar que el espíritu o espectro de alguien la había atacado en una visión.

El acusado no tenía una manera real de demostrar que su supuesto espíritu no había aparecido.

Esto convirtió experiencias subjetivas en evidencia judicial.

Las acusaciones comenzaron a multiplicarse.

Confesar podía salvarte

El sistema creó una paradoja inquietante.

Algunas personas que confesaron haber practicado brujería y acusaron a otras evitaron temporalmente la ejecución.

Quienes insistieron en su inocencia podían terminar condenados.

Eso generó incentivos para producir nuevas acusaciones.

El miedo alimentaba más miedo.

Giles Corey y una muerte brutal

Giles Corey, un hombre de más de 80 años, se negó a declararse culpable o inocente.

Según la legislación inglesa de la época, sin una declaración formal el tribunal no podía proceder normalmente con el juicio.

Las autoridades utilizaron el peine forte et dure, colocando pesos cada vez mayores sobre su cuerpo para obligarlo a responder.

Corey murió después de varios días.

La tradición sostiene que pidió “más peso”, aunque la exactitud literal de esa frase sigue siendo discutida.

Su muerte no fue una ejecución por brujería en sentido técnico, pero ocurrió directamente debido al proceso judicial.

El miedo finalmente comenzó a romperse

A medida que las acusaciones alcanzaban a personas cada vez más respetadas, aumentaron las dudas sobre la legitimidad de los procesos.

El gobernador William Phips terminó prohibiendo el uso de evidencia espectral y disolvió el tribunal especial que llevaba los casos.

Los nuevos juicios exigieron estándares de evidencia más estrictos.

La mayoría de los acusados restantes fue absuelta o liberada.

La histeria había comenzado a terminar.

¿Qué provocó Salem?

No existe una sola explicación.

Historiadores han estudiado tensiones religiosas, conflictos por tierras, rivalidades familiares, miedo a ataques durante guerras fronterizas y la posición social de las acusadas.

También se han propuesto enfermedades o intoxicaciones, incluido el famoso cornezuelo del centeno.

La hipótesis del ergotismo es interesante, pero no existe evidencia suficiente para considerarla la explicación principal.

Los juicios de Salem probablemente surgieron de una combinación de factores sociales, políticos, religiosos y psicológicos.

Una lección que sobrevivió al siglo XVII

En años posteriores, autoridades y participantes reconocieron que se habían cometido graves errores.

Massachusetts comenzó a revertir condenas y ofrecer compensación a algunas familias.

En 1957, el estado emitió una disculpa formal, y posteriormente se tomaron medidas adicionales para limpiar oficialmente los nombres de las últimas personas condenadas.

Salem no fue el mayor episodio de persecución por brujería de la historia.

Europa había ejecutado a miles de personas acusadas durante siglos anteriores.

Pero los juicios de Salem sobrevivieron como símbolo porque muestran con extraordinaria claridad cómo una comunidad puede abandonar sus estándares normales cuando el miedo se convierte en evidencia.

No hicieron falta brujas reales.

Bastaron acusaciones, rumores y un sistema dispuesto a creerlos.

El Especialito

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