El Día de Muertos ha dejado de ser una celebración limitada a México para convertirse en una tradición reconocida internacionalmente. Desde Nueva York hasta Madrid y Tokio, los altares, las flores de cempasúchil y las catrinas forman parte de festividades que atraen a personas de diferentes culturas.
Pero ¿por qué una celebración dedicada a recordar a los fallecidos despierta tanto interés alrededor del mundo? Para el investigador y artista gráfico Manuel Álvarez Junco, la respuesta está en una característica de la tradición mexicana: su capacidad para combinar la muerte con el humor.
En una entrevista con EFE, el autor de ‘Una calavera del montón. Humor y Muerte’ explicó cómo las representaciones humorísticas de la muerte han acompañado a distintas civilizaciones y por qué el Día de Muertos ha conseguido una proyección internacional tan amplia.
¿Por qué el Día de Muertos se volvió una celebración mundial?
Durante la última década, el Día de Muertos ha ganado visibilidad fuera de México gracias a celebraciones comunitarias, desfiles y producciones cinematográficas.
Películas como ‘Coco’, de Pixar, y ‘007: Spectre’ contribuyeron a familiarizar al público internacional con algunos de sus símbolos más reconocibles.
Sin embargo, Álvarez Junco considera que su atractivo va más allá de las imágenes coloridas y las festividades.
La tradición ofrece una manera diferente de relacionarse con la muerte, permitiendo recordarla sin abandonar la alegría y el sentido del humor.
“Todos somos calaveras potenciales y somos no calaveras potenciales solo, sino calaveras del montón”, explicó el investigador.
En su libro, el autor examina cómo las imágenes humorísticas han ayudado históricamente a las personas a enfrentar la incertidumbre sobre el final de la vida.
Una tradición que combina raíces indígenas y europeas
Aunque el Día de Muertos está profundamente relacionado con la identidad mexicana, su desarrollo histórico incluye elementos de distintas culturas.
Álvarez Junco investigó las representaciones de la muerte en la antigua Grecia y Roma, así como las danzas macabras de la Europa medieval.
También estudió las tradiciones españolas relacionadas con el humor y la muerte, entre ellas las celebraciones del Día de los Inocentes.
Estas expresiones culturales se encontraron con las prácticas de los pueblos indígenas mesoamericanos, que incorporaban música y danza en diversas ceremonias.
De esa convivencia surgieron tradiciones que, con el paso de los siglos, adquirieron características propias en México.
El resultado fue una celebración en la que el recuerdo de los fallecidos convive con las ofrendas, los alimentos y las reuniones familiares.
José Guadalupe Posada y el origen de la Catrina
Uno de los personajes más representativos del Día de Muertos es la Catrina, la elegante figura esquelética que aparece en desfiles, ilustraciones y decoraciones.
Su origen está relacionado con el grabador mexicano José Guadalupe Posada, conocido por utilizar calaveras para representar diferentes sectores de la sociedad.
Durante la presentación del libro en la Casa de México en Madrid, el historiador Agustín Sánchez González recordó que Posada murió sin alcanzar la fama internacional que posteriormente adquirirían sus ilustraciones.
“Posada nació el día que murió”, afirmó el historiador.
La frase hace referencia al reconocimiento póstumo del artista, quien falleció en 1913 y fue enterrado en una fosa común.
Su célebre Calavera Garbancera, posteriormente popularizada como la Catrina, se convirtió en uno de los símbolos visuales más reconocidos de la cultura mexicana.
Álvarez Junco destaca que la propuesta de Posada representaba la muerte sin solemnidad religiosa y utilizaba la sátira para recordar que las diferencias sociales desaparecen ante ella.
El humor como respuesta al miedo a morir
Para el autor, una de las grandes aportaciones de las calaveras mexicanas es que permiten representar un tema difícil sin recurrir exclusivamente al miedo.
Las ilustraciones de Posada mostraban esqueletos participando en situaciones cotidianas, desde celebraciones hasta escenas relacionadas con la política y la vida social.
Ese tratamiento humorístico ayudaba a cuestionar las jerarquías y recordaba que la muerte alcanza a todas las personas, independientemente de su posición económica.
Álvarez Junco considera que el humor puede funcionar como una herramienta para enfrentar una de las preocupaciones más profundas del ser humano.
Su investigación también muestra que esta relación entre la risa y la mortalidad no es exclusiva de México.
Diversas civilizaciones han utilizado imágenes satíricas y representaciones festivas para reflexionar sobre el paso del tiempo y la fragilidad de la existencia.
Nueva York, Madrid y Tokio también celebran el Día de Muertos
La expansión internacional del Día de Muertos refleja tanto la presencia de comunidades mexicanas en el extranjero como el creciente interés por sus expresiones culturales.
En Nueva York, las actividades relacionadas con esta tradición incluyen altares comunitarios y eventos dedicados a recordar a los seres queridos.
Madrid también ha incorporado celebraciones y exposiciones que presentan diferentes aspectos de la cultura mexicana.
Por su parte, Tokio forma parte de las ciudades donde esta festividad ha despertado interés mediante actividades culturales.
Aunque las celebraciones pueden adoptar características diferentes según el lugar, sus principales símbolos mantienen una conexión con las tradiciones mexicanas.
Para Álvarez Junco, esta expansión demuestra que la necesidad de recordar a quienes han fallecido y encontrar formas de convivir con la idea de la muerte es compartida por distintas culturas.
Una celebración que continúa evolucionando
El Día de Muertos no permanece inmóvil. Sus expresiones cambian con el tiempo y se adaptan a nuevas generaciones y contextos culturales.
La incorporación de desfiles multitudinarios, referencias cinematográficas y actividades internacionales ha ampliado su alcance.
Sin embargo, en el centro de la tradición continúa el recuerdo de las personas fallecidas.
Álvarez Junco espera que ‘Una calavera del montón. Humor y Muerte’ sirva como punto de partida para nuevas investigaciones sobre la relación entre el humor y la mortalidad.
Su trabajo propone mirar más allá de los disfraces y las decoraciones para comprender cómo las sociedades utilizan la creatividad al enfrentarse con la pérdida.
En esa relación entre memoria y humor se encuentra una de las particularidades que han convertido al Día de Muertos en una celebración conocida mucho más allá de México.