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Tenochtitlan: la ciudad sobre el agua que dejó sin palabras a los conquistadores

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Representación del antiguo Templo Mayor de la Ciudad de México, en una ilustración de 1900. Autor Diego Rivera. Foto vía Wikimedia Commons.

La historia de Tenochtitlan comienza con una ciudad levantada donde pocos imaginarían construir una capital. Cuando los españoles llegaron al valle de México en 1519, encontraron una urbe instalada sobre islas del lago de Texcoco. Sus calzadas, canales, acueductos y enormes mercados causaron una impresión que quedó registrada en las crónicas de la conquista. La historia de Tenochtitlan no era la de un asentamiento improvisado, sino la de una de las ciudades más complejas de su tiempo.

Las estimaciones sobre su población varían, aunque muchos especialistas la sitúan entre 150.000 y 200.000 habitantes. Bernal Díaz del Castillo escribió que la visión parecía sacada de un sueño. El mercado de Tlatelolco reunía a decenas de miles de comerciantes y ofrecía alimentos, herramientas, textiles, animales y productos llegados de distintas regiones.

Los mexicas habían fundado Tenochtitlan en 1325, según la tradición, después de encontrar la señal prometida por su dios Huitzilopochtli: un águila posada sobre un nopal. Esa imagen, transformada con el paso de los siglos, permanece en la bandera mexicana.

El terreno pantanoso no detuvo su crecimiento. Los habitantes ampliaron las áreas habitables y agrícolas mediante chinampas, parcelas construidas con capas de tierra y materia vegetal en aguas poco profundas. Aunque suelen llamarse “jardines flotantes”, estaban sujetas al fondo del lago y formaban campos estables y muy productivos.

La expansión mexica también dependió de conquistas, alianzas y tributos exigidos a otros pueblos. El sacrificio humano formaba parte de sus prácticas religiosas y políticas, como confirman los hallazgos arqueológicos del Templo Mayor. Sin embargo, las cifras extraordinarias descritas por algunas fuentes antiguas son discutidas y no deben presentarse como datos exactos.

Hernán Cortés tampoco derrotó al imperio por sí solo. Miles de guerreros indígenas, especialmente tlaxcaltecas y otros enemigos de los mexicas, participaron en la campaña. A esta coalición se sumó la viruela, que golpeó Tenochtitlan antes del sitio final de 1521 y debilitó profundamente a su población.

Tras meses de hambre, combates y destrucción, la ciudad cayó el 13 de agosto de 1521. Sobre sus ruinas comenzó a levantarse la capital de la Nueva España.

La historia de Tenochtitlan no es solo la historia de una derrota. También es la de una sociedad que transformó un entorno lacustre en una capital monumental y dejó su huella bajo las calles de la actual Ciudad de México.

El Especialito

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