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Déjà vu: por qué sentimos que ya vivimos un momento que en realidad es nuevo

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© Sean824 | Dreamstime.com

Estás entrando a un lugar por primera vez, alguien dice una frase cualquiera y, de repente, aparece una sensación extraña: esto ya pasó.

Sabes que no tiene sentido. No recuerdas cuándo ocurrió ni puedes señalar un momento específico. Aun así, durante unos segundos, la escena parece completamente familiar.

Ese fenómeno se conoce como déjà vu, una expresión francesa que significa “ya visto”.

La mayoría de las personas lo experimenta alguna vez, especialmente durante la juventud. Aunque puede sentirse misterioso, la ciencia no considera que sea evidencia de vidas pasadas, premoniciones o universos paralelos.

Lo más probable es que revele algo mucho más interesante: cómo el cerebro distingue entre lo nuevo y lo familiar.

Familiaridad sin recuerdo

Una de las principales explicaciones propone que el déjà vu aparece cuando dos sistemas de memoria dejan de coincidir durante un instante.

El cerebro no almacena todos los recuerdos de la misma manera. Una parte del sistema puede producir una sensación rápida de familiaridad, mientras otra intenta recuperar detalles concretos sobre dónde y cuándo vivimos algo.

Normalmente ambos procesos funcionan juntos.

Ves la casa de un familiar y el cerebro responde: “la conozco”. Al mismo tiempo, puedes recordar visitas anteriores.

Durante el déjà vu, podría ocurrir algo diferente.

La sensación de familiaridad se activa, pero el cerebro no encuentra un recuerdo verdadero que la explique.

El resultado es esa experiencia tan característica: “sé que esto me parece conocido, pero también sé que nunca ocurrió antes”.

El papel del lóbulo temporal

Los investigadores prestan especial atención al lóbulo temporal, una región del cerebro estrechamente relacionada con la memoria.

Dentro de esta zona se encuentran estructuras como el hipocampo y regiones cercanas que ayudan a formar, recuperar y reconocer recuerdos.

Existe una pista médica interesante.

Algunas personas con epilepsia del lóbulo temporal experimentan déjà vu justo antes de una convulsión. En esos casos, la sensación puede formar parte de lo que se conoce como aura.

Esto no significa que experimentar déjà vu normalmente sea señal de epilepsia. Los episodios ocasionales son comunes entre personas sanas.

Pero estos casos clínicos demostraron que activar de forma anormal determinadas regiones cerebrales puede producir una sensación intensa de familiaridad.

Un error de sincronización

Otra hipótesis plantea que el cerebro podría procesar una misma escena ligeramente fuera de sincronía.

Imagina que cierta información visual llega primero a un sistema cerebral y una fracción de segundo después a otro.

La segunda vez que el cerebro procesa esa información podría interpretarla erróneamente como algo que ya había ocurrido anteriormente, aunque la diferencia real sea de apenas milisegundos.

Es una idea atractiva, pero sigue siendo difícil demostrarla directamente.

El déjà vu dura poco, aparece sin aviso y no existe una forma sencilla de provocarlo de manera confiable en un laboratorio. Eso complica bastante estudiarlo.

Cuando el escenario se parece a otro

También existe una explicación basada en similitudes parciales.

Una situación nueva puede compartir la misma distribución espacial, iluminación, sonidos o estructura que una experiencia anterior que ya no recuerdas conscientemente.

Por ejemplo, entras por primera vez a un restaurante cuyo pasillo, ventanas y mesas están organizados de una manera similar a otro lugar visitado años antes.

El cerebro detecta el patrón.

Sin embargo, no logra recuperar el recuerdo original.

La familiaridad permanece sin contexto, creando la impresión de que ya estuviste exactamente allí.

Experimentos con entornos virtuales han demostrado que las personas pueden experimentar una mayor sensación de familiaridad cuando una escena nueva tiene una estructura espacial parecida a otra previamente observada, incluso si no recuerdan conscientemente la primera.

¿Por qué ocurre más cuando somos jóvenes?

El déjà vu parece ser más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes y disminuir con la edad.

Una posible explicación es que los cerebros jóvenes tienen sistemas de memoria muy activos y están constantemente procesando situaciones nuevas.

También existen estudios que relacionan una mayor frecuencia de déjà vu con personas que viajan, leen mucho o tienen sueños que recuerdan con facilidad.

Sin embargo, esas asociaciones no significan que exista un tipo específico de personalidad destinado a experimentarlo.

¿Tiene algo que ver con los sueños?

Muchas personas describen una variante particularmente inquietante: estar viviendo una escena y sentir que previamente la soñaron.

Eso puede ocurrir porque los sueños contienen fragmentos de lugares, conversaciones y situaciones que posteriormente olvidamos.

Si una experiencia real comparte elementos con uno de esos sueños, podría producir una sensación de familiaridad sin que podamos identificar la fuente.

Pero actualmente no existe evidencia de que el déjà vu permita predecir acontecimientos futuros.

La sensación de “esto ya lo sabía” puede ser extremadamente convincente. Eso no la convierte en una premonición.

Cuando deja de ser algo normal

Un episodio ocasional de déjà vu generalmente no es motivo de preocupación.

Sin embargo, si aparece de manera extremadamente frecuente, dura mucho tiempo o viene acompañado de confusión, pérdida de conciencia, movimientos involuntarios, olores extraños u otros síntomas neurológicos, puede justificar una evaluación médica.

En algunos casos poco frecuentes, experiencias intensas de familiaridad pueden estar relacionadas con trastornos neurológicos.

La diferencia está principalmente en la frecuencia, duración y presencia de otros síntomas.

Un pequeño error que revela mucho

El déjà vu sigue sin tener una explicación definitiva, pero la investigación apunta hacia un problema momentáneo en los sistemas que gestionan la memoria y la familiaridad.

Y eso lo hace más interesante que una simple ilusión.

Cada vez que ocurre, el cerebro parece generar dos mensajes contradictorios al mismo tiempo:

“Esto es nuevo”.

“Esto ya lo conozco”.

Durante unos segundos, ambos parecen ciertos.

La sensación desaparece rápidamente, pero deja al descubierto algo que normalmente permanece invisible: reconocer el presente también depende de que el cerebro recuerde correctamente el pasado.

El Especialito

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