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El Triángulo de las Bermudas: qué hay de cierto detrás del misterio

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© Vily6075 | Dreamstime.com

Durante décadas, una región del Atlántico se ha ganado una reputación inquietante. Barcos que supuestamente desaparecen sin dejar rastro, aviones que pierden contacto de repente, brújulas que dejan de funcionar y teorías que van desde anomalías magnéticas hasta extraterrestres.

Es el Triángulo de las Bermudas, uno de los misterios modernos más famosos del mundo.

Pero existe un problema fundamental con su reputación: cuando se examinan los casos históricos y la geografía de la zona, el supuesto fenómeno extraordinario comienza a parecer mucho más convencional.

Eso no significa que todas las desapariciones hayan sido resueltas. Algunas siguen siendo auténticos misterios. Lo que no existe es evidencia de que estén conectadas por una misma causa inexplicable.

¿Dónde está exactamente el Triángulo de las Bermudas?

Ni siquiera existe una frontera oficial.

Generalmente se describe como una enorme zona del Atlántico delimitada aproximadamente por Miami, Bermuda y Puerto Rico. Sin embargo, diferentes autores han utilizado límites distintos.

El nombre tampoco está reconocido oficialmente como una región geográfica por las autoridades estadounidenses.

La zona, eso sí, es real y enormemente transitada. Aviones comerciales, cruceros, cargueros y embarcaciones privadas la atraviesan constantemente.

Además, está expuesta a condiciones naturales que históricamente han representado serios desafíos para la navegación.

El caso que convirtió la zona en leyenda

Una de las historias más famosas ocurrió el 5 de diciembre de 1945.

Cinco bombarderos torpederos TBM Avenger de la Marina estadounidense despegaron de Fort Lauderdale para realizar un ejercicio rutinario de entrenamiento conocido posteriormente como Flight 19.

Nunca regresaron.

Las comunicaciones por radio indican que el líder del vuelo, el teniente Charles Taylor, se encontraba desorientado y creía que sus brújulas no funcionaban correctamente. Los aviones continuaron volando mientras las condiciones meteorológicas empeoraban.

Finalmente se quedaron sin comunicación. Los cinco aviones y los 14 hombres a bordo desaparecieron.

Un avión PBM Mariner enviado a buscarlos también se perdió con 13 personas. Sin embargo, en este segundo caso existen indicios de que la aeronave sufrió una explosión o incendio en vuelo.

Nunca se encontraron restos confirmados de los cinco Avengers.

El destino exacto de Flight 19 continúa sin resolverse, pero los registros disponibles apuntan a una combinación mucho menos sobrenatural: desorientación, problemas de navegación, deterioro del tiempo y eventual agotamiento del combustible.

¿Las brújulas realmente se vuelven locas?

Esta es una de las afirmaciones más repetidas sobre el Triángulo de las Bermudas.

La realidad es menos espectacular.

El norte magnético y el norte geográfico no son exactamente iguales. La diferencia entre ambos, conocida como declinación magnética, cambia dependiendo del lugar y también varía con el tiempo.

Los navegantes deben tenerla en cuenta en muchas partes del planeta.

Se han registrado observaciones magnéticas inusuales dentro de la región asociada al Triángulo, pero los datos no muestran que sean particularmente extraordinarias. De hecho, existen anomalías magnéticas mayores en otras partes del mundo.

No hay evidencia de una fuerza magnética especial capaz de hacer desaparecer barcos y aviones.

Un océano bastante complicado

Hay explicaciones naturales mucho más convincentes para muchos accidentes históricos.

La región está atravesada por la Corriente del Golfo, una poderosa corriente oceánica capaz de transportar rápidamente restos lejos del lugar donde ocurrió un accidente.

También se encuentra dentro de una zona afectada regularmente por tormentas tropicales y huracanes.

Esto era especialmente peligroso antes de los satélites meteorológicos y los sistemas modernos de pronóstico. Una embarcación podía encontrarse con condiciones severas con mucho menos aviso que en la actualidad.

Las Bahamas, además, contienen numerosas islas, arrecifes y zonas de aguas poco profundas que históricamente complicaron la navegación.

Si un barco se hundía o un avión caía al océano, encontrar los restos podía ser extremadamente difícil. El Atlántico es profundo, las corrientes desplazan objetos y una búsqueda puede abarcar miles de kilómetros cuadrados.

La ausencia de restos no demuestra que algo sobrenatural haya ocurrido.

¿Y las burbujas de metano?

Otra teoría propone que grandes liberaciones de metano desde el fondo oceánico podrían reducir temporalmente la densidad del agua y provocar el hundimiento de embarcaciones.

El fenómeno físico ha sido discutido y existen depósitos de metano bajo diferentes regiones oceánicas.

El problema es la evidencia.

No se ha demostrado que grandes liberaciones de metano expliquen las famosas desapariciones atribuidas al Triángulo de las Bermudas. Presentar esta hipótesis como la solución científica del misterio sería reemplazar una historia espectacular por otra que tampoco ha sido comprobada.

Cómo nació realmente el misterio

Los accidentes ocurrieron primero. El “Triángulo” llegó después.

Historias sobre desapariciones extrañas en la región circularon durante el siglo XX, pero la idea de una zona misteriosa fue tomando forma principalmente a través de artículos y libros populares.

Durante las décadas de 1960 y 1970, el concepto explotó culturalmente. Los relatos comenzaron a conectar accidentes ocurridos en diferentes años y bajo circunstancias muy distintas como si todos fueran partes de un mismo fenómeno.

Algunas versiones también omitieron información importante, exageraron detalles o describieron desapariciones como inexplicables aunque existieran condiciones meteorológicas peligrosas o posibles errores humanos.

El misterio terminó construyendo su propia reputación.

Entonces, ¿es completamente falso?

Aquí está la parte interesante: no hace falta negar que existen casos genuinamente desconcertantes.

Flight 19 nunca ha sido encontrado y su destino exacto permanece desconocido. Otros barcos y aeronaves también desaparecieron sin que pudiera determinarse definitivamente qué ocurrió.

Pero un caso sin resolver no constituye evidencia de una anomalía.

Para demostrar que el Triángulo de las Bermudas representa un fenómeno especial habría que mostrar, entre otras cosas, que las desapariciones ocurren allí con una frecuencia anormal respecto al enorme volumen de tráfico que atraviesa la región.

Esa evidencia no existe.

La explicación más probable resulta mucho menos fantástica: una región oceánica enorme, muy transitada y expuesta a tormentas, corrientes fuertes, errores de navegación y accidentes inevitables.

El verdadero misterio del Triángulo de las Bermudas quizá no sea por qué desaparecieron tantos barcos y aviones.

Es cómo una colección de accidentes reales, casos sin resolver y relatos exagerados consiguió convencer a generaciones enteras de que existía un lugar en el Atlántico donde las reglas normales del mundo dejaban de funcionar.

El Especialito

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