Una persona pierde el conocimiento durante una emergencia médica y, cuando logra recuperarse, cuenta algo difícil de explicar. Recuerda haber observado su cuerpo desde fuera, atravesado un túnel, visto una luz intensa o sentido una tranquilidad absoluta. Otras aseguran haberse encontrado con familiares fallecidos o haber revivido momentos de su pasado.
Estos relatos reciben el nombre de experiencias cercanas a la muerte y han sido registrados en diferentes culturas, edades y circunstancias. Para quienes las viven, pueden sentirse completamente reales y dejar cambios duraderos en su manera de entender la vida y la muerte.
La ciencia ha conseguido estudiar el fenómeno con mayor precisión durante las últimas décadas. Sin embargo, todavía no existe una explicación única capaz de responder por qué ocurre ni por qué algunas personas lo experimentan mientras otras, bajo circunstancias médicas similares, no recuerdan nada.
¿Qué es una experiencia cercana a la muerte?
Una experiencia cercana a la muerte, conocida también por las siglas ECM, es un conjunto de percepciones que algunas personas reportan durante situaciones en las que estuvieron cerca de morir o creyeron estarlo.
Los relatos varían considerablemente. Algunas personas describen una sensación de separación del cuerpo. Otras recuerdan una luz, una percepción alterada del tiempo, sentimientos intensos de paz o encuentros con personas fallecidas.
No es necesario experimentar todos estos elementos para que un episodio sea clasificado como una ECM.
Además, estas experiencias no ocurren exclusivamente cuando una persona está clínicamente al borde de la muerte. Se han reportado durante accidentes, anestesia, desmayos y otras situaciones de peligro extremo. Esto sugiere que la percepción de amenaza también podría participar en algunos casos.
¿Qué ocurre en el cerebro?
Una de las principales hipótesis sostiene que las experiencias cercanas a la muerte pueden estar relacionadas con cambios extraordinarios en la actividad cerebral durante una crisis fisiológica.
Cuando el corazón deja de bombear sangre adecuadamente, el cerebro comienza a sufrir una reducción de oxígeno y glucosa. Esto altera rápidamente el funcionamiento normal de las neuronas.
Sin embargo, el cerebro no necesariamente se apaga de manera instantánea.
Estudios realizados en animales y seres humanos han encontrado breves periodos de actividad cerebral organizada alrededor del momento de un paro cardíaco. En 2023, investigadores de la Universidad de Michigan estudiaron a cuatro pacientes que murieron después de retirarles el soporte vital. Dos mostraron aumentos repentinos de actividad gamma y conexiones entre regiones cerebrales relacionadas con el procesamiento consciente.
El hallazgo fue intrigante, pero no demostró que los pacientes estuvieran experimentando una ECM. Ninguno sobrevivió para explicar qué había percibido. Los investigadores señalaron precisamente esa limitación.
Personas que recuerdan algo después de un paro cardíaco
Uno de los mayores desafíos científicos consiste en estudiar estas experiencias mientras realmente ocurren.
El proyecto AWARE II, publicado en 2023, examinó casos de paro cardíaco dentro de hospitales. De 567 pacientes sometidos a intentos de reanimación, 53 sobrevivieron y 28 pudieron ser entrevistados posteriormente.
Once de esos 28 supervivientes reportaron recuerdos o percepciones que sugerían algún grado de conciencia durante la reanimación.
Los investigadores también detectaron en algunos pacientes patrones de actividad cerebral durante la reanimación que podían ser compatibles con procesos conscientes. Sin embargo, los resultados no prueban que la conciencia continúe independientemente del cerebro ni que exista percepción después de una muerte cerebral irreversible.
Hay otra distinción bastante importante: un paro cardíaco no equivale automáticamente a una muerte cerebral permanente. Durante una reanimación exitosa, la circulación puede restablecerse antes de que el daño cerebral sea irreversible.
El túnel y la luz
La famosa visión de un túnel con una luz al final también tiene posibles explicaciones neurológicas.
La pérdida de flujo sanguíneo y oxígeno puede afectar la visión. La retina y las áreas visuales del cerebro son particularmente sensibles a estos cambios. Una pérdida progresiva de la visión periférica podría producir una percepción parecida a mirar a través de un túnel.
Sin embargo, esta explicación no resuelve todos los casos. No todas las personas describen túneles y algunas personas ciegas han reportado componentes visuales durante experiencias cercanas a la muerte, lo que complica una explicación exclusivamente basada en la retina.
También se estudian sustancias químicas del cerebro, alteraciones en los lóbulos temporal y parietal, actividad asociada con el sueño REM y cambios en los sistemas responsables de construir nuestra percepción del cuerpo y del espacio.
¿Por qué algunas personas sienten que salen de su cuerpo?
Las experiencias extracorporales pueden producirse cuando el cerebro pierde temporalmente la capacidad de integrar correctamente información visual, táctil y vestibular.
Una región especialmente importante es la unión temporoparietal. Experimentos neurológicos han demostrado que estimular determinadas zonas cercanas puede provocar sensaciones de estar separado del cuerpo o de observarlo desde una posición diferente.
Esto demuestra que el cerebro es capaz de generar una experiencia extracorporal. Lo que todavía se investiga es si ese mecanismo explica todos los relatos asociados con situaciones cercanas a la muerte.
¿Son simplemente alucinaciones?
Utilizar esa palabra como explicación definitiva tampoco resuelve demasiado.
Una alucinación es una percepción sin el estímulo externo correspondiente. Identificar una experiencia como alucinatoria no explica automáticamente qué mecanismo la produjo, por qué determinados elementos aparecen repetidamente o por qué algunas personas recuerdan la experiencia con extraordinaria claridad años después.
Además, existen diferencias entre las ECM y experiencias provocadas por ciertos medicamentos, sueños o estados de confusión.
Los investigadores también estudian cómo la memoria reconstruye acontecimientos ocurridos durante una crisis. Un recuerdo aparentemente continuo podría haberse formado durante diferentes momentos de pérdida y recuperación de la conciencia, aunque posteriormente se perciba como una sola experiencia.
Lo que la ciencia todavía no puede responder
Hasta ahora, ninguna investigación ha demostrado que las experiencias cercanas a la muerte sean evidencia de una vida después de la muerte. Tampoco la ciencia ha demostrado que quienes las experimentan simplemente estén inventándolas.
Son experiencias subjetivas reales en el sentido de que las personas realmente recuerdan haberlas vivido.
La pregunta pendiente es qué las produce.
La neurociencia ofrece varias piezas plausibles: falta de oxígeno, cambios en neurotransmisores, actividad cerebral anormal, alteraciones de la percepción corporal y procesos relacionados con la memoria. Probablemente más de uno intervenga al mismo tiempo.
Pero todavía queda una pregunta particularmente difícil: ¿por qué dos personas pueden atravesar emergencias médicas similares y solo una regresar con un recuerdo extraordinariamente detallado?
Por ahora, las experiencias cercanas a la muerte permanecen en una frontera fascinante de la investigación. No demuestran qué ocurre después de morir. Lo que sí están revelando es algo quizá igual de misterioso: cuánto desconocemos todavía sobre lo que puede hacer el cerebro humano mientras lucha por mantenerse con vida.