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Regreso a clases: cómo reducir los gérmenes sin obsesionarse

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© Irina Velichkina | Dreamstime.com

El regreso a clases también marca el regreso a salones llenos, objetos compartidos y contacto cercano entre estudiantes. La prevención de gérmenes no puede evitar cada resfriado o malestar estomacal, pero sí puede reducir la posibilidad de contagios y ayudar a que los niños falten menos a la escuela.

El hábito más útil sigue siendo lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Los niños deben hacerlo antes de comer, después de usar el baño, al volver del recreo y después de toser, estornudar o sonarse la nariz. Cuando no hay un lavamanos disponible, puede usarse un desinfectante con un mínimo de 60% de alcohol, aunque no reemplaza el lavado cuando las manos están visiblemente sucias. En menores de seis años, su uso requiere supervisión adulta.

La prevención de gérmenes también depende de enseñar buenos hábitos respiratorios. Cubrirse con un pañuelo al toser o estornudar, desecharlo de inmediato y lavarse las manos ayuda a limitar la propagación. Si no hay pañuelo, el niño debe usar la parte interna del codo, no las manos. También conviene recordarles que no compartan botellas, cubiertos, bálsamos labiales ni artículos personales.

No hace falta desinfectar cada lápiz varias veces al día. La limpieza rutinaria de escritorios, manijas, teclados, juguetes y otras superficies de uso frecuente suele ser suficiente. La ventilación también importa, especialmente frente a virus respiratorios. Abrir ventanas cuando sea seguro o mejorar la circulación del aire puede disminuir la concentración de partículas infecciosas en espacios cerrados.

Antes del primer día, los padres deben revisar los requisitos escolares y conversar con el pediatra sobre las vacunas recomendadas para la edad, especialmente si el niño perdió alguna dosis. Las necesidades pueden variar cuando existe una condición médica o un viaje reciente.

Mandar a un niño enfermo a clases puede prolongar el problema para toda la familia. Debe quedarse en casa si tiene fiebre, vómitos repetidos, diarrea importante o síntomas respiratorios que empeoran o no mejoran. En general, puede regresar cuando esté lo bastante bien para participar, lleve al menos 24 horas sin fiebre y sin medicamentos para bajarla, y sus síntomas estén mejorando. Las reglas locales o de la escuela pueden ser diferentes.

La prevención de gérmenes funciona mejor cuando se convierte en una rutina sencilla. Practicar estos hábitos en casa antes de comenzar las clases facilita que los niños los recuerden cuando los padres no están cerca.

El Especialito

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