No hay quien pueda en un esprint con el británico Matthew Brennan, del Visma. El debutante en la Vuelta firmó un póker de victorias en la decimosexta etapa, disputada entre Cortegana y Palos de la Frontera, con 181,1 kilómetros de recorrido, en la que Enric Mas tachó un día más del calendario con el maillot rojo.
Si el esprint es puro, sin elevaciones ni cotas previas, gana Brennan. El ciclista de Darlington, de 21 años, atraviesa una racha intratable.
Debutante en la Vuelta, llegó con el objetivo de ganar una etapa y ya acumula cuatro. Además, si el lanzador es su compañero Wout van Aert, los rivales tienen pocas opciones. Entre los dos han firmado seis triunfos para el equipo.
En La Rábida-Palos de la Frontera, donde comenzó el viaje de Colón hacia las Indias, la historia de la Vuelta ofreció una página de oro a Brennan.
Puro fuego juvenil, el británico entró en meta con autoridad tras un tiempo de 3 horas, 56 minutos y 33 segundos, a una media de 45,9 kilómetros por hora.
Brennan fulminó a todos sus rivales. Relegó al segundo puesto al francés Bryan Coquard, del Cofidis, mientras que el belga Vito Braet, del Lotto, terminó tercero. El rodillo británico es insaciable.
“Es increíble. Llegué con el objetivo de ganar una etapa y llevo 4. Me gustaría estar en el Tour del año que viene, que sale de Gran Bretaña, y poder hacer algo similar”, soñó despierto el joven del Visma.
Enric Mas descuenta otro día
Octavo día de rojo para Enric Mas, sólido líder en tránsito hacia la jornada del jueves, cuando lo espera la contrarreloj de Jerez.
Tras el descanso, costó un poco regresar a la ruta, pero no hubo sobresaltos entre los favoritos. El balear mantuvo una diferencia de 2 minutos y 6 segundos sobre el austríaco Felix Gall, del Decathlon, y de 2 minutos y 10 segundos respecto al esloveno Primoz Roglic.
La vida sigue igual en la clasificación general.
“Otro día que supero, ya quedan 5. Hubo momentos de tensión por el viento, pero no sopló fuerte. Ayer hubo calma en la jornada de descanso, y cuando te relajas luego se nota”, explicó el líder.
El Visma no permite la escapada
Tras la jornada de descanso, hubo un pacto de no agresión. Una de las etapas más llanas de la Vuelta, con apenas 1.000 metros de desnivel, no podía terminar de otra forma que con un esprint.
Estos guiones están escritos cuando no hay montaña y los protagonistas son los velocistas y sus equipos. Todos estaban advertidos de que se trataba de la penúltima oportunidad para los “guepardos”.
Los teloneros no faltaron, rebeldes con esperanzas irreales. Cinco hombres se lanzaron por las carreteras de la provincia de Huelva: Vermaeke, Madouas, Dalby, Sütterlin y Thalmann.
Fue un viaje a ninguna parte. El pelotón los mantuvo a raya con el Visma como controlador oficial. El equipo de Van Aert buscaba su sexta victoria de etapa y Brennan era el gran favorito para completar el póker.
Por si fuera poco el impulso del Visma, también colaboraron el Cofidis de Coquard y el Red Bull de Meeus. Fue demasiado para el quinteto de la fuga.
Los escapados cedieron a 24 kilómetros de la meta, poco antes de alcanzar la ruta paralela a las paradisíacas playas de Mazagón.
Van Aert lanza y Brennan remata
Ya no hubo licencia para intentar nuevas aventuras. La aproximación a Palos de la Frontera fue supersónica.
Visma, a pesar de los arreones de los hombres del Uno-X para colocar a Cort, impuso su ley tanto en la ubicación de Brennan como en el lanzamiento del velocista británico.
En la recta explotó Van Aert, con Brennan a su rueda en una posición privilegiada. El belga se apartó y el joven consiguió su cuarta fotografía con los brazos en alto.
Fue la victoria número 22 de su palmarés. Brennan se mostró intratable por velocidad. Este miércoles, en Sevilla, podría llegar más de lo mismo. No sería extraño que completara la “manita”.
Sevilla ofrece otra oportunidad a los esprinters
La decimoséptima etapa de la Vuelta, entre Dos Hermanas y Sevilla, tendrá 185 kilómetros de recorrido y apunta nuevamente hacia un esprint.
El perfil será llano, con 1.084 metros de desnivel y ninguna dificultad orográfica. Los equipos de los velocistas tratarán de controlar la fuga para decidir la jornada por velocidad.










