Unas 800 personas salieron de Tapachula en una nueva caravana migrante que tiene como primer destino Ciudad de México. El grupo busca dejar atrás la falta de empleo y las precarias condiciones que enfrenta en la frontera sur mexicana.
La movilización fue denominada ‘Caravana Sueño Sin Fronteras’. A diferencia de otras caravanas que intentaban llegar directamente a Estados Unidos, sus participantes quieren avanzar primero hacia la capital mexicana. Algunos esperan continuar posteriormente hacia los estados del norte del país.
Meses esperando una respuesta
El contingente está formado por ciudadanos de cerca de diez nacionalidades. Muchos llevan varios meses esperando una resolución de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados sobre sus trámites administrativos.
Entre los participantes hay personas procedentes de Cuba, Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador, Colombia y Venezuela. También caminan familias con menores, quienes cargan mochilas, agua y sus pertenencias personales.
Algunos integrantes permanecían varados en Tapachula después de ser deportados desde Estados Unidos. Otros se incorporaron durante los últimos días ante la falta de documentos y oportunidades para sostenerse en la región.
La búsqueda de empleo impulsa la salida
La hondureña Denisse Zacarías explicó a EFE que decidió unirse porque no había obtenido una respuesta sobre su documentación. Sin una situación migratoria regular, aseguró, resulta difícil conseguir un empleo con un salario digno.
Su intención es llegar a Monterrey, en Nuevo León, donde espera encontrar mejores oportunidades laborales. Zacarías dijo que quiere trabajar, enviar dinero a su familia y establecerse legalmente en México.
La falta de documentación también expone a los migrantes a empleos informales y condiciones inestables. Por eso, la caravana migrante pretende llamar la atención de las autoridades y presionar para que se aceleren los trámites pendientes.
Deportados que ahora permanecen en México
Un migrante cubano de 62 años, quien pidió mantener su identidad en reserva, contó a EFE que fue deportado de Estados Unidos hace siete meses. Desde entonces permanece en Tapachula, donde duerme en la calle y carece de recursos para alimentarse.
“Yo vengo de Estados Unidos, a mí me deportó Trump, tengo 62 años y estoy ‘secuestrado’ en Tapachula”, expresó.
Otros ciudadanos cubanos dijeron que esperan establecerse temporalmente en México y trabajar. Algunos todavía contemplan regresar a Estados Unidos en el futuro para retomar labores agrícolas o de transporte en California.
México se convierte en país de destino
Corporaciones de seguridad estatales y personal del Instituto Nacional de Migración acompañan el recorrido. Según la información disponible, este es el quinto grupo que abandona Tapachula en lo que va del año.
México fue durante años un territorio de tránsito para quienes intentaban llegar a Estados Unidos. Sin embargo, el endurecimiento de las políticas migratorias de Donald Trump ha reducido las posibilidades de cruzar la frontera y ha obligado a muchas personas a reconsiderar sus planes.
La situación ha convertido ciudades fronterizas como Tapachula en lugares de espera prolongada. Distintas organizaciones calculan que cerca de 65.000 migrantes permanecen varados en el sur de México mientras esperan una respuesta sobre sus solicitudes.