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Devil’s Kettle: la cascada donde el agua parecía desaparecer

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Durante décadas, una cascada en el norte de Minnesota desconcertó a visitantes y alimentó todo tipo de teorías.

En un punto del río Brule, la corriente se divide en dos. Una parte cae como una cascada normal. La otra se precipita dentro de un enorme agujero de roca conocido como Devil’s Kettle, o la Caldera del Diablo.

Desde la superficie, el agua entra en la cavidad y desaparece.

Nadie podía verla salir.

La ausencia de una salida evidente inspiró historias sobre túneles subterráneos, conexiones secretas con el lago Superior e incluso un agujero sin fondo.

Pero el misterio tenía una explicación mucho más sencilla. En 2016, mediciones realizadas por hidrólogos de Minnesota demostraron que el agua prácticamente no desaparecía en absoluto.

Una cascada dividida en dos

Devil’s Kettle se encuentra dentro del Judge C.R. Magney State Park, cerca de Grand Marais, en la costa norte del lago Superior.

El río Brule atraviesa antiguas formaciones de roca volcánica antes de llegar a la cascada.

Allí encuentra un enorme afloramiento de riolita que divide la corriente.

El lado oriental cae aproximadamente 50 pies, unos 15 metros, hacia una piscina natural.

El otro lado entra directamente en una profunda cavidad formada en la roca.

Durante años, la pregunta parecía inevitable: ¿adónde va esa agua?

Objetos que nunca regresaban

Los visitantes intentaron resolver el misterio por su cuenta.

Durante años circularon historias sobre personas que lanzaban palos y otros objetos al agujero para comprobar si aparecían río abajo.

Supuestamente, nunca volvían a verse.

Eso fortaleció la idea de que debajo de Devil’s Kettle debía existir un largo sistema de túneles.

Algunas versiones afirmaban que el agua viajaba directamente hasta el lago Superior, situado a más de una milla de distancia.

Geológicamente, esa explicación presentaba problemas.

Los grandes sistemas de cuevas y canales subterráneos suelen desarrollarse con mayor facilidad en rocas solubles, como la piedra caliza. Devil’s Kettle está rodeada por rocas volcánicas mucho más resistentes.

Tampoco existe evidencia de un tubo de lava capaz de transportar el río hasta el lago Superior.

Los científicos decidieron medir el agua

En lugar de intentar seguir objetos arrojados al agujero, los hidrólogos utilizaron una estrategia mucho más directa.

Midieron cuánto agua entraba en la zona y cuánto continuaba río abajo.

A finales de 2016, especialistas del Departamento de Recursos Naturales de Minnesota midieron un flujo de aproximadamente 123 pies cúbicos por segundo aguas arriba de Devil’s Kettle.

Varios cientos de pies después de la cascada, midieron aproximadamente 121 pies cúbicos por segundo.

Para este tipo de mediciones, la diferencia está dentro del margen normal de precisión.

En otras palabras, prácticamente toda el agua que llegaba a Devil’s Kettle también estaba presente río abajo.

El supuesto río perdido no estaba perdido.

Entonces, ¿dónde reaparece?

La explicación más probable es que el agua que entra en la cavidad se reincorpora rápidamente al río en la zona situada debajo de la cascada.

No necesita viajar kilómetros por un túnel secreto.

La estructura rocosa y la turbulencia simplemente hacen difícil observar desde la superficie el punto exacto donde ambas corrientes vuelven a mezclarse.

Los investigadores consideraron utilizar un tinte biodegradable para seguir visualmente el recorrido del agua. Sin embargo, las mediciones del caudal proporcionaron una respuesta suficientemente clara: no había una pérdida significativa de agua entre los puntos estudiados.

¿Y los objetos que nunca aparecieron?

Esta parte también tiene una explicación física.

El interior de la cavidad contiene corrientes extremadamente fuertes y turbulentas.

Un objeto que cae allí puede quedar atrapado temporalmente, romperse contra las rocas o permanecer bajo el agua antes de que sus fragmentos sean transportados río abajo.

Un pedazo de madera puede desintegrarse o pasar inadvertido cuando finalmente emerge.

Por eso, no encontrar un objeto específico río abajo nunca fue una prueba de que hubiera desaparecido dentro de un sistema subterráneo.

La geología creó la ilusión

El paisaje alrededor de Devil’s Kettle comenzó a formarse hace más de mil millones de años, durante una etapa de intensa actividad volcánica en la región que actualmente rodea el lago Superior.

Muchísimo después, el movimiento del agua, los sedimentos y otros procesos erosivos fueron modificando esas rocas.

Las cavidades conocidas como potholes pueden formarse cuando agua turbulenta hace girar piedras y sedimentos repetidamente contra la roca. Con suficiente tiempo, ese movimiento erosiona una depresión cada vez más profunda.

Devil’s Kettle es una versión particularmente impresionante de este tipo de formación.

Un misterio resuelto sin quitarle lo extraño

Durante años, el atractivo de Devil’s Kettle estaba en una pregunta aparentemente imposible: ¿cómo podía desaparecer una parte de un río sin dejar rastro?

Ahora sabemos que no lo hace.

Las mediciones muestran que prácticamente el mismo volumen de agua presente antes de la cascada continúa río abajo. No existe evidencia de un túnel gigantesco hacia el lago Superior ni de una corriente que desaparezca en las profundidades de la Tierra.

La explicación está en la combinación de geología, turbulencia y una cavidad que oculta temporalmente el recorrido del agua.

El misterio científico puede estar resuelto.

La imagen, sin embargo, sigue siendo igual de extraña: un río se divide frente a nuestros ojos y una de sus mitades parece ser tragada por la roca.

El Especialito

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