Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio reivindicó este martes las tradiciones populares mexicanas como una forma de resistencia cultural y un espacio de paz frente a la violencia que atraviesa México y otras partes del mundo.
La agrupación, fundada en 1985 en Ciudad de México, construyó su identidad mezclando ska y rock con ritmos populares, además de incorporar referencias constantes a la vida urbana y a la cultura de barrio.
A cuatro décadas de su nacimiento, Roco Pachukote, Enrique “Pato” Montes y Aldo Acuña defendieron la vigencia de ese mensaje social y el papel de la cultura como herramienta de comunidad.
La música como espacio seguro
Pachukote destacó la importancia de poder ofrecer conciertos en un momento en que, según dijo, la violencia también ha alcanzado distintos espacios culturales.
El cantante aseguró que uno de los objetivos de la banda es crear un lugar donde el público pueda reunirse y “celebrar la vida en paz”.
También recordó que la relación del grupo con las celebraciones tradicionales tomó fuerza en noviembre de 1985, pocas semanas después del terremoto que golpeó la capital mexicana.
En ese momento, explicó, sintieron la necesidad de recuperar tradiciones y mantener viva la memoria colectiva mediante un concierto de Día de Muertos, en una época en que otras celebraciones como Halloween ganaban terreno.
Dos conciertos dedicados al Día de Muertos
Como parte de esa visión, Maldita Vecindad anunció dos presentaciones temáticas de “Día de Muertos en la Vecindad”.
La primera será el 30 de octubre en la Arena Ciudad de México y la segunda el 6 de noviembre en la Arena Guadalajara.
Después de esas fechas, la banda tiene previsto presentarse en Colombia a finales de año.
Pachuquismo, identidad y resistencia
Roco Pachukote también defendió la vigencia del pachuquismo y del caló como expresiones culturales que atraviesan fronteras.
El pachuquismo surgió en la década de 1930 como una forma de identidad y resistencia sociocultural ligada a la comunidad mexicoamericana y a la estética del zoot suit.
De ese entorno también nació el caló, una jerga de barrio que mezcla español e inglés y que durante décadas ha funcionado como código de pertenencia cultural.
“Cada concierto es una pequeña rebelión libertaria en la que la música no es mercancía; es parte de nuestras vidas, es herencia y es identidad”, afirmó Pachukote.
El músico rechazó además la etiqueta de contracultura y señaló que la banda se identifica con una tradición cultural más profunda.
Por su parte, “Pato” Montes destacó que la agrupación mantiene una conexión con distintas generaciones que comparten el orgullo por la cultura popular y de barrio.
Cuatro décadas después de su formación, Maldita Vecindad sigue siendo una referencia del rock mexicano y de la cultura urbana latinoamericana, con discos como “El Circo” y canciones como “Kumbala” entre las más reconocidas de su trayectoria.