A comienzos de la década de 1990, habitantes de Taos, Nuevo México, comenzaron a describir algo extraño.
Escuchaban un sonido grave y constante.
No era exactamente una máquina, un automóvil ni un avión.
Parecía un motor funcionando a lo lejos que nunca se acercaba ni desaparecía.
Lo más extraño era que la mayoría de las personas no podía escucharlo.
El fenómeno recibió el nombre de Taos Hum y se convirtió en uno de los casos más famosos relacionados con los misteriosos zumbidos de baja frecuencia reportados alrededor del mundo.
Décadas después, no existe una explicación única confirmada.
Solo una parte de la población lo escucha
Las investigaciones realizadas en la zona encontraron que solo un pequeño porcentaje de residentes afirmaba escuchar el sonido.
Los afectados lo describían de formas ligeramente diferentes.
Algunos lo comparaban con un motor diésel funcionando en la distancia.
Otros hablaban de una vibración profunda, especialmente perceptible durante la noche.
Para ciertas personas era una molestia ocasional.
Para otras interfería seriamente con el sueño y la concentración.
La investigación llegó hasta el Congreso
El misterio atrajo suficiente atención para impulsar investigaciones durante la década de 1990.
Científicos de distintas instituciones analizaron posibles fuentes acústicas, electromagnéticas y ambientales.
Los investigadores instalaron equipos de medición y entrevistaron a residentes.
El resultado fue frustrante.
No apareció una señal externa única que coincidiera claramente con todos los testimonios.
Eso no significaba necesariamente que los afectados estuvieran imaginándolo.
Significaba que los instrumentos no consiguieron identificar una fuente común.
¿Puede ser un sonido extremadamente bajo?
Una posibilidad es que algunas personas sean particularmente sensibles a frecuencias graves.
Los sonidos de baja frecuencia pueden viajar grandes distancias y atravesar estructuras con facilidad.
También pueden producirse mediante bombas, ventiladores, fábricas, redes eléctricas, tráfico y numerosos equipos industriales.
Una fuente muy distante puede parecer cercana debido a la forma en que el sonido se propaga.
Además, durante la noche disminuye el ruido ambiental y un tono que durante el día queda oculto puede volverse perceptible.
¿Y si está dentro del oído?
El tinnitus también puede producir sonidos graves.
Aunque suele asociarse con un pitido agudo, algunas personas experimentan zumbidos, vibraciones o sonidos parecidos a motores.
Eso podría explicar determinados casos de Taos Hum, pero no necesariamente todos.
Una dificultad adicional es que las personas pueden atribuir al mismo fenómeno sonidos producidos por causas distintas.
Dos residentes pueden decir que escuchan “el Hum” y, en realidad, estar percibiendo cosas completamente diferentes.
Teorías militares y conspiraciones
La ubicación de Nuevo México hizo inevitable la aparición de teorías relacionadas con instalaciones militares secretas.
También se propusieron comunicaciones submarinas de muy baja frecuencia, experimentos electromagnéticos y otras tecnologías gubernamentales.
No se ha encontrado evidencia que demuestre que alguna de estas explicaciones sea responsable del Taos Hum.
La falta de una causa identificada crea un vacío perfecto para las teorías conspirativas.
Pero “todavía no sabemos” no equivale a “alguien lo está ocultando”.
El Taos Hum no es único
Fenómenos similares han sido reportados en lugares como Bristol, Windsor y Auckland.
En algunos casos, investigaciones lograron encontrar fuentes industriales o ambientales.
En otros, el origen continuó sin resolverse.
Por eso los científicos suelen ser cautelosos al hablar de un fenómeno mundial único.
El término “Hum” probablemente agrupa una mezcla de contaminación acústica, percepción auditiva individual, tinnitus, vibraciones y algunas fuentes todavía no identificadas.
El Taos Hum continúa siendo famoso precisamente porque ninguna investigación ha producido una explicación capaz de satisfacer todos los casos.
Tal vez nunca exista una respuesta única.
Quizá esa sea la pista más importante.
En lugar de buscar una misteriosa máquina responsable de todos los zumbidos, la solución podría estar en comprender que el mundo está lleno de frecuencias que viajan, rebotan y atraviesan estructuras de maneras extrañas.
Y nuestros oídos no siempre escuchan el mismo mundo.