El nombre engaña, y ahí empieza parte del encanto. La sopa paraguaya no se sirve en plato hondo ni se come con cuchara. Es un pan salado de maíz, queso y cebolla, dorado por fuera y tierno por dentro, profundamente ligado a la cocina de Paraguay.
Su origen se cuenta de distintas maneras, pero lo importante está en la mesa: una preparación sencilla, abundante y perfecta para acompañar carnes, asados, guisos o una comida familiar. La cebolla se cocina antes para suavizar su sabor, el queso aporta sal y carácter, y la harina de maíz da esa textura firme pero húmeda que distingue a la sopa paraguaya de otros panes de maíz.
Para que quede bien, la mezcla no debe ser seca. Debe tener cuerpo, pero también suficiente humedad para que el horno la transforme en una miga suave.
Ingredientes para la sopa paraguaya
- 2 tazas de harina de maíz amarilla
- 2 cebollas medianas, picadas finamente
- 3 cucharadas de aceite o mantequilla
- 4 huevos
- 2 tazas de leche
- 1 1/2 tazas de queso fresco, queso paraguayo o queso blanco desmenuzado
- 1 cucharadita de sal, o al gusto
- 1/2 cucharadita de pimienta
- 1 cucharadita de polvo de hornear, opcional
- Aceite o mantequilla para engrasar el molde
Preparación
Primero, precalienta el horno a 180°C y engrasa un molde rectangular o una fuente para horno.
Luego, calienta el aceite o la mantequilla en una sartén. Añade la cebolla y cocínala a fuego medio hasta que quede suave y ligeramente transparente. No hace falta dorarla demasiado. Reserva y deja entibiar.
Mientras tanto, bate los huevos en un recipiente amplio. Agrega la leche, la sal y la pimienta. Mezcla bien.
Después, incorpora la harina de maíz poco a poco, mezclando para evitar grumos. Añade la cebolla cocida y el queso desmenuzado.
A continuación, mezcla hasta obtener una preparación espesa, pero todavía húmeda. Si la sientes demasiado seca, agrega un poco más de leche.
Vierte la mezcla en el molde preparado y alisa la superficie.
Hornea durante 40 a 50 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y al insertar un palillo en el centro salga limpio.
Finalmente, deja reposar la sopa paraguaya unos minutos antes de cortarla en cuadros.
Consejos útiles
- Usa harina de maíz, no fécula ni maicena. La textura depende de ese ingrediente.
- Cocina la cebolla antes de mezclarla. Cruda puede quedar demasiado fuerte.
- El queso debe tener algo de sal y buena textura. Si usas un queso muy suave, ajusta la sal.
- No hornees de más. La sopa paraguaya debe quedar firme, pero no seca.
- Déjala reposar antes de cortar para que mantenga mejor la forma.
Cómo servir la sopa paraguaya
La sopa paraguaya se sirve tibia o a temperatura ambiente, cortada en porciones cuadradas. Acompaña muy bien carnes asadas, pollo, guisos, ensaladas frescas o una mesa de parrilla.
Al probarla, debe sentirse tierna, salada y aromática, con la dulzura natural del maíz y la cebolla bien integrada. El queso aparece en pequeños puntos de sabor, mientras la miga mantiene una humedad suave. Es una receta humilde, pero con una identidad enorme, de esas que explican una cocina entera sin decir demasiado.