El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que el acuerdo nuclear con Arabia Saudí no incluirá enriquecimiento de material y que su aprobación dependerá de que Riad se adhiera a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel.
Trump publicó el mensaje en Truth Social, donde aseguró que el pacto de energía nuclear civil entre el Departamento de Energía estadounidense y Arabia Saudí se limitará a usos no militares. También recalcó que Washington no se opone a instalaciones nucleares civiles siempre que no incluyan enriquecimiento. Medios internacionales reportaron que el presidente vinculó directamente la aprobación del acuerdo con la entrada saudí en los Acuerdos de Abraham.
Un pacto bajo lupa
El documento, conocido como “Acuerdo 123”, debe ser revisado por el Congreso estadounidense. La administración Trump sostiene que el pacto tiene fines pacíficos y está comprometido con la no proliferación nuclear.
Sin embargo, el acuerdo llega en un momento delicado. Estados Unidos mantiene una fuerte tensión con Irán, rival regional de Arabia Saudí, y busca limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega estar desarrollando armas atómicas.
La cooperación nuclear con Riad también ha generado preocupación entre expertos y legisladores. AP reportó que el acuerdo podría abrir la puerta a capacidades de enriquecimiento civil bajo ciertas condiciones, aunque Trump insistió públicamente en que no habrá enriquecimiento de material.
La condición israelí
La parte política del mensaje de Trump es clara: Arabia Saudí tendría que sumarse a los Acuerdos de Abraham. Estos pactos, impulsados durante el primer mandato de Trump, permitieron el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos.
La adhesión saudí sería un cambio de enorme peso en Oriente Medio. Arabia Saudí e Israel son aliados clave de Washington, pero históricamente han mantenido una relación marcada por distancia política y presión regional.
Riad ha dicho en varias ocasiones que solo normalizará relaciones con Israel si existe un camino creíble hacia la creación de un Estado palestino. Esa condición sigue siendo uno de los mayores obstáculos para un acuerdo.
Energía, seguridad y negocio
La administración Trump también presentó el pacto como una oportunidad para empresas estadounidenses. Según el Gobierno, el acuerdo permitiría a compañías de Estados Unidos acceder de forma preferente al sector nuclear civil saudí.
Ese punto tiene una lectura económica importante. Arabia Saudí busca diversificar su matriz energética y reducir su dependencia del petróleo. Para empresas estadounidenses del sector nuclear, el mercado saudí representa una oportunidad de alto valor.
Pero el riesgo político es igual de grande. En una región marcada por la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán, cualquier avance nuclear, incluso civil, es observado con cautela.
Un debate que llegará al Congreso
El Congreso tendrá un papel clave. Legisladores críticos ya han pedido más supervisión sobre el acuerdo, especialmente por las dudas sobre salvaguardas nucleares, inspecciones y límites al enriquecimiento. The Guardian reportó que varios demócratas han cuestionado si el pacto cumple con los estándares más estrictos de no proliferación.
El debate no será solo técnico. También será geopolítico. Los legisladores deberán evaluar si el pacto fortalece la influencia estadounidense en Oriente Medio o si aumenta el riesgo de una carrera nuclear regional.
Trump quiere presentar el acuerdo como una triple victoria: energía civil para Arabia Saudí, negocios para empresas estadounidenses y un posible avance diplomático con Israel.
Pero el camino no está cerrado. Arabia Saudí todavía exige garantías sobre Palestina. El Congreso puede imponer límites. Y la guerra con Irán mantiene a toda la región en una situación frágil.
El acuerdo nuclear con Arabia Saudí puede convertirse en una pieza central de la estrategia de Trump en Oriente Medio. Pero también puede abrir una nueva batalla política en Washington, donde energía, seguridad, Israel, Irán y no proliferación chocan en el mismo expediente.