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¿Por qué se nos duerme una mano o un pie? Lo que pasa en el cuerpo

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© Peeke Reka | Dreamstime.com

entir una mano o pie dormido es algo común y, en la mayoría de los casos, no representa un problema grave. Esa sensación de hormigueo, cosquilleo, entumecimiento o “alfileres” suele aparecer cuando permanecemos mucho tiempo en una misma posición, cruzamos las piernas o apoyamos el brazo de forma que presiona un nervio.

Cuando un nervio queda comprimido temporalmente, la comunicación entre esa zona del cuerpo y el cerebro se altera. Por eso sentimos que la mano o el pie “no responde” igual. Al cambiar de posición, la presión disminuye, la señal nerviosa vuelve a la normalidad y aparece ese hormigueo intenso que muchas personas sienten mientras la sensibilidad regresa.

La circulación también puede influir. Si una postura dificulta el flujo de sangre hacia una extremidad, puede aparecer sensación de frialdad, pesadez o adormecimiento. Sin embargo, en muchos casos el origen principal del adormecimiento temporal está más relacionado con los nervios que con la sangre.

Un episodio ocasional de mano o pie dormido, que mejora al moverse o cambiar de postura, generalmente no debe causar alarma. Puede pasar al dormir sobre un brazo, sentarse con las piernas cruzadas, usar ropa muy ajustada o permanecer demasiado tiempo en la misma posición frente a una computadora.

El problema aparece cuando el adormecimiento es frecuente, dura mucho tiempo, ocurre sin una causa clara o viene acompañado de otros síntomas. Hormigueo constante, dolor, debilidad, pérdida de fuerza, dificultad para caminar o sensación de quemazón pueden indicar que hay una irritación nerviosa, una lesión, un problema en la columna, diabetes, deficiencia de vitamina B12 u otra condición que requiere evaluación médica.

También hay señales que necesitan atención urgente. Si el adormecimiento aparece de repente en un solo lado del cuerpo, junto con dificultad para hablar, debilidad en la cara, confusión, pérdida de equilibrio, dolor de cabeza intenso o problemas de visión, se debe buscar ayuda médica de inmediato, porque podría tratarse de una emergencia.

Para prevenir episodios comunes, ayuda cambiar de postura con frecuencia, evitar cruzar las piernas por mucho tiempo, mover manos y pies durante el día, estirar suavemente y revisar la ergonomía al trabajar sentado. Si el síntoma se repite, lo correcto es no adivinar.

Una mano o pie dormido suele ser una señal pasajera del cuerpo, pero no debe ignorarse cuando se vuelve persistente. Como siempre, la clave está en observar el patrón: si aparece por postura y se va rápido, suele ser benigno; si insiste, duele o debilita, merece consulta.

El Especialito

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