Home/Insólito/Los cazadores de ratas: el peligroso oficio que protegía a las ciudades de las epidemias

Los cazadores de ratas: el peligroso oficio que protegía a las ciudades de las epidemias

Facebook
Twitter
Pinterest
De una serie de imágenes que muestran las zonas de Sídney afectadas por el brote de peste bubónica de 1900. Tomadas por el Sr. John Degotardi, Jr., fotógrafo del Departamento de Obras Públicas, las imágenes muestran el estado de las casas y los edificios de los «barrios marginales» en el momento del brote, así como las operaciones de limpieza y desinfección que se llevaron a cabo posteriormente. Foto via Wikimedia Commons.

Mucho antes de que existieran las empresas de fumigación y control de plagas, las ciudades dependían de un trabajo tan desagradable como indispensable: el de los cazadores de ratas.

Durante los siglos XVIII y XIX, el crecimiento acelerado de ciudades como Londres, París y Nueva York vino acompañado de un enorme problema. Las calles acumulaban basura, los sistemas de alcantarillado eran deficientes y las ratas encontraban un ambiente perfecto para multiplicarse.

En algunos barrios, los roedores eran tan numerosos que se les veía correr por las calles incluso durante el día.

Ahí entraban en acción los cazadores de ratas.

Su misión consistía en localizar madrigueras, capturar o eliminar la mayor cantidad posible de roedores y reducir el riesgo de infestaciones. Para ello utilizaban trampas de hierro, cebos envenenados, redes y, en muchos casos, perros especialmente entrenados, como terriers, famosos por su rapidez para cazar ratas.

Algunos también trabajaban con hurones, capaces de introducirse en túneles y obligar a los roedores a salir de sus escondites.

El trabajo era extremadamente duro. Los cazadores pasaban horas en alcantarillas, bodegas, mercados, establos y edificios abandonados, lugares donde abundaban la suciedad y las enfermedades.

Aunque hoy asociamos las ratas con la peste negra, los cazadores de ratas tenían una misión mucho más amplia. También protegían almacenes de alimentos, puertos, fábricas y viviendas donde los roedores destruían mercancías, contaminaban provisiones y dañaban estructuras de madera.

Uno de los cazadores más famosos fue Jack Black, nombrado cazador oficial de ratas de la reina Victoria en la Inglaterra del siglo XIX. Curiosamente, además de eliminarlas, también criaba ratas de colores poco comunes que luego vendía como mascotas, contribuyendo al origen de algunas variedades de ratas domésticas actuales.

Con el desarrollo de mejores sistemas de saneamiento, el uso de insecticidas modernos y la aparición de empresas especializadas en control de plagas durante el siglo XX, la profesión fue desapareciendo poco a poco.

Sin embargo, su trabajo fue fundamental para mejorar la salud pública en una época en la que las ciudades crecían más rápido que sus sistemas de higiene.

Los cazadores de ratas fueron los héroes silenciosos de una batalla diaria contra uno de los animales que mejor ha aprendido a convivir con el ser humano. Un oficio incómodo, peligroso y casi olvidado, pero que ayudó a mantener a raya a millones de roedores mucho antes de que existiera el control moderno de plagas.

El Especialito

El Especialito

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *