El idioma de los troyanos continúa siendo uno de los grandes vacíos de la historia antigua. Los arqueólogos han descubierto murallas, viviendas, cerámica, armas y restos de destrucción en el sitio de Troya. Sin embargo, no han encontrado archivos, bibliotecas ni tablillas extensas que revelen qué lengua utilizaban sus habitantes.
Esta ausencia resulta especialmente extraña porque otras civilizaciones de la Edad del Bronce dejaron miles de documentos. Los hititas escribieron tratados, cartas y registros administrativos. Los micénicos utilizaron tablillas en escritura Lineal B. Troya, en cambio, permaneció casi completamente en silencio.
La principal excepción es un pequeño sello de bronce hallado en una capa de la Edad del Bronce tardía. El objeto presenta jeroglíficos luvitas y es considerado el documento escrito más claro encontrado en el asentamiento. Aun así, un solo sello no basta para determinar el idioma de los troyanos, ya que pudo pertenecer a un comerciante, funcionario o visitante procedente de otra región.
La hipótesis luvita se apoya también en la ubicación de Troya. La ciudad estaba situada en el noroeste de Anatolia, dentro de una zona donde se hablaban lenguas anatolias. Además, numerosos especialistas identifican Troya con Wilusa, un reino mencionado en documentos hititas y relacionado política y militarmente con el Imperio hitita.
El parecido entre los nombres Wilusa e Ilión, otro nombre griego de Troya, fortaleció esta interpretación. Los textos hititas también mencionan conflictos en la región y contactos con Ahhiyawa, un territorio que suele asociarse con los griegos micénicos.
Eso no significa que la ciudad estuviera aislada del mundo griego. Los micénicos comerciaron con las costas de Anatolia y probablemente visitaron Troya. Es posible que existiera una población multilingüe formada por habitantes locales, comerciantes y representantes extranjeros.
Por eso, el idioma de los troyanos pudo haber sido luvita, otra lengua anatolia o una combinación de dialectos regionales. El griego también pudo escucharse en sus calles, pero no hay pruebas suficientes para considerarlo la lengua principal.
Troya sobrevivió en poemas que fueron escritos siglos después de su destrucción. Sus héroes hablan griego porque Homero narró la historia para un público griego. Las personas que realmente vivieron detrás de aquellas murallas quizá hablaron una lengua distinta, perdida junto con sus archivos.
La ciudad dejó ruinas capaces de alimentar una leyenda mundial. Pero su voz desapareció, y ningún arqueólogo ha logrado recuperarla.