Home/Insólito/Los proyeccionistas: el oficio que hacía posible la magia del cine

Los proyeccionistas: el oficio que hacía posible la magia del cine

Facebook
Twitter
Pinterest
División de Fotografía del Ministerio de Información, vía Wikimedia Commons

Durante más de un siglo, cada película proyectada en una sala de cine dependía del trabajo de una persona que casi nadie veía. Mientras el público disfrutaba la función, los proyeccionistas trabajaban detrás de una pequeña ventana controlando una maquinaria tan compleja como delicada.

Antes de la llegada del cine digital, las películas se distribuían en enormes rollos de cinta de 35 milímetros que podían pesar varios kilos. Cada función comenzaba mucho antes de que se apagaran las luces.

Los proyeccionistas debían montar cuidadosamente los rollos, pasar la película por un complejo sistema de rodillos, engranajes y lentes, ajustar el enfoque, comprobar el sonido y asegurarse de que todo funcionara correctamente antes de la primera escena.

Durante décadas, muchas películas llegaban divididas en varios rollos. En las salas con dos proyectores, el operador debía cambiar de uno a otro exactamente en el momento indicado para que el público no notara la transición. Para lograrlo, prestaban atención a unas pequeñas marcas circulares que aparecían durante una fracción de segundo en la esquina superior de la pantalla, conocidas como cue marks o marcas de cambio.

Si el momento fallaba por apenas unos segundos, la película podía cortarse, quedarse sin imagen o interrumpirse por completo.

El trabajo también implicaba reparar cintas rotas, limpiar los proyectores, reemplazar lámparas de alta intensidad y vigilar constantemente que la película no se sobrecalentara. En la época del celuloide de nitrato, utilizado durante las primeras décadas del cine, el riesgo era aún mayor, ya que este material era extremadamente inflamable y provocó numerosos incendios en salas de todo el mundo.

Con la llegada del cine digital a finales de la década de 2000, la profesión comenzó a transformarse rápidamente. Los proyectores digitales eliminaron la necesidad de manipular kilómetros de película y muchas funciones pasaron a controlarse mediante computadoras.

Aunque algunos cines históricos y festivales todavía proyectan películas en formato de 35 o 70 milímetros, el trabajo tradicional del proyeccionista prácticamente ha desaparecido de las salas comerciales.

Hoy una película puede comenzar con solo presionar un botón. Durante más de cien años, en cambio, cada función dependía de la experiencia de un profesional que trabajaba entre engranajes, lámparas y enormes rollos de película.

Los proyeccionistas fueron los guardianes invisibles del cine, responsables de que millones de personas vivieran la magia de la gran pantalla sin pensar nunca en quién estaba detrás del proyector.

El Especialito

El Especialito

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *