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Michael y Bruce Buffer: los hermanos que se descubrieron gracias a una pelea por televisión

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© Starstock | Dreamstime.com// © Sbukley | Dreamstime.com

Durante años, millones de aficionados escucharon a Michael y Bruce Buffer presentar algunas de las peleas más importantes del mundo. Uno se convirtió en una voz inseparable del boxeo. El otro terminó dominando el centro del octágono en los grandes eventos de artes marciales mixtas.

Lo insólito es que durante casi tres décadas Bruce ni siquiera sabía que Michael existía.

Ambos compartían al mismo padre, Joseph Buffer, pero crecieron en familias completamente separadas. Michael nació en Filadelfia en 1944. Sus padres se divorciaron cuando todavía era un bebé y fue criado por padres adoptivos en Pensilvania. Durante su infancia utilizó el apellido Huber, correspondiente a la familia que lo recibió.

La verdad sobre su apellido apareció cuando se alistó en el Ejército estadounidense alrededor de los 20 años. Al revisar su certificado de nacimiento, un funcionario encontró que su nombre legal era Michael Buffer, no Michael Huber. Desde entonces comenzó a utilizar el apellido con el que se haría famoso.

Joseph Buffer, mientras tanto, formó otra familia. Allí nacieron Bruce, en 1957, y otro hijo llamado Brian. Según el relato familiar, Joseph nunca les habló del hijo que había tenido durante su primer matrimonio.

Michael pasó por trabajos muy distintos antes de entrar al boxeo. Fue vendedor de automóviles y modelo, entre otras ocupaciones. Comenzó a anunciar combates a principios de la década de 1980, cuando ya se acercaba a los 40 años. Su voz, su manera de pronunciar los nombres y su presentación teatral comenzaron a distinguirlo rápidamente.

Fue entonces cuando la televisión empezó a revelar el secreto que su padre había mantenido oculto.

A finales de la década de 1980, Bruce vio a Michael presentar una pelea. El apellido Buffer le llamó la atención porque era poco común. Además, algunas personas comenzaron a señalar cierto parecido físico entre ambos hombres.

Bruce finalmente le preguntó directamente a su padre si conocía al anunciador que aparecía en televisión. Joseph admitió que Michael era su hijo mayor, a quien no veía desde que era un niño pequeño. Aquella conversación reveló que Bruce y Brian tenían un medio hermano famoso del que jamás habían oído hablar.

La familia localizó a Michael mientras trabajaba en un evento en California. Joseph se comunicó con él y organizaron un encuentro. Poco después, Bruce también conoció personalmente a su nuevo hermano.

La diferencia de edad era de unos 13 años, pero ambos desarrollaron rápidamente una relación cercana. Para Michael, el encuentro significó recuperar una parte desconocida de su familia biológica. Para Bruce, significó descubrir que el hombre cuya actuación había visto en televisión era literalmente su hermano.

La reunión no quedó limitada a almuerzos familiares. Bruce tenía experiencia como empresario y comenzó a trabajar con Michael en la gestión de su carrera, sus contratos y el uso comercial de su imagen.

Michael había desarrollado su famosa presentación durante la década de 1980. La frase terminó protegida como marca y fue utilizada mediante acuerdos de licencia en publicidad, productos, entretenimiento y eventos deportivos. Bruce ayudó a organizar y expandir esa operación comercial hasta convertirla en una marca reconocida internacionalmente.

Con frecuencia se afirma que la frase generó más de $400 millones. Esa cifra suele describir el valor acumulado de ventas minoristas y negocios vinculados con las licencias, no una fortuna personal recibida íntegramente por Michael. Una pequeña diferencia que internet, como siempre, suele ignorar porque los números más escandalosos reciben mejores titulares.

Bruce también construyó su propia carrera. Durante la década de 1990 comenzó a trabajar como anunciador en artes marciales mixtas y acabó convirtiéndose en la voz habitual de los principales eventos del UFC. Su estilo era distinto al de Michael: más físico, explosivo y adaptado al ambiente del octágono.

Así, los dos medio hermanos que crecieron sin conocerse terminaron ocupando puestos similares en deportes distintos. Michael quedó asociado con las grandes noches del boxeo, mientras Bruce desarrolló su propia presentación antes de los combates de artes marciales mixtas.

La historia de Michael y Bruce Buffer parece diseñada por algún guionista con poca moderación: dos hermanos separados, un padre que guardó el secreto, un descubrimiento provocado por una transmisión televisiva y dos carreras construidas alrededor de una voz.

Sin embargo, ocurrió realmente. Michael encontró una familia que no sabía que tenía. Bruce encontró a su hermano en la pantalla. Después convirtieron aquella reunión tardía en una sociedad familiar que terminó escuchándose en arenas de todo el mundo.

El Especialito

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