Más de 500.000 personas comenzaron este viernes un periodo de racionamiento de agua en Puerto Rico. La sequía ha reducido el nivel del embalse Carraízo, principal fuente de suministro para siete municipios de la isla.
El embalse, ubicado en Trujillo Alto, registra menos de 38 metros de profundidad. Esta cifra lo coloca dentro de la zona de ajustes operacionales y obligó al Gobierno a establecer interrupciones programadas de 48 horas.
Siete municipios afectados por los cortes
El plan incluye sectores de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos. En conjunto, estas localidades suman alrededor de 183.000 hogares y comercios conectados al sistema.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados dividió a los abonados en dos zonas. Cada grupo tendrá agua durante dos días y permanecerá las siguientes 48 horas sin el servicio.
Sin embargo, el restablecimiento podría tardar más de lo previsto en algunos sectores. Una avería registrada la semana pasada vació varios tanques, que deberán llenarse antes de que el agua vuelva a llegar a las viviendas.
Residentes almacenan toda el agua posible
Las familias se prepararon con recipientes, cisternas y agua embotellada antes del inicio del racionamiento. Elena Cabrera, residente del área metropolitana, contó a EFE que acudió a un supermercado para comprar agua destinada a dos vecinas de edad avanzada.
“Presiento que esto va para largo”, declaró Cabrera. La residente también responsabilizó a distintas administraciones y directivos de la AAA por decisiones que, en su opinión, agravaron las deficiencias del sistema.
Para atender las necesidades más urgentes, la agencia instaló 35 puntos de distribución conocidos como “oasis”. Estos se encuentran en San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Loíza y Canóvanas.
El embalse Carraízo muestra los efectos de la sequía
Los bajos niveles han dejado amplias zonas de piedra y terreno expuestas alrededor de Carraízo. También se han observado peces muertos cerca de la orilla y una reducción en la pesca habitual.
Yadalis González Meléndez, quien pescaba en una de las áreas descubiertas, expresó a EFE su preocupación por el estado del embalse. Según explicó, la falta de agua también ha reducido la cantidad de peces disponibles.
La sequía afecta cerca del 80 % del territorio puertorriqueño. Algunas áreas del centro, sur y oeste atraviesan condiciones extremas después del julio más seco desde que comenzaron los registros en 1899. Durante ese mes, la isla recibió apenas el 9 % de la lluvia habitual.
Los cortes podrían volverse más severos
El Gobierno declaró a finales de julio un estado de emergencia por el uso del agua. Además de Carraízo, el embalse de Cidra ya requiere ajustes operacionales y otros cinco permanecen bajo observación.
Si los niveles continúan descendiendo, el racionamiento podría extenderse a más municipios. Una segunda fase contempla ofrecer agua durante un día y suspenderla durante los tres siguientes.
Las escuelas ubicadas en las zonas afectadas funcionarán con jornadas reducidas durante los cortes. Las autoridades tampoco descartan recurrir a clases virtuales si la crisis de suministro empeora.