Durante una tormenta, un relámpago normalmente aparece y desaparece en una fracción de segundo. Pero algunas personas aseguran haber presenciado algo completamente diferente: una esfera luminosa flotando en el aire durante varios segundos.
Puede ser blanca, amarilla, naranja, roja o azulada. Algunos testigos dicen que se desplaza lentamente. Otros aseguran que permanece casi inmóvil antes de desaparecer silenciosamente o terminar con una explosión.
El fenómeno recibe el nombre de rayo globular y lleva siglos desconcertando a observadores y científicos.
Durante mucho tiempo, los relatos fueron tan extraños y difíciles de verificar que incluso se discutió si el fenómeno realmente existía. Hoy existe evidencia mucho más convincente de que al menos algunos de esos avistamientos corresponden a un fenómeno físico real.
El problema es que todavía no sabemos exactamente qué es.
Un relámpago que no se comporta como relámpago
Los testimonios sobre rayos globulares varían considerablemente, algo inevitable cuando la mayoría ocurre de manera inesperada.
Sin embargo, aparecen ciertos patrones.
Generalmente se describe una esfera luminosa de unos pocos centímetros hasta varias decenas de centímetros de diámetro. Suele aparecer durante o cerca de una tormenta eléctrica y puede permanecer visible durante varios segundos, aunque existen relatos de duraciones mayores.
Eso ya la diferencia enormemente de un relámpago convencional.
También existen testimonios especialmente extraños que describen esferas entrando en edificios, apareciendo cerca de ventanas o desplazándose por habitaciones.
No todos estos relatos pueden verificarse y algunos probablemente tienen otras explicaciones. Pero la enorme cantidad de observaciones acumuladas ha mantenido vivo el interés científico.
Cuando los científicos finalmente captaron uno
Uno de los avances más importantes ocurrió accidentalmente en China.
En 2012, investigadores estudiaban relámpagos normales durante una tormenta utilizando cámaras y espectrómetros cuando registraron una esfera luminosa después de que un rayo golpeara el suelo.
El objeto fue observado desde aproximadamente 900 metros de distancia y permaneció visible durante alrededor de 1,6 segundos mientras se desplazaba horizontalmente.
Lo realmente importante no fue únicamente el video.
Los instrumentos consiguieron registrar el espectro de la luz emitida por el objeto. Los resultados, publicados en 2014, mostraron señales correspondientes a elementos presentes en el suelo, incluyendo silicio, hierro y calcio.
Era una pista extraordinaria.
¿Puede un rayo crear una bola a partir del suelo?
Una de las principales hipótesis propone precisamente eso.
Cuando un rayo golpea el terreno, las temperaturas extremas pueden vaporizar determinados materiales presentes en el suelo. Algunos investigadores han propuesto que partículas ricas en silicio podrían reaccionar posteriormente con el oxígeno del aire.
Esa reacción liberaría energía gradualmente y produciría una estructura luminosa capaz de persistir durante más tiempo que el destello inicial del rayo.
La observación realizada en China resulta interesante porque el espectro detectado contenía elementos procedentes del suelo.
Pero una observación compatible con una hipótesis no significa que el misterio esté resuelto.
El modelo podría explicar algunos rayos globulares y no necesariamente todos.
Plasma, microondas y otras explicaciones
Existen muchas otras teorías.
Algunas proponen que el rayo globular consiste en algún tipo de plasma, un estado de la materia formado por partículas cargadas eléctricamente.
Otras plantean que la energía electromagnética generada durante un relámpago podría quedar temporalmente concentrada y mantener una esfera de plasma.
También se han realizado experimentos de laboratorio capaces de producir pequeñas bolas luminosas mediante descargas eléctricas, microondas o materiales vaporizados.
El problema aparece al intentar demostrar que esas estructuras artificiales son exactamente el mismo fenómeno observado durante las tormentas.
Conseguir algo que se parece a un rayo globular no demuestra necesariamente que la naturaleza lo produzca mediante el mismo mecanismo.
¿Puede atravesar una ventana?
Aquí la historia se vuelve todavía más extraña.
Existen relatos de bolas luminosas que aparentemente atravesaron ventanas cerradas o incluso aparecieron dentro de aviones y edificios.
Este comportamiento ha inspirado modelos basados en radiación electromagnética y otros mecanismos capaces de explicar por qué una esfera luminosa podría aparecer al otro lado de una barrera.
Pero estas observaciones son difíciles de estudiar.
Una persona sorprendida por un fenómeno de pocos segundos no lleva normalmente un laboratorio de física atmosférica en el bolsillo. Los científicos dependen muchas veces de recuerdos reconstruidos después del acontecimiento.
Por eso resulta importante separar los comportamientos repetidamente observados de las historias más espectaculares que se han acumulado alrededor del fenómeno.
¿Es peligroso?
Potencialmente, sí.
Algunos testimonios históricos describen daños materiales, quemaduras, explosiones e incluso lesiones relacionadas con objetos identificados como rayos globulares.
Sin embargo, su rareza y la incertidumbre sobre qué fenómenos pertenecen realmente a esta categoría dificultan calcular el riesgo.
Si una persona observa algo parecido durante una tormenta eléctrica, no debería intentar acercarse ni tocarlo. La presencia de actividad eléctrica atmosférica ya representa suficiente razón para permanecer en un lugar seguro.
Un verdadero misterio de la física atmosférica
El rayo globular ocupa una posición poco común dentro de los fenómenos misteriosos.
No necesitamos recurrir a extraterrestres, fantasmas o conspiraciones para hacerlo interesante. La física ya hizo suficiente trabajo por su cuenta.
Tenemos siglos de testimonios, observaciones de científicos y registros modernos realizados con instrumentos. Sabemos que pueden producirse fenómenos luminosos inusuales relacionados con tormentas y descargas eléctricas.
Lo que todavía falta es una explicación capaz de reproducir de manera convincente todas las características atribuidas al rayo globular.
Quizá los relatos agrupados bajo ese nombre correspondan incluso a más de un fenómeno físico.
Por ahora, la respuesta científica más precisa también es la más incómoda: existe evidencia de que algo extraordinario ocurre durante algunas tormentas, pero todavía no comprendemos completamente cómo funciona.
En una época en la que podemos observar huracanes desde satélites y detectar relámpagos a miles de kilómetros, una pequeña esfera de luz que aparece durante unos segundos sigue consiguiendo esconder uno de los secretos más extraños de nuestra atmósfera.