Los Tampa Bay Buccaneers consiguieron una de las victorias más inusuales de la temporada 2026 al derrotar 16-0 a los Atlanta Falcons sin completar un solo pase durante todo el encuentro. Bajo una intensa lluvia, el equipo apostó por su ataque terrestre y terminó estableciendo un récord de franquicia con 324 yardas por tierra.
La victoria de los Tampa Bay Buccaneers ocurrió el domingo 1 de noviembre en el Raymond James Stadium, donde las condiciones del campo complicaron el juego aéreo de ambos conjuntos.
Baker Mayfield, quarterback titular de Tampa Bay, intentó solamente tres pases y no completó ninguno.
A pesar de esa estadística, los Buccaneers consiguieron su tercera victoria de la temporada y dejaron a Atlanta sin anotar puntos.
Tampa Bay gana sin completar un pase por primera vez en décadas
La actuación ofensiva de los Buccaneers dejó una estadística poco habitual en el fútbol americano moderno.
Mayfield terminó con cero pases completos en tres intentos, pero su equipo consiguió ganar por una diferencia de dieciséis puntos.
Según los registros de la NFL, ningún equipo había ganado un encuentro sin completar al menos un pase desde 1974.
En aquella ocasión, los Buffalo Bills derrotaron 16-12 a los New York Jets sin conseguir una sola recepción por aire.
El entrenador Todd Bowles reconoció después del partido que nunca había dirigido una victoria con esas características.
Sin embargo, la estrategia funcionó porque Tampa Bay consiguió avanzar constantemente mediante carreras y aprovechó los errores de Atlanta.
Bucky Irving y Kenny Gainwell dominaron por tierra
Los principales protagonistas ofensivos fueron los corredores Bucky Irving y Kenny Gainwell.
Irving acumuló 170 yardas y un touchdown en 27 intentos de carrera.
Gainwell añadió otras 140 yardas en 25 acarreos, convirtiéndose en el segundo jugador más productivo del ataque terrestre.
Entre ambos sumaron 310 yardas, una cifra que explica buena parte del dominio ofensivo de Tampa Bay.
Mayfield aportó otras 14 yardas terrestres, elevando el total del equipo a 324.
La cifra estableció un récord de franquicia para los Buccaneers y permitió mantener el control del partido durante largos períodos.
La lluvia condicionó el encuentro
Las fuertes precipitaciones complicaron el manejo del balón y limitaron las opciones ofensivas.
Ambos equipos tuvieron dificultades para ejecutar jugadas aéreas y mantener la posesión.
Tampa Bay decidió reducir los riesgos y utilizar continuamente a sus corredores.
La estrategia permitió avanzar por el campo sin depender de los pases de Mayfield.
Los Buccaneers también aprovecharon la capacidad de su línea ofensiva para abrir espacios frente a la defensa de Atlanta.
El touchdown de Irving y tres goles de campo de Chase McLaughlin fueron suficientes para construir la victoria.
La defensa de Tampa Bay dejó sin respuesta a Atlanta
Mientras el ataque terrestre producía yardas, la defensa de los Buccaneers impidió que Atlanta encontrara continuidad.
El quarterback Michael Penix Jr. completó ocho de 24 pases para 125 yardas y sufrió cuatro intercepciones.
Las pérdidas de balón complicaron cualquier intento de remontada de los Falcons.
Atlanta terminó sin anotar puntos y tampoco logró establecer un ataque terrestre capaz de compensar sus dificultades por aire.
El resultado dejó a ambos equipos con récord de 3-5.
Para Tampa Bay, la victoria también representó una oportunidad de recuperar confianza después de un comienzo irregular de temporada.
Un triunfo que desafía las tendencias de la NFL
La NFL moderna está dominada por ofensivas que utilizan los pases como herramienta principal para avanzar y generar anotaciones.
Sin embargo, Tampa Bay demostró que un ataque terrestre efectivo todavía puede controlar un encuentro cuando las circunstancias lo requieren.
El partido también evidenció la importancia de adaptar las estrategias a las condiciones meteorológicas.
Con un récord histórico de 324 yardas terrestres y ninguna recepción completada, los Buccaneers protagonizaron uno de los resultados estadísticos más particulares de la temporada.