Dentro de la Torre de Londres viven varios cuervos que reciben comida especial, cuidados diarios y hasta la atención de un Ravenmaster encargado de vigilarlos.
No están allí simplemente porque alguien considere que combinan bien con una fortaleza medieval.
Según una de las leyendas más famosas de Gran Bretaña, si los cuervos abandonan algún día la Torre de Londres, la fortaleza caerá y el reino sufrirá una catástrofe.
La tradición suele atribuirse al rey Carlos II, quien habría ordenado mantener al menos seis cuervos en la Torre para proteger la Corona.
La historia es irresistible.
El problema es que probablemente sea mucho más reciente de lo que parece.
Una fortaleza con casi mil años de historia
La Torre de Londres comenzó a construirse después de la conquista normanda de Inglaterra en 1066.
Guillermo el Conquistador ordenó levantar la fortaleza como símbolo de poder y control sobre Londres. La White Tower, su estructura central, se convirtió en uno de los edificios más reconocibles del complejo.
Durante los siglos siguientes, la Torre funcionó como fortaleza, residencia real, prisión, arsenal, casa de moneda y hasta zoológico.
También estuvo vinculada con ejecuciones, conspiraciones y algunos de los episodios más famosos de la monarquía inglesa.
Ese pasado convirtió el lugar en terreno perfecto para leyendas.
Los cuervos terminarían protagonizando una de las más duraderas.
La profecía de los cuervos
La versión tradicional sostiene que el rey Carlos II, que reinó entre 1660 y 1685, recibió una advertencia.
Si los cuervos abandonaban la Torre de Londres, la fortaleza caería y con ella también la monarquía.
El rey supuestamente ordenó entonces que las aves fueran protegidas y que nunca hubiera menos de seis dentro del recinto.
Otra parte de la historia incluye al astrónomo John Flamsteed.
Flamsteed utilizaba la White Tower para realizar observaciones y, según la leyenda, se quejó de que los cuervos interferían con su trabajo.
Carlos II habría considerado retirar las aves, pero cambió de opinión después de conocer la profecía.
La historia continúa diciendo que el observatorio terminó trasladándose a Greenwich.
¿Carlos II realmente dio esa orden?
Aquí aparece el problema histórico.
No se ha encontrado un decreto de Carlos II que ordene mantener seis cuervos en la Torre.
Tampoco existen referencias claras de esa época que documenten la famosa profecía.
El historiador Boria Sax, quien investigó la historia de los cuervos de la Torre, encontró que las referencias escritas que los presentan como residentes permanentes aparecen mucho más tarde.
Las primeras menciones conocidas de cuervos asociados claramente con la Torre datan de finales del siglo XIX.
Eso significa que la tradición puede ser auténtica como leyenda británica, pero atribuirla directamente a Carlos II resulta mucho más difícil de demostrar.
La historia pudo haber sido construida posteriormente alrededor de un rey real, un astrónomo real y aves que ya formaban parte del paisaje londinense.
La leyenda creció durante la guerra
Existe otra teoría interesante.
La asociación entre la supervivencia del reino y los cuervos parece haberse fortalecido especialmente durante la Segunda Guerra Mundial.
La Torre de Londres sufrió daños durante los bombardeos alemanes sobre la ciudad.
Varios cuervos murieron durante la guerra y, después del conflicto, se mantuvo nuevamente un grupo de aves en el recinto.
En una época en la que Londres acababa de sobrevivir a enormes ataques, la idea de que los cuervos representaban la resistencia y continuidad del país adquirió un nuevo significado.
La leyenda que hoy parece medieval pudo haber tomado buena parte de su forma moderna durante el siglo XX.
Los cuervos actuales sí son completamente reales
Aunque la profecía no pueda comprobarse históricamente, los cuervos que viven en la Torre sí existen y reciben cuidados especializados.
La tradición exige mantener al menos seis aves, aunque normalmente hay más para asegurar que el número nunca caiga por debajo de ese mínimo.
Actualmente los cuervos pueden moverse por diferentes zonas del recinto.
Sus plumas de vuelo se controlan cuidadosamente para reducir las posibilidades de que abandonen completamente la Torre, aunque pueden volar distancias cortas.
También reciben una dieta basada principalmente en carne.
Y tienen personalidades bastante marcadas.
Algunos cuervos han escapado temporalmente.
Otros han tenido que ser retirados por comportarse de manera problemática.
Uno llamado George incluso fue expulsado en la década de 1980 después de destruir repetidamente antenas de televisión.
El reino, por fortuna, sobrevivió.
El Ravenmaster
El cuidado de las aves está a cargo de un Yeoman Warder conocido como Ravenmaster.
Los Yeomen Warders son los tradicionales guardianes ceremoniales de la Torre de Londres.
El Ravenmaster supervisa la alimentación, salud y comportamiento de las aves y mantiene una relación diaria con ellas.
Los cuervos son animales extremadamente inteligentes. Pueden reconocer personas, resolver problemas, jugar y aprender diferentes comportamientos.
Por eso, cuidar de ellos implica bastante más que simplemente colocar comida en un recipiente.
¿Qué pasaría si todos se fueran?
Probablemente nada sobrenatural.
No existe evidencia de que la estabilidad de la monarquía británica dependa de un grupo de aves.
Pero sería difícil convencer a los británicos de abandonar voluntariamente una tradición tan perfecta.
La Torre de Londres ha sobrevivido guerras, rebeliones, ejecuciones, incendios y casi mil años de cambios políticos.
Los cuervos se han convertido en parte de esa continuidad.
Quizá la leyenda nunca fue realmente sobre predecir la caída del reino.
Puede que sea simplemente una manera de expresar algo mucho más antiguo: mientras los cuervos sigan caminando entre los muros de la Torre, una pequeña parte de la historia británica también continúa viva.