El Gobierno del presidente Donald Trump mantendrá su política de deportaciones de migrantes pese a los resultados adversos que sufrió el Partido Republicano en las elecciones de medio mandato. Así lo aseguró el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, un día después de los comicios del 3 de noviembre.
“Las deportaciones continuarán”, escribió Mullin este miércoles en su cuenta oficial de X.
El mensaje reafirma la intención de la administración de mantener sus medidas migratorias, a pesar de los avances electorales demócratas y del descontento expresado por distintos sectores del electorado.
Trump mantiene su política migratoria tras las elecciones
Las declaraciones de Mullin se producen después de una jornada electoral marcada por retrocesos republicanos en diferentes regiones de Estados Unidos.
Según los análisis de medios estadounidenses citados por EFE, los republicanos perdieron terreno en el 99 % de aproximadamente 2.200 condados analizados, en comparación con los resultados obtenidos por Trump en las elecciones presidenciales de 2024.
Además, los retrocesos fueron especialmente pronunciados en condados con mayoría de población hispana.
Estos resultados representan un cambio en el comportamiento electoral de diferentes comunidades, aunque no permiten determinar por sí solos las razones individuales de cada voto.
Pese a este escenario, el Departamento de Seguridad Nacional ha señalado que continuará con las deportaciones.
La economía supera a la inmigración entre las preocupaciones
Aunque la política migratoria ha sido uno de los temas centrales de la administración Trump, los votantes identificaron otras preocupaciones como más importantes durante estas elecciones.
Según los sondeos a pie de urna de NBC, el 39 % de los participantes consideró que la economía era el principal problema del país.
Por su parte, el 32 % señaló el estado de la democracia como su mayor preocupación.
En comparación, solo el 14 % identificó la inmigración como el asunto más importante.
Los resultados muestran que, entre los votantes encuestados, los problemas económicos y las preocupaciones institucionales tuvieron mayor peso que la política migratoria.
Los votantes mantienen opiniones divididas sobre inmigración
Entre quienes identificaron la inmigración como su principal preocupación, las preferencias partidistas estuvieron relativamente equilibradas.
De acuerdo con NBC, el 44 % de ese grupo prefería la gestión republicana en materia migratoria, mientras que el 41 % se inclinaba por los demócratas.
Estas cifras corresponden únicamente al sector de votantes que consideró prioritaria la inmigración y no representan las opiniones de todo el electorado.
Por otra parte, una encuesta del Pew Research Center publicada en octubre encontró un mayor rechazo a las deportaciones entre los estadounidenses de origen latino.
Según el estudio, el 62 % de los latinos consultados consideraba que el Gobierno estaba expulsando a demasiadas personas en situación migratoria irregular.
El resultado refleja las preocupaciones de una parte importante de esta comunidad sobre el alcance de las medidas federales.
Casi un millón de deportaciones desde enero de 2025
Las cifras citadas por el Instituto de Política Migratoria (MPI) muestran la dimensión de las acciones migratorias durante el segundo mandato de Trump.
Según sus estimaciones, las autoridades estadounidenses realizaron aproximadamente 980.000 deportaciones entre el 20 de enero de 2025 y el 31 de julio de 2026.
El instituto también calculó que durante el año fiscal 2026, finalizado el 30 de septiembre, se habrían registrado alrededor de 660.000 deportaciones.
Además, estimó que el 80 % de las personas deportadas hasta julio no contaba con condenas penales.
Esta última cifra distingue la ausencia de condenas de otras posibles circunstancias migratorias o judiciales de las personas afectadas.
Las deportaciones seguirán en el centro del debate
La continuidad de las deportaciones plantea un escenario de debate político tras las elecciones de medio mandato.
Aunque los resultados electorales pueden modificar la composición del Congreso, la aplicación de las leyes migratorias sigue estando bajo la responsabilidad de las autoridades federales competentes.
Por eso, cualquier cambio legislativo dependerá tanto de las decisiones del Ejecutivo como de las facultades que ejerza el Congreso.
Mientras tanto, las declaraciones de Mullin indican que la administración Trump no contempla detener su política de deportaciones como consecuencia inmediata de los resultados electorales.
La inmigración continuará siendo uno de los asuntos relevantes en las discusiones sobre seguridad fronteriza, derechos de los migrantes y prioridades del Gobierno federal.