El fortalecimiento de El Niño podría intensificar la sequía y la presión sobre los recursos hídricos de México durante los próximos meses, con consecuencias para los ecosistemas, la producción de alimentos y la economía nacional, advirtieron especialistas y autoridades ambientales.
El fenómeno se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial que modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de lluvia y temperatura. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estima una probabilidad superior al 90 % de que el actual episodio alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027. Sin embargo, los efectos regionales específicos no pueden considerarse garantizados. NOAA
Un fenómeno en acelerado fortalecimiento
La Organización Meteorológica Mundial también anticipa que El Niño continuará intensificándose y provocará cambios importantes en las precipitaciones de distintas regiones. La institución aclara que expresiones como “super El Niño” o “meganiño” no forman parte de su clasificación oficial, que distingue eventos débiles, moderados, fuertes y muy fuertes. Organización Meteorológica Mundial
En México, especialistas alertaron que el fenómeno puede producir efectos geográficos desiguales. El norte enfrentaría sequías prolongadas y temperaturas superiores a los 45 grados centígrados, mientras que la costa del Pacífico podría registrar una temporada más activa de ciclones y otros eventos hidrometeorológicos.
Fabiola Sosa, jefa del Área de Investigación en Crecimiento y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana, advirtió que una mayor cantidad de lluvia en algunas regiones no garantiza una disponibilidad estable de agua.
Sequías e inundaciones pueden coexistir
Las precipitaciones intensas pueden concentrarse en periodos cortos, provocar inundaciones y perderse rápidamente por escorrentía cuando no existe infraestructura suficiente para almacenarlas. Al mismo tiempo, otras zonas pueden experimentar meses de sequía y reducción de sus fuentes de abastecimiento.
Esta combinación amenaza con profundizar los problemas de acceso al agua que ya afectan a numerosas comunidades mexicanas. Según las especialistas, una cuarta parte de la población carece actualmente de acceso directo al recurso hídrico.
El impacto también podría comprometer parte del Programa Nacional de Restauración Ambiental impulsado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, especialmente en ecosistemas áridos y semiáridos que dependen de un delicado equilibrio climático.
Ecosistemas bajo mayor presión
Margarita Caso, directora general de Gestión y Conservación de Mares y Costas de la Semarnat, consideró necesario adaptar las políticas ambientales a las condiciones extremas previstas.
La funcionaria pidió reforzar el uso de tecnología y los sistemas de monitoreo para proteger hábitats críticos, incluidos los bosques de macroalgas de Baja California y los arrecifes de coral. El calentamiento del océano puede alterar estos ecosistemas, reducir su biodiversidad y afectar a las comunidades que dependen de ellos.
La sequía también representa una amenaza directa para el sector agropecuario. La pérdida de cosechas, el encarecimiento del riego y la disminución de la productividad pueden elevar los costos de producción y trasladarse posteriormente a los precios de los alimentos.
Adaptación e inversión frente a la crisis
Las especialistas señalaron que México necesita una estrategia financiera coordinada que incorpore a las autoridades ambientales, al sector empresarial y a instituciones como la Secretaría de Hacienda.
Entre las medidas propuestas se encuentran la captación de agua de lluvia, la modernización de los sistemas de riego por goteo y el tratamiento integral de aguas residuales.
Tania Pérez, subdirectora de Medio Ambiente de Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura, afirmó que estas herramientas permitirían reducir la vulnerabilidad de productores y comunidades. Su aplicación, no obstante, requiere inversión sostenida, planificación regional y sistemas de alerta que permitan actuar antes de que las condiciones extremas se conviertan en una emergencia.