España afinó este miércoles los últimos detalles para su partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026 ante Austria, en una sesión de entrenamiento realizada en el estadio de Los Ángeles Galaxy. El equipo de Luis de la Fuente recibió señales positivas con Víctor Muñoz, que volvió a trabajar al ritmo de sus compañeros, aunque mantiene problemas importantes en los extremos por las bajas de Nico Williams y Yeremy Pino.
La selección española llegó a Los Ángeles tras cerrar una etapa de 25 días de concentración en Chattanooga, Tennessee. El cambio de sede marca el inicio de la fase más exigente del torneo, donde ya no hay margen de error. España se medirá con Austria este jueves en una eliminatoria directa que obliga al equipo a recuperar frescura, precisión y equilibrio.
La buena noticia del entrenamiento fue Víctor Muñoz. El atacante se ejercitó junto al grupo por segundo día consecutivo después de superar una recaída de la lesión muscular con la que llegó a la concentración. Su evolución aumenta las opciones de que pueda tener minutos ante Austria, dependiendo del contexto del partido y de las necesidades ofensivas de Luis de la Fuente.
El panorama es distinto para Yeremy Pino. El jugador sufrió ante Uruguay un esguince acromioclavicular que le impedirá estar disponible para el duelo de este jueves. Aun así, su presencia en algunos ejercicios con el grupo representa un paso adelante en su recuperación. La intención del cuerpo técnico es que pueda volver más adelante si España logra avanzar en el Mundial.
Nico Williams también será baja ante Austria. El extremo arrastra una lesión muscular después de una entrada sufrida en el minuto 87 del partido contra Uruguay. En la sesión del miércoles trabajó al margen, con ejercicios específicos y carrera continua junto a los recuperadores. Su evolución será vigilada de cerca pensando en posibles rondas futuras.
Las ausencias de Nico y Yeremy obligan a De la Fuente a ajustar el plan por bandas. España cuenta con talento suficiente para competir, pero pierde desborde, velocidad y profundidad en dos jugadores que podían ser importantes para romper defensas cerradas. Ante una Austria intensa y físicamente fuerte, la selección necesitará precisión en la circulación y eficacia en los últimos metros.
El entrenamiento contó además con una presencia especial: David Villa. El exinternacional español, campeón del mundo en Sudáfrica 2010 y máximo goleador histórico de la selección, siguió de cerca la sesión previa al partido. Su visita añade un toque simbólico para un grupo que busca construir su propio camino en este Mundial.
España llega a esta eliminatoria con la obligación de imponer su jerarquía, pero también con la advertencia clara de que los cruces directos ya han dejado sorpresas. El equipo de De la Fuente sabe que Austria no será un trámite y que cualquier desconexión puede costar demasiado.
La prioridad ahora es competir con inteligencia. España deberá manejar las bajas, aprovechar la recuperación progresiva de Víctor Muñoz y sostener su identidad en un partido donde el control del balón no bastará si no aparece la contundencia. En Los Ángeles empieza una nueva etapa del torneo, y la selección española necesita demostrar que está lista para sobrevivir a ella.