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El “boatlift” del 9/11: los barcos que evacuaron a cientos de miles de personas de Manhattan

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© wikimedia commons

Cuando las Torres Gemelas cayeron el 11 de septiembre de 2001, cientos de miles de personas quedaron atrapadas en Manhattan mientras gran parte del sistema de transporte de la ciudad se detenía.

Los trenes dejaron de operar en varias zonas. Los túneles fueron cerrados. Las carreteras quedaron bloqueadas y miles de personas comenzaron a caminar hacia el norte o cruzar los puentes a pie.

Pero para quienes llegaron hasta el extremo sur de Manhattan apareció otra ruta de escape: el agua.

Lo que ocurrió después se conoce como el boatlift del 9/11, una evacuación improvisada en la que barcos comerciales, ferris, remolcadores, embarcaciones turísticas y pequeños barcos privados comenzaron a recoger personas de los muelles y trasladarlas hacia Nueva Jersey, Brooklyn, Staten Island y otros puntos seguros.

“Todos los barcos disponibles”

La operación no había sido planificada para una emergencia de esa magnitud.

Cuando la situación empeoró en Lower Manhattan, el teniente Michael Day, de la Guardia Costera, comenzó a organizar puntos de evacuación cerca del agua. Poco después se transmitió por radio un llamado sencillo: cualquier embarcación disponible que pudiera ayudar debía dirigirse hacia Governors Island y prepararse para transportar personas.

La respuesta fue inmediata.

Capitanes de ferris abandonaron sus rutas habituales. Remolcadores dejaron otros trabajos. Barcos turísticos, embarcaciones de pasajeros, unidades policiales y naves privadas comenzaron a desplazarse hacia Manhattan.

Algunos ya estaban evacuando personas incluso antes de recibir la llamada oficial.

No existía una lista preparada de barcos ni una estructura diseñada previamente para coordinar semejante operación. Buena parte del sistema se organizó sobre la marcha mientras Lower Manhattan permanecía cubierto de humo y polvo.

Miles de personas esperando junto al agua

Después del colapso de las torres, enormes grupos de personas comenzaron a dirigirse hacia Battery Park, Battery Park City y otros puntos del litoral.

Muchos todavía estaban cubiertos de polvo. Algunos cargaban maletines, mochilas o mascotas. Otros habían caminado durante horas sin saber exactamente cómo abandonar la zona.

En determinados puntos, las esperas duraron varias horas.

Los barcos llegaban, cargaban tantas personas como podían transportar con seguridad y partían hacia la otra orilla. Luego regresaban inmediatamente para recoger a más.

El boatlift del 9/11 funcionó como una gigantesca cadena de transporte sin boletos, horarios ni rutas normales.

El Staten Island Ferry, por ejemplo, realizó múltiples viajes y transportó a decenas de miles de personas. Otras embarcaciones mucho más pequeñas cargaron grupos de cientos o incluso decenas de pasajeros cada vez.

Del rescate al abastecimiento

Los barcos no solo sacaban personas de Manhattan.

En los viajes de regreso llevaban bomberos, policías, personal médico, agua, alimentos, herramientas y otros suministros hacia la zona del desastre.

Algunas embarcaciones cambiaron completamente de misión durante el día.

El antiguo barco de bomberos John J. Harvey, por ejemplo, ayudó inicialmente con la evacuación. Después, cuando los daños en las tuberías redujeron el suministro de agua disponible para combatir los incendios, la embarcación comenzó a bombear agua del río para alimentar las mangueras de los bomberos en tierra. Su tripulación continuó participando en esa tarea durante aproximadamente 80 horas.

La operación marítima terminó convirtiéndose así en una vía de doble sentido: personas salían mientras equipos de emergencia y suministros entraban.

¿Cuántas personas fueron evacuadas?

No existe un registro individual de cada pasajero transportado aquel día.

La Guardia Costera calcula que más de 500.000 personas fueron evacuadas de Manhattan por agua en menos de ocho horas y describe la operación como la mayor evacuación marítima registrada.

El 9/11 Memorial & Museum utiliza una estimación más amplia, entre 300.000 y 500.000 personas en menos de nueve horas.

La diferencia no resulta sorprendente. Los barcos operaban en una emergencia improvisada y nadie estaba deteniendo a cada pasajero para elaborar un manifiesto.

Incluso utilizando la estimación más conservadora, la escala sigue siendo extraordinaria.

Una historia eclipsada por las imágenes de Ground Zero

El boatlift del 9/11 nunca tuvo una sola figura central.

No hubo un capitán responsable de toda la operación ni un único barco convertido en símbolo del rescate. Fueron cientos de tripulantes tomando la misma decisión casi simultáneamente: acercarse a Manhattan cuando miles de personas intentaban alejarse.

Tal vez por eso esta historia quedó durante años en segundo plano frente a otras imágenes del 11 de septiembre.

Sin embargo, la evacuación marítima fue una parte fundamental de la respuesta de Nueva York. En cuestión de horas, el puerto dejó de funcionar como una red comercial y se convirtió en una ruta masiva de escape.

Mientras las carreteras estaban saturadas y buena parte del transporte permanecía paralizado, cientos de barcos comenzaron a cruzar el Hudson y el puerto una y otra vez.

No tenían un plan para evacuar medio millón de personas.

Simplemente vieron a una ciudad atrapada junto al agua y fueron a buscarla.

El Especialito

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