Por Michelle Roncal
Fotos: Red Bull Content Pool
Hace unas semanas, El Especialito presentó a un Rauw Alejandro que parecía decidido a no quedarse quieto. Su carrera ha avanzado precisamente así: cambiando de sonido, ampliando su manera de presentarse y buscando nuevas formas de conectar lo que fue con lo que quiere ser.
El 5 y 6 de septiembre, esa idea tomó forma frente a miles de personas en Forest Hills Stadium, en Queens, durante el debut de Red Bull Chapters, una experiencia construida alrededor de la trayectoria del artista puertorriqueño.
Lo que inicialmente había sido anunciado como una sola noche creció a dos fechas por la alta demanda. Red Bull confirmó que ambas presentaciones se agotaron y que 13,000 personas asistieron a la primera noche. La compañía también describió el espectáculo como su primera producción musical al aire libre de este tipo.
Para Rauw, sin embargo, la idea nunca fue simplemente llenar un estadio.
Mucho más que un concierto
Antes de llegar a Nueva York, el cantante ya había explicado qué quería conseguir con Red Bull Chapters.
“Red Bull Chapters es mucho más que un concierto. Es una experiencia inmersiva que lleva a los fans a través de las distintas etapas de mi trayectoria: desde mis inicios, pasando por el lugar en el que me encuentro hoy, hasta lo que viene después”, dijo Rauw en el artículo publicado previamente por El Especialito. En esa misma conversación, llamó a Nueva York su “segundo hogar”.
En Forest Hills, esa idea se convirtió en una producción dividida en tres actos: Inspiration, Momentum y Legacy. El recorrido conectó sus raíces puertorriqueñas, los momentos que impulsaron su carrera y la pregunta de qué deja un artista detrás mientras sigue avanzando. Los setlists de ambas noches también documentan esa misma estructura.
Desde nuestra llegada, se sentía que la experiencia había sido diseñada para comenzar antes de que Rauw apareciera sobre el escenario. La organización, el acceso y la presencia visual de Red Bull acompañaban el recorrido del público por el evento. En las áreas del estadio también podían verse piezas relacionadas con distintas etapas de su carrera, una introducción visual a la retrospectiva que vendría después. Red Bull confirmó que se exhibieron vestuarios asociados con videos, giras y eras anteriores del cantante.
Puerto Rico abre el primer capítulo
El espectáculo comenzó con “Santa”, una de las canciones que más conectó con el público durante la noche. Imágenes del Caribe, palmeras y referencias visuales a Puerto Rico acompañaron el inicio de la presentación, mientras la narrativa del primer acto situaba sus raíces y sus primeras influencias en el centro de la historia.
No fue una elección accidental.
En nuestro perfil anterior ya señalábamos que la identidad puertorriqueña había adquirido un espacio cada vez más visible en la música reciente de Rauw, especialmente dentro de Cosa Nuestra: Capítulo 0. También destacábamos que sonidos caribeños, R&B y producción electrónica han convivido dentro de una carrera difícil de reducir a una sola categoría.
En Forest Hills, esa mezcla dejó de ser solamente musical. Se convirtió en escenografía, narrativa y movimiento.
Rauw no sabe presentarse quieto
También hay algo que quedó claro desde nuestro artículo anterior: para entender a Rauw Alejandro sobre un escenario, hay que mirar tanto como escuchar.
El baile nunca ha sido un detalle añadido a su presentación. Forma parte de su lenguaje artístico. En el perfil publicado a finales de agosto ya hablábamos de una carrera en la que la coreografía funciona casi como otro instrumento.
Forest Hills confirmó esa impresión.
Vestuario, baile, canto y producción funcionaban como partes de una misma actuación. Rauw cambiaba de energía junto con cada capítulo y recorría distintas etapas de su catálogo sin convertir el concierto en una simple colección de éxitos.
El segundo acto, Momentum, llevó el espectáculo hacia una energía más intensa. Allí aparecieron canciones como “Baby Hello”, “Todo de ti”, “Tiroteo”, “Desenfocao'” y “2:12 AM”, mientras la producción reforzaba la idea del riesgo y el impulso que acompaña una carrera en crecimiento.
Red Bull también incorporó elementos deportivos dentro del show. Durante ese tramo aparecieron motociclistas de freestyle, una decisión que conectaba el mundo musical de Rauw con el ADN deportivo de la marca.
Tainy y Chencho se suman a la historia
El tercer capítulo, Legacy, llevó la atención hacia la influencia, la memoria musical y lo que queda después de alcanzar el éxito.
Tainy apareció en un escenario secundario para interpretar una selección de clásicos del reguetón antes de que Rauw regresara para continuar el espectáculo. En la noche del 6 de septiembre, el setlist incluye además “Pensándote”, seguido por “Sci-Fi” y “Party”.
Más adelante, Chencho Corleone se unió a Rauw para “El Efecto” y “Desesperados”, dos colaboraciones que provocaron uno de los momentos más fuertes del cierre. Red Bull y el setlist documentado de la segunda noche coinciden en esas apariciones.
“Diluvio”, otro de los momentos que más destacó durante nuestra experiencia, también formó parte del tramo final en ambas noches.
Un público que también formó parte del espectáculo
Fuera del escenario, una de las imágenes que quedó fue la del público.
Desde nuestra experiencia en Forest Hills, vimos parejas, grupos de amigos, jóvenes, influencers y numerosas madres compartiendo la noche con sus hijas. En el área general, los teléfonos permanecían arriba mientras los asistentes cantaban y reaccionaban a las distintas partes del espectáculo.
La observación coincide con la propia crónica publicada por Red Bull, que describió a parejas bailando, fanáticos cantando las canciones y un público que permaneció de pie durante el cierre del evento.
Esa mezcla decía algo importante sobre el lugar que Rauw ocupa ahora.
Ya no se trata solamente de un artista que domina el reguetón. Su público ha crecido junto con una propuesta que mezcla música urbana, pop, R&B, electrónica, cultura puertorriqueña, baile y espectáculo.
De promesa a realidad en Nueva York
Cuando El Especialito escribió sobre Rauw a finales de agosto, Red Bull Chapters todavía estaba por ocurrir. El artista hablaba de pasado, presente y futuro, y de convertir su trayectoria en una experiencia que el público pudiera sentir.
Ahora podemos decir que Forest Hills convirtió esa promesa en algo tangible.
Dos noches agotadas. Una producción de tres actos. Dos escenarios, bailarines, banda en vivo, invitados especiales y una narrativa construida alrededor de Puerto Rico, el crecimiento artístico y el legado. Red Bull confirmó además que la primera noche tuvo una duración aproximada de una hora y 48 minutos y contó con 26 canciones.
Pero el detalle más importante quizá sea otro.
Rauw utilizó un concierto diseñado para mirar hacia atrás sin quedarse atrapado allí.
Eso conecta directamente con lo que escribimos sobre él unas semanas antes. Rauw tiene suficientes éxitos, premios y público para quedarse durante años dentro de una fórmula conocida. Hasta ahora, ha preferido seguir cambiando antes de permitir que otros decidan cómo debe sonar o verse su próxima etapa.
En Forest Hills, volvió a demostrarlo.
Rauw Alejandro sigue en movimiento.










