El Gobierno del presidente Donald Trump eliminó este lunes varios límites a las emisiones de gases de efecto invernadero. Las normas afectaban a centrales eléctricas que funcionan mediante la quema de carbón, petróleo o gas natural.
La decisión revierte gran parte de una regulación aprobada en 2024 durante la Administración de Joe Biden. Además, la Agencia de Protección Ambiental propuso eliminar los estándares restantes para las plantas que utilizan combustibles fósiles.
La EPA calcula ahorros millonarios
Lee Zeldin, director de la Agencia de Protección Ambiental, anunció las medidas durante una reunión de responsables de Energía del G20. El encuentro se celebró en Houston, Texas.
La EPA calcula que la eliminación de la regulación aprobada en 2024 generará ahorros de hasta 310.000 millones de dólares. Según la agencia, la reducción de los costos beneficiará al sector energético y a los hogares estadounidenses.
Asimismo, el organismo sostiene que las normas anteriores imponían tecnologías de control que todavía no estaban disponibles a la escala necesaria. Entre ellas figuraban sistemas de captura y almacenamiento de dióxido de carbono.
La Administración asegura que la eliminación de estos requisitos permitirá mantener activas las centrales eléctricas. También espera ampliar la producción de carbón y gas natural para responder al crecimiento de la demanda energética.
Trump cambia la política sobre emisiones
Las medidas representan un nuevo giro frente a la política climática impulsada por Biden. Las normas de 2024 buscaban reducir la contaminación generada por las centrales eléctricas y acelerar la transición hacia fuentes menos contaminantes.
Sin embargo, el Gobierno de Trump sostiene que esas regulaciones amenazaban la confiabilidad de la red eléctrica. También argumenta que podían provocar el cierre anticipado de plantas y aumentar los precios de la electricidad.
La EPA considera que la Ley de Aire Limpio no concede suficiente autoridad para regular las emisiones de las centrales por su impacto sobre el cambio climático.
Por eso, la agencia propuso retirar todos los requisitos federales restantes para este sector. La propuesta deberá atravesar un periodo de comentarios públicos antes de convertirse en una norma definitiva.
Una decisión que genera controversia
La eliminación de estos límites coincide con otras decisiones de Trump destinadas a favorecer la producción de combustibles fósiles. Su Administración ha defendido el carbón y el gas como fuentes necesarias para garantizar un suministro constante.
En cambio, organizaciones ambientales advierten que la medida aumentará la contaminación y dificultará la reducción de gases de efecto invernadero. También cuestionan que los ahorros proyectados compensen sus posibles consecuencias ambientales y sanitarias.
La nueva política probablemente enfrentará impugnaciones judiciales. Mientras tanto, la EPA continuará con el proceso para decidir si elimina los estándares restantes aplicables a las centrales eléctricas.
EFE