La cineasta mexicana Vania Quevedo creció rodeada de trabajadores petroleros en Macuspana, Tabasco, donde generaciones de familias han construido su vida alrededor de Petróleos Mexicanos (Pemex). En su primer largometraje documental, ‘Mi sangre es petróleo’, la directora examina las consecuencias familiares y laborales de una industria que durante décadas ha representado una promesa de estabilidad económica.
La película, reconocida con el premio La Musa a Mejor Largometraje Documental en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), parte de la historia personal de Quevedo y de su relación con un padre que pasó gran parte de su vida trabajando en plataformas petroleras.
A través de testimonios familiares y entrevistas con empleados de Pemex, la directora muestra una realidad que contrasta con la imagen de bienestar asociada tradicionalmente al sector.
La historia de una familia marcada por el petróleo
Quevedo recuerda que su primer contacto con un rodaje ocurrió cuando tenía 15 años. Su padre participaba entonces en una campaña institucional de Pemex que presentaba a los trabajadores petroleros como hombres dedicados a sus familias.
Años después, la cineasta decidió contar una versión diferente de aquella experiencia.
“Si ya (Pemex) nos había retratado, pues ahora me tocaba a mí contar mi propia historia (…) Esa en la que mi padre se iba y regresaba. Así era realmente la vida de nuestra familia”, explicó en una entrevista.
La directora nació en Macuspana, un municipio de Tabasco profundamente vinculado con la actividad petrolera. Allí también nació el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, cuyo Gobierno impulsó la construcción de la refinería Olmeca en Dos Bocas.
En esa región del sureste mexicano, el petróleo ha condicionado durante décadas las oportunidades laborales y las expectativas de muchas familias.
Quevedo sostiene que crecer en ese entorno implica asumir desde la infancia la idea de que trabajar en Pemex garantiza seguridad económica y una jubilación estable. Sin embargo, su documental cuestiona hasta qué punto esa promesa se cumple para todos los empleados.
Las condiciones laborales detrás de las plataformas petroleras
‘Mi sangre es petróleo’ explora las diferencias entre los trabajadores con plazas permanentes y quienes desempeñan funciones bajo contratos temporales.
Mientras algunos empleados cuentan con beneficios laborales y posibilidades de jubilación, otros enfrentan incertidumbre contractual y condiciones de trabajo que afectan su salud.
La película recoge testimonios sobre largas jornadas en las plataformas, períodos prolongados de separación familiar y el desgaste físico y psicológico asociado con estas labores.
“Mi papá dormía tres horas diarias sobre todo cuando el pozo (petrolero) tenía problemas, gran parte de su vida se la pasó trabajando, encerrado por largos periodos en la plataforma, con la promesa de algún día tener una vejez tranquila”, relató Quevedo.
La cineasta considera que esa dedicación tuvo consecuencias importantes para su familia. Durante años, las ausencias de su padre formaron parte de una rutina que también experimentaban otros hogares de Macuspana.
El documental aborda esas experiencias mediante conversaciones con trabajadores que conocen directamente las condiciones de la industria.
Vania Quevedo rompe con tres generaciones de tradición familiar
El petróleo forma parte de la historia de la familia de Quevedo desde varias generaciones atrás. Su bisabuelo, su abuelo y su padre dedicaron sus vidas a esta actividad.
Sin embargo, la directora decidió construir una trayectoria profesional fuera de la industria y encontró en el cine una forma de examinar su propia historia.
“Mi padre esperaba que me dedicara al petróleo y no a las artes. No solo yo, también mis hermanos, sin embargo, nosotros elegimos las artes antes de seguir ese encadenamiento generacional de trabajar en el petróleo”, explicó.
La elección también refleja las posibilidades de una generación que busca desarrollar proyectos profesionales distintos a los de sus padres.
Quevedo reconoce que actualmente existe una mayor presencia de mujeres en las plataformas petroleras. Por ello, tampoco descarta que su hija Mar pueda interesarse algún día por esa profesión.
Su intención, sin embargo, es que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de tomar decisiones con mayor conocimiento sobre las condiciones de trabajo.
El documental recibe reconocimiento en el Festival de Morelia
El proyecto comenzó a desarrollarse en 2016, con la participación de Rupestris Films, productora de Vania Quevedo, y la colaboración de Omar Lara, productor ejecutivo de Disruptiva Films.
La investigación permitió reunir testimonios de trabajadores petroleros y reconstruir parte de la historia industrial de Macuspana.
Según información histórica de Pemex, en 1951 se descubrió el yacimiento José Colomo en el municipio. Siete años después comenzó a operar Ciudad Pemex, uno de los principales complejos industriales de la región.
Ese desarrollo transformó la economía local y consolidó la dependencia de numerosas familias respecto de la actividad petrolera.
Con ‘Mi sangre es petróleo’, Quevedo lleva esa historia al cine desde una perspectiva familiar. Su reconocimiento en el Festival Internacional de Cine de Morelia destaca una producción que examina las consecuencias humanas de una industria fundamental para la economía mexicana.










