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Lula derrota a Flávio Bolsonaro y frena los planes de Trump en Latinoamérica

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AME7366. SAO PAULO (BRASIL), 18/10/2026.- El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva (d), y el opositor Flávio Bolsonaro, hablan en el primer debate presidencial este domingo, en la sede de Rede Bandeirantes en Sao Paulo (Brasil). Lula atacó a Bolsonaro vinculándolo a los mandatarios de Argentina, Javier Milei, y de EE.UU., Donald Trump, por su parte, el opositor respondió relacionando a su adversario con el jefe de Estado nicaragüense, Daniel Ortega, y con el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro. EFE/ Sebastiao Moreira

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil representa un nuevo desafío para la estrategia de Donald Trump en Latinoamérica. La victoria del mandatario progresista frente a Flávio Bolsonaro impide que Washington sume a la mayor economía de la región a su creciente bloque de gobiernos aliados.

Lula obtuvo el 51,79 % de los votos válidos en la segunda vuelta del domingo 25 de octubre, frente al 48,21 % de Bolsonaro, según el Tribunal Superior Electoral de Brasil. El resultado le garantiza un cuarto mandato presidencial y marca una remontada histórica en la política brasileña.

Por primera vez, un candidato que terminó segundo en la primera vuelta consiguió ganar la elección presidencial. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se ha negado a reconocer su derrota.

La victoria también llega en un momento delicado para Trump, a poco más de una semana de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.

Brasil pone un límite a la influencia de Trump en la región

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha buscado ampliar la influencia estadounidense en Latinoamérica mediante alianzas con gobiernos ideológicamente cercanos.

Su Administración ha reivindicado la Doctrina Monroe, una política del siglo XIX que Washington utiliza como referencia para defender su posición estratégica en el continente.

Al comienzo de su segundo mandato, Trump contaba con aliados como Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador. Posteriormente, los cambios políticos en Honduras, Bolivia, Chile, Perú y Colombia ampliaron el grupo de gobiernos con posiciones cercanas a Washington.

A ese escenario se sumó Venezuela, donde el Gobierno interino de Delcy Rodríguez ha mantenido contactos con Estados Unidos después de la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.

Uno de los principales instrumentos de la política regional de Trump es el Escudo de las Américas, una alianza centrada en la lucha contra el narcotráfico.

Flávio Bolsonaro había prometido incorporar a Brasil a esa iniciativa. Su derrota deja fuera del proyecto a la principal economía latinoamericana.

Lula defiende la independencia de Brasil frente a Washington

La continuidad de Lula mantiene a Brasil como uno de los principales gobiernos latinoamericanos que defienden una política exterior autónoma respecto de Estados Unidos.

Durante su discurso de victoria, el presidente brasileño afirmó que el resultado demuestra que su país “no acepta ser el patio trasero de nadie”.

La declaración refleja las diferencias que han marcado su relación con Trump, especialmente en materia comercial y diplomática.

Brasil también mantiene importantes vínculos económicos con China, un socio estratégico para su sector agroindustrial. Esa dependencia comercial representa un factor relevante en las relaciones internacionales del país, independientemente de quién ocupe la presidencia.

La reelección de Lula refuerza además su relación política con otros gobiernos de la región, entre ellos el de Claudia Sheinbaum en México.

Sin embargo, el resultado no elimina la necesidad de cooperación entre Brasil y Estados Unidos, dos economías con intereses compartidos en comercio e inversión.

Trump evitó respaldar abiertamente a Flávio Bolsonaro

A diferencia de otras elecciones latinoamericanas, Trump no expresó un respaldo público directo a Flávio Bolsonaro durante la campaña presidencial brasileña.

No obstante, su Administración adoptó decisiones que favorecieron políticamente al sector bolsonarista y generaron tensiones con el Gobierno de Lula.

El año anterior, Washington impuso elevados aranceles a productos brasileños en respuesta a la condena judicial contra Jair Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado.

Además, Trump recibió en mayo a Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval, un encuentro poco habitual para un aspirante presidencial extranjero.

Durante aquella visita, el senador brasileño solicitó que Estados Unidos designara como organizaciones terroristas a determinadas bandas criminales de Brasil. Washington accedió posteriormente a esa petición, pese a las objeciones del Gobierno de Lula.

La Administración estadounidense también abrió una investigación comercial contra Brasil por presuntas prácticas desleales y adoptó otras medidas diplomáticas que aumentaron las tensiones bilaterales.

Expertos advierten sobre los riesgos de las alianzas ideológicas

Benjamin Gedan, director del Programa para Latinoamérica del centro de estudios Stimson, considera que una victoria de Flávio Bolsonaro habría acercado considerablemente a Brasil a la agenda de Trump.

Según explicó, el candidato habría representado “una alineación al 100 por cien con Trump en su batalla cultural y la política de seguridad”.

Gedan señaló que Trump estaba “claramente entusiasmado con esta posibilidad”, aunque un respaldo público podía resultar contraproducente para la campaña brasileña.

Por su parte, Oliver Stuenkel, investigador del centro Carnegie, advirtió que las alianzas basadas principalmente en afinidades ideológicas pueden resultar inestables debido a los cambios electorales en Latinoamérica.

“El tipo de intervencionismo ideológico que está llevando a cabo la Administración Trump en la región es contraproducente. A medio y largo plazo, reforzará a las fuerzas antiestadounidenses”, explicó.

La victoria de Lula obliga a Washington a mantener relaciones con un Gobierno que discrepa de varias de sus prioridades regionales.

Mientras Brasil se prepara para un nuevo mandato presidencial, el resultado electoral evidencia las dificultades de construir una estrategia latinoamericana basada en la continuidad de gobiernos políticamente afines.

El Especialito

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