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Cropsey: cuando una leyenda de Staten Island se cruzó con un crimen real

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Durante años, los niños de Staten Island escucharon historias sobre Cropsey.

Dependiendo de quién contara la leyenda, era un hombre con un gancho en lugar de una mano, un asesino armado con un hacha o un paciente fugitivo que se escondía entre edificios abandonados. Salía de noche, acechaba a los niños y se los llevaba si se alejaban demasiado de casa.

Era el tipo de historia que una generación le cuenta a otra para asustarla.

Pero durante las décadas de 1970 y 1980, varios niños desaparecieron en Staten Island. En 1987, la desaparición de Jennifer Schweiger condujo a la detención de Andre Rand, un hombre que había trabajado en Willowbrook State School y que posteriormente fue condenado en dos casos de secuestro.

Cropsey nunca se convirtió literalmente en una persona real. Sin embargo, la coincidencia entre una vieja leyenda local y crímenes verdaderos hizo que ambas historias quedaran unidas para siempre.

El monstruo que los niños ya conocían

La leyenda de Cropsey circulaba en diferentes versiones.

Una de las más conocidas describía a un paciente que había escapado de una institución y vivía cerca de las instalaciones de Willowbrook en Staten Island. En algunos relatos tenía un gancho. En otros llevaba un hacha.

Los detalles cambiaban porque Cropsey no era originalmente un individuo identificable.

Era un “boogeyman”, una figura utilizada para representar un peligro que podía estar esperando en lugares donde los niños no debían entrar.

Los edificios, bosques y terrenos asociados con Willowbrook ofrecían un escenario especialmente poderoso para esas historias.

La realidad de Willowbrook

Willowbrook State School fue una institución estatal para personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo.

Durante años enfrentó graves problemas de hacinamiento y condiciones deficientes.

En 1972, una investigación televisiva mostró al público imágenes de las condiciones dentro de Willowbrook. El escándalo contribuyó a impulsar reformas y una batalla legal sobre el tratamiento de sus residentes.

La institución finalmente cerró en 1987.

La verdadera historia de Willowbrook ya era suficientemente perturbadora. Sin embargo, sus edificios y terrenos también terminaron incorporándose al folclore de Cropsey.

La desaparición de Jennifer Schweiger

En julio de 1987 desapareció Jennifer Schweiger, una niña de 12 años con síndrome de Down.

Su cuerpo fue encontrado semanas después en una zona poco profunda cerca de los terrenos de Willowbrook.

La investigación se concentró en Andre Rand, un hombre que había trabajado anteriormente en la institución y que era conocido por permanecer en zonas cercanas.

Rand fue condenado en 1988 por el secuestro de Jennifer.

Años después, en 2004, recibió otra condena por el secuestro de Holly Ann Hughes, una niña que había desaparecido en Staten Island en 1981. El cuerpo de Holly nunca fue encontrado.

Es importante mantener una distinción que muchas versiones de la historia pierden: Rand fue relacionado o investigado en relación con otras desapariciones, pero eso no significa que haya sido condenado por todas ellas.

Cropsey y Andre Rand no son la misma historia

Con el tiempo, Rand comenzó a ser presentado como el “verdadero Cropsey”.

La comparación es comprensible, pero históricamente simplifica demasiado lo ocurrido.

La leyenda ya circulaba antes de que Rand fuera identificado públicamente con estos casos.

Cropsey era un personaje cambiante del folclore local.

Rand era una persona real que enfrentó procesos judiciales y fue condenado por secuestros específicos.

Convertir automáticamente todas las historias de Cropsey en relatos sobre Rand borra esa diferencia y puede transformar sospechas sobre otros casos en supuestos hechos.

La conexión más interesante está precisamente en que la leyenda existía primero.

Un documental volvió a investigar la historia

Los cineastas Joshua Zeman y Barbara Brancaccio crecieron en Staten Island escuchando versiones de Cropsey.

Décadas después regresaron al tema para realizar el documental Cropsey, estrenado en 2009.

La película comienza investigando la leyenda urbana y termina examinando a Rand, Willowbrook y las desapariciones de varios niños de Staten Island.

El documental ayudó a presentar la historia a una audiencia mucho mayor.

También mostró por qué el caso resulta tan inquietante: el folclore y los acontecimientos reales terminaron pareciéndose lo suficiente como para que fuera difícil hablar de uno sin mencionar el otro.

Cuando una comunidad ya tenía un nombre para su miedo

Cropsey demuestra cómo funcionan algunas leyendas urbanas.

El personaje no predijo los crímenes ni existe evidencia de que una criatura ficticia estuviera detrás de las desapariciones.

Lo que ocurrió fue diferente.

Staten Island ya tenía una historia sobre un hombre peligroso que acechaba a niños cerca de lugares aislados. Cuando desaparecieron menores y un sospechoso con conexiones reales con Willowbrook apareció en las investigaciones, la comunidad encontró paralelos con una historia que conocía desde hacía años.

De repente, Cropsey dejó de sentirse como un simple cuento.

La parte más aterradora no necesita una leyenda

No existe evidencia de que el Cropsey descrito por generaciones de niños haya existido como una persona específica.

El hombre del gancho, el paciente fugitivo y el asesino con el hacha pertenecen al folclore.

Andre Rand, en cambio, existió. Jennifer Schweiger y Holly Ann Hughes también.

Por eso, la historia de Cropsey necesita una separación cuidadosa entre mito y crimen.

El monstruo de la leyenda podía cambiar cada vez que alguien contaba la historia.

Los casos reales no deberían hacerlo.

El Especialito

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