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La estación fantasma bajo City Hall: una joya escondida del metro de Nueva York

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Debajo de Lower Manhattan existe una estación de metro que parece pertenecer a otra ciudad.

Tiene techos abovedados, tragaluces, arcos de azulejos y elegantes detalles arquitectónicos. No está cubierta de grafiti ni parece una estación abandonada tradicional. De hecho, fue diseñada para impresionar.

Es la antigua estación City Hall, una de las terminales originales del metro de Nueva York.

Los trenes dejaron de detenerse allí en 1945, pero la estación nunca desapareció. Permanece debajo de City Hall Park y todavía puede verse desde algunos trenes que utilizan su vía para dar la vuelta.

Su historia no es paranormal. Es la historia de una estación que quedó obsoleta porque el sistema de metro creció más rápido de lo que su elegante diseño podía adaptarse.

Una estación para inaugurar una nueva era

City Hall abrió el 27 de octubre de 1904, el mismo día en que comenzó el servicio del primer sistema de metro operado por la Interborough Rapid Transit Company.

La estación funcionaba como terminal sur de la línea original.

No fue diseñada como una parada cualquiera.

Los arquitectos George Lewis Heins y Christopher Grant LaFarge crearon un espacio ceremonial con arcos revestidos de azulejos, lámparas ornamentales, tragaluces y techos curvos.

El trabajo de azulejos utilizó el sistema desarrollado por el arquitecto español Rafael Guastavino, cuyas bóvedas aparecen en numerosos edificios históricos de Nueva York.

En una época en la que viajar bajo tierra todavía era una idea novedosa para muchos pasajeros, City Hall debía demostrar que el nuevo metro podía ser moderno, seguro y elegante.

El problema estaba en la curva

La belleza de la estación terminó convirtiéndose en una de sus principales limitaciones.

City Hall fue construida sobre una curva muy pronunciada.

Los trenes de comienzos del siglo XX eran más cortos, por lo que podían utilizar el andén sin grandes dificultades. Sin embargo, el número de pasajeros del metro creció rápidamente y la ciudad comenzó a utilizar trenes más largos.

Otras estaciones podían ampliar sus andenes.

City Hall no tenía esa facilidad.

Su plataforma curva también creaba espacios considerables entre algunas puertas de los vagones y el borde del andén.

Además, muy cerca se encontraba Brooklyn Bridge, una estación mucho más concurrida y práctica.

La elegante terminal comenzó a convertirse en una complicación dentro de un sistema diseñado para transportar cantidades cada vez mayores de personas.

El último tren paró en 1945

La estación City Hall cerró al servicio de pasajeros el 31 de diciembre de 1945.

No fue abandonada porque ocurriera una tragedia ni porque existiera algún misterio bajo tierra.

Simplemente dejó de resultar funcional.

La estación Brooklyn Bridge podía manejar trenes más largos y un volumen de pasajeros mucho mayor.

City Hall había sido diseñada para el metro de 1904.

El metro de mediados del siglo XX necesitaba otra cosa.

Pero los trenes todavía pasan por allí

Aquí aparece uno de los detalles más curiosos.

Aunque la estación está cerrada, su vía sigue formando parte de la infraestructura del metro.

Los trenes de la línea 6 que llegan a Brooklyn Bridge-City Hall utilizan el circuito de City Hall para cambiar de dirección y comenzar su recorrido hacia el norte.

Eso significa que los pasajeros que permanecen dentro de determinados trenes mientras realizan el giro pueden pasar por la antigua estación.

Durante unos segundos aparecen las bóvedas, los azulejos y los tragaluces de un espacio que dejó de recibir pasajeros hace más de 80 años.

No es necesario un túnel secreto.

La estación continúa literalmente junto a una ruta activa del sistema.

¿Se puede visitar?

El acceso normal al andén permanece cerrado.

Sin embargo, el New York Transit Museum ha organizado visitas especiales a la estación para sus miembros.

Estas visitas permiten observar de cerca elementos arquitectónicos que desde un tren en movimiento pueden pasar prácticamente desapercibidos.

El acceso está controlado porque City Hall sigue formando parte de infraestructura activa.

Intentar entrar por túneles o zonas restringidas no solo está prohibido, también puede ser extremadamente peligroso.

No es exactamente una estación abandonada

Llamar a City Hall una estación abandonada funciona para describirla rápidamente, pero no cuenta toda la historia.

La plataforma ya no presta servicio.

Sin embargo, las vías continúan utilizándose y la estación se conserva como parte de la historia del transporte de Nueva York.

Eso la diferencia de otros lugares realmente abandonados, donde toda actividad terminó hace décadas.

City Hall permanece atrapada entre dos mundos.

Ya no funciona como estación, pero tampoco ha quedado completamente desconectada del sistema que ayudó a inaugurar.

Una Nueva York escondida debajo de otra

Cada día, miles de personas atraviesan la zona de City Hall sin ver lo que existe bajo sus pies.

A nivel de la calle están los edificios gubernamentales, las oficinas y el movimiento constante de Lower Manhattan.

Debajo permanece una estación construida cuando el metro de Nueva York acababa de comenzar.

Su cierre no fue provocado por fantasmas, accidentes ni conspiraciones.

Fue consecuencia de algo mucho más característico de Nueva York: la ciudad necesitaba mover más personas, más rápido, y una estación hermosa pero poco práctica terminó quedándose atrás.

Más de un siglo después de su inauguración, City Hall continúa allí.

Los pasajeros ya no esperan en su andén.

Pero los trenes todavía pasan frente a él.

El Especialito

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