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El dulce Veneno de la envidia: El Amor, el Dinero y las Intrigas Laborales

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NOVELA CAPÍTULO 5

El Amor, el Dinero y las Intrigas Laborales

Por: Isis Sánchez

Publicado originalmente en la Edición 1581, del 16 al 22 de octubre de 2026.

Con las pruebas en mano (la captura de la transferencia y el registro de la llamada), Alejandro se dirigió a la mansión.

Alejandro entró a la mansión con una determinación fría, exigiendo hablar con Victoria. Ella bajó, todavía con el rostro cansado. Isabella intentó intervenir, pero él la ignoró.

Victoria, mírame, dijo Alejandro, mostrándole su teléfono. No tienes por qué creerme a mí, pero confía en esto.

Le mostró las pruebas. Victoria vio la transferencia de la cuenta fiduciaria y el registro de la llamada. La dirección IP de la llamada de Valeria a la mansión la hizo sentir náuseas.

Alguien, usando recursos de tu familia, le pagó a esa mujer para que montara esa escena y arruinara lo nuestro. Y esa persona fue quien me mintió sobre la “cena de negocios” para asegurarse de que estuvieras sola, explicó Alejandro, su voz firme. Victoria se sintió abrumada. El dolor de la traición se transformó en la vergüenza de haber dudado y la ira por la manipulación.

Te juro que no tuve nada que ver con ese pago. Pero… fui muy estúpida al creerme las mentiras de la otra mujer tan rápido, dijo Victoria, sintiendo el peso de la culpa.

Alejandro la tomó de las manos.

Dudaste porque la mentira fue muy creíble. No se trata de quién hizo la transferencia, Victoria, se trata de que alguien en tu entorno no quiere vernos juntos. Y no voy a permitirlo.

El amor, desafiado por la envidia y la mentira, se fortaleció en ese momento. Victoria y Alejandro se abrazaron, su vínculo ahora blindado por la certeza de que estaban luchando contra un enemigo común.

Isabella, escuchando la conversación desde el pasillo, comprendió que su plan había fallado. Tenía que controlar los daños inmediatamente. Entró a la sala con lágrimas perfectamente ensayadas.

¡Victoria! ¡Alejandro! ¡Acabo de enterarme de lo de Valeria! ¡Dios mío, estoy tan avergonzada!

¿Avergonzada por qué, Isabella? preguntó Alejandro, manteniendo la calma, sin darle ninguna pista de lo que realmente sabía.

¡Por no investigar bien a Valeria cuando la conocí hace años! Debí haberles advertido que era una mujer loca y codiciosa. Yo sólo quería protegerte, Victoria, pero me equivoqué. ¡Nunca debí haberle creído ni una palabra a esa mujer! Isabella se lanzó a abrazar a Victoria.

Victoria, que había visto la transferencia, se sintió dividida. ¿Podía su hermana ser tan malvada como para planear esto? La duda la paralizó. Decidió darle el beneficio de la duda, por ahora.

Tras el incidente con Valeria, Victoria y Alejandro estaban más unidos, pero también más cautelosos. Alejandro, sin revelar a Victoria lo que sabía sobre la IP y el pago (para protegerla de la verdad sobre su hermana), intensificó su vigilancia.

Isabella, consciente de que un ataque personal no funcionaría, decidió golpear donde dolía más: la reputación financiera. El imperio Alarcón y Velasco Tech estaban negociando una fusión multimillonaria. Isabella, a través de su posición en la junta directiva de Alarcón Banca, tenía acceso a información privilegiada y canales de comunicación internos.

Su nuevo plan era simple: hacer que Alejandro y su padre creyeran que Victoria estaba actuando como “espía a favor de un competidor directo”, poniendo en peligro el acuerdo de fusión.

Isabella se puso en contacto con un hábil hacker que solía trabajar para su padre. Su objetivo: falsificar una serie de correos electrónicos y documentos que parecieran ser enviados por Victoria desde la red de Velasco Tech hacia la firma rival, “Rothschild Global”.

El contenido era devastador: detalles sensibles sobre la estructura de costes de Velasco y estrategias de negociación clave. Isabella se aseguró de que los metadatos de los archivos parecieran haber sido filtrados desde el ordenador personal de Victoria, dándole una apariencia de “negligencia” o “traición”.

Un día, Isabella deslizó un pendrive en el escritorio de Alejandro en la oficina de Velasco Tech, asegurándose de que uno de sus asistentes lo encontrara “por casualidad”. El pendrive contenía los archivos falsificados, etiquetados de forma inocente.

El Especialito

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