NOVELA CAPÍTULO 3
La Primera Trampa
Por: Isis Sánchez
Publicado originalmente en la Edición 1579, del 2 al 8 de octubre de 2026.
El plan era sencillo y brutal: Isabella filtraría información a Victoria sobre una supuesta cena con inversionistas que Alejandro tendría. Pero en realidad, la cena se convertiría en el escenario para el regreso dramático de Valeria.
Una semana después, Victoria y Alejandro estaban planeando una cena íntima en un restaurante de moda, cuando Isabella se acercó con aire casual.
Victoria, querida, sé que es tu noche libre, pero Alejandro, por favor, me dijo Don Ricardo que tienes una cena de último minuto con los directivos de Velasco Tech. Parece que uno de los inversores viene de Europa. ¡Qué lástima! Mintió Isabella con una sonrisa.
Alejandro, desconcertado, abrió la boca para negar, pero Isabella fue más rápida.
¡Oh, no te preocupes, Victoria! Yo le dije a Alejandro que te lo compensara después. ¡Es sólo trabajo! ¡Ánimo, cuñado!
Victoria, confiada en la palabra de su hermana, aceptó con dulzura el “cambio de planes” y se despidió de Alejandro con un beso, sin sospechar que acababa de aceptar una cita con su propia angustia. Isabella sonrió triunfalmente. La trampa estaba lista.
El restaurante “El Espejo” era conocido por su privacidad y exclusividad, el lugar perfecto para un encuentro profesional discreto.
Alejandro estaba en una mesa de la esquina, revisando documentos, esperando la llegada de su supuesto inversor europeo. Estaba extrañado por la prisa de la reunión, pero confiaba en que Isabella no le daría información errónea sobre negocios.
Mientras tanto, Isabella se encargó de asegurarse de que Victoria estuviera “desconsolada” en casa, inventando una excusa para que se quedara sola en la mansión. Sin embargo, Marcela, la mejor amiga de Victoria, la llamó.
Victoria, tienes que salir de esa mansión ahora. Sé que Alejandro tiene una cena de negocios, pero hay un evento de arte en el centro que te encantará. Distráete, insistió Marcela.
Victoria accedió. Necesitaba aire fresco. Marcela la recogió, y como el destino quería, el evento de arte quedaba a sólo dos calles de “El Espejo”.
Isabella había sincronizado todo con precisión militar. En el instante en que Alejandro pidió la entrada, una mujer deslumbrante y dramática irrumpió en el comedor, dirigiéndose directamente a su mesa. Era Valeria Montes.
¡Alejandro! ¿Cómo pudiste? gritó Valeria, asegurándose de que las pocas mesas ocupadas pudieran escucharla. Llevaba un vestido ajustado y lágrimas forzadas, actuando su papel a la perfección.
Alejandro se puso de pie, completamente aturdido. ¿Valeria? ¿Qué haces aquí? No sé de qué hablas.
¡Oh, lo sabes muy bien! ¡Me prometiste que volverías por mí después de que terminara tu “negocio” familiar! ¡Pero ahora has encontrado a una Alarcón más rica para distraerte! Valeria lanzó un sollozo dramático, apoyando la cabeza en el pecho de Alejandro, aunque él intentaba apartarla.
En ese preciso momento, Victoria y Marcela caminaban frente al ventanal de “El Espejo”. Victoria se detuvo al ver la silueta de Alejandro.
Mira, ahí está Alejandro. ¡Qué raro que no esté con su inversor!, comentó Victoria con una sonrisa. Pero la sonrisa se congeló al ver la escena: Alejandro, con una mujer desconocida aferrada a él, visiblemente angustiada.
Marcela notó el pánico en el rostro de Victoria. Intentó arrastrarla. Victoria, espera, no es lo que parece…
Pero Victoria se soltó y entró al restaurante. El aire del lugar se hizo denso. Victoria se acercó a la mesa, sus ojos miel nublados por el dolor.










