Nueva York se prepara para despedirse de una de sus tradiciones turísticas más conocidas. El Concejo Municipal aprobó una ley que eliminará progresivamente los paseos en carruajes tirados por caballos en Central Park, con una prohibición prevista para el 1 de junio de 2028.
La medida recibió el apoyo de 40 concejales durante la votación del jueves 22 de octubre. El alcalde Zohran Mamdani y la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, respaldan la iniciativa, que todavía requiere la firma del mandatario para convertirse en ley.
La legislación, conocida como Romanch’s Law, busca responder a las preocupaciones sobre el bienestar animal y la seguridad de los visitantes. También establece medidas para ayudar a los trabajadores que dependen económicamente de esta actividad.
Los carruajes forman parte del paisaje de Central Park desde el siglo XIX. Su posible desaparición representa un cambio importante para una tradición que ha atraído a generaciones de turistas.
Un accidente mortal impulsó la prohibición
El debate sobre los carruajes tirados por caballos lleva años dividiendo a los neoyorquinos. Organizaciones defensoras de los animales han denunciado los riesgos que enfrentan los caballos al trabajar en las calles de Manhattan.
Entre sus preocupaciones se encuentran las condiciones de circulación, las altas temperaturas y los incidentes relacionados con animales que se desploman o pierden el control.
Sin embargo, uno de los acontecimientos que aceleró las discusiones fue la muerte de Romanch Mahajan, un turista de 18 años procedente de India.
El joven falleció el 17 de junio de 2026 después de un accidente con un carruaje en Central Park. Según los reportes, fue expulsado del vehículo cuando el caballo se descontroló.
El caso provocó nuevas exigencias para prohibir una actividad que ya había sido cuestionada por distintos sectores de la ciudad.
La legislación aprobada lleva el nombre del joven y busca evitar futuros incidentes relacionados con estos vehículos.
¿Qué pasará con los trabajadores y los caballos?
Uno de los principales puntos de discusión ha sido el futuro de los aproximadamente 150 conductores que trabajan en esta industria.
Los empleados y propietarios de los carruajes han advertido que la prohibición podría dejarlos sin su principal fuente de ingresos. Algunos sostienen que la actividad está regulada y representa una parte importante de la identidad turística de Nueva York.
Por su parte, el Concejo Municipal estableció que la Administración deberá desarrollar un programa de transición laboral.
Las medidas contemplan orientación profesional y oportunidades de capacitación. También se estudiará la posibilidad de ofrecer compensaciones económicas a los propietarios de licencias y negocios afectados.
Sin embargo, todavía no se han definido todas las condiciones de esas posibles compensaciones.
La legislación también incluye disposiciones para proteger a los caballos retirados. Los propietarios deberán certificar que los animales no serán vendidos para sacrificio ni destinados a otras actividades consideradas inhumanas.
Además, las autoridades municipales deberán trabajar con los responsables de los animales para facilitar alternativas adecuadas para su retiro.
Central Park se prepara para un cambio histórico
Los carruajes comenzaron a circular por Central Park en 1858. Con el paso de los años, dejaron de ser principalmente un medio de transporte para convertirse en una atracción turística.
Actualmente, los paseos permiten recorrer distintas áreas del parque y forman parte de la oferta turística de Manhattan.
Sin embargo, el aumento de visitantes y los cambios en las condiciones de circulación han alimentado las críticas contra la actividad.
La prohibición prevista para junio de 2028 pondría fin a más de 160 años de presencia de estos vehículos en la ciudad.
Los representantes de los conductores han manifestado su oposición y contemplan acciones legales contra la medida. Mientras tanto, la Administración de Mamdani ha anunciado su intención de completar el proceso y atender las necesidades de los trabajadores afectados.
El proyecto ya superó la votación del Concejo Municipal y queda pendiente de la firma del alcalde.









