La Asamblea General de la ONU inicia este martes 27 de octubre un nuevo debate sobre el embargo económico de Estados Unidos a Cuba. La votación llega en medio de crecientes tensiones entre Washington y La Habana, agravadas por las sanciones impulsadas por el presidente Donald Trump.
Durante dos jornadas, los 193 Estados miembros de Naciones Unidas podrán debatir una resolución que pide poner fin a las restricciones comerciales y financieras contra la isla. Cuba presenta esta iniciativa cada año desde 1992 y ha conseguido un amplio respaldo internacional.
Sin embargo, la resolución no es vinculante. Por lo tanto, su aprobación no obligaría a Estados Unidos a levantar el embargo, vigente desde hace más de seis décadas.
¿Qué pide Cuba a la ONU?
El proyecto lleva por título ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’.
Su objetivo es solicitar a Washington que elimine las medidas que restringen las relaciones económicas con la isla. Además, pide a los países evitar la aplicación de disposiciones similares.
La propuesta también recuerda las medidas de flexibilización adoptadas durante la Administración de Barack Obama entre 2015 y 2016. En contraste, cuestiona las restricciones que comenzaron a aplicarse durante el primer mandato de Trump.
La votación se celebrará entre el martes y el miércoles. Si vuelve a aprobarse, sería la trigésima cuarta ocasión en que la Asamblea General respalda esta petición.
¿Cómo votaron los países en 2025?
La resolución ha recibido históricamente el respaldo de una amplia mayoría de países. No obstante, en los últimos años han surgido cambios en las posiciones de algunos gobiernos.
En 2025, el documento obtuvo 165 votos a favor, 12 abstenciones y siete votos en contra.
Estados Unidos e Israel rechazaron la propuesta, junto con Argentina, Paraguay, Ucrania, Macedonia del Norte y Hungría.
El resultado contrastó con votaciones anteriores, cuando el texto llegó a reunir hasta 189 apoyos.
Una excepción importante ocurrió en 2016. Ese año, Estados Unidos e Israel se abstuvieron durante el proceso de acercamiento diplomático entre Washington y La Habana impulsado por Obama.
Ahora, la atención estará puesta especialmente en América Latina y el Caribe, donde varios países han experimentado cambios políticos recientes.
Cuba denuncia presiones del Gobierno de Trump
El Gobierno cubano ha acusado a Washington de intentar influir en la votación mediante presiones diplomáticas sobre otros Estados.
Las autoridades de La Habana sostienen que la Administración Trump busca reducir el apoyo internacional a la resolución.
La tensión ha aumentado después de que el presidente estadounidense firmara dos órdenes ejecutivas relacionadas con las sanciones contra Cuba.
Las medidas establecen restricciones para quienes suministren petróleo a la isla o mantengan determinadas relaciones comerciales con ella.
Por su parte, Washington defiende su política de sanciones y cuestiona la actuación del Gobierno cubano en materia de derechos humanos y libertades políticas.
La votación permitirá conocer si los cambios diplomáticos recientes se traducen en una modificación de los apoyos dentro de Naciones Unidas.
El embargo agrava la crisis económica y energética de Cuba
El embargo comercial estadounidense entró en vigor formalmente el 3 de febrero de 1962, durante la presidencia de John F. Kennedy.
Desde entonces, las restricciones han experimentado modificaciones bajo distintas administraciones estadounidenses.
Cuba sostiene que estas medidas han afectado gravemente su economía. Según las cifras oficiales presentadas por La Habana, las pérdidas alcanzaron los 8.056 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
El Gobierno cubano calcula que el impacto acumulado supera los 178.700 millones de dólares durante más de seis décadas.
Estas estimaciones corresponden a las autoridades de la isla y forman parte de los argumentos que presentan ante la comunidad internacional.
Mientras tanto, Cuba enfrenta una grave crisis energética. La escasez de combustible ha complicado la generación eléctrica y contribuido a los prolongados apagones que afectan a la población.
La falta de recursos también ha repercutido en el transporte y otras actividades esenciales.
El debate en la ONU vuelve a colocar estas dificultades en el centro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Aunque la resolución tiene un carácter simbólico, su resultado reflejará la posición de la comunidad internacional frente a la continuidad del embargo.










