Los centros de datos se convirtieron en un nuevo campo de batalla de la política estadounidense. El debate aumenta a poco más de dos meses de las elecciones de medio mandato.
Estas instalaciones sostienen la infraestructura de la inteligencia artificial y permiten el funcionamiento de numerosos servicios digitales.
Inicialmente, el rechazo estaba asociado con sectores del Partido Demócrata. Sin embargo, varios republicanos ahora también solicitan limitaciones o moratorias para nuevos proyectos.
El asunto adquirió así una dimensión bipartidista frente a la postura del presidente Donald Trump, quien defiende estas instalaciones. Estas son cinco claves para comprender el debate.
1. Los centros de datos crecen junto con la inteligencia artificial
Estas instalaciones concentran miles de servidores para procesar, almacenar y distribuir grandes volúmenes de información.
Su actividad aumentó rápidamente con el crecimiento de la inteligencia artificial. Esta tecnología requiere grandes cantidades de electricidad y sistemas permanentes de refrigeración.
Amazon, Microsoft, Google, Meta y Oracle podrían invertir más de 750.000 millones de dólares durante 2026. La cifra representa un aumento del 67 % frente al año pasado.
La mayor parte de esa inversión estará destinada al desarrollo de inteligencia artificial. Además, sería el mayor crecimiento de capital en un sector desde la fiebre ferroviaria o la burbuja de las empresas puntocom.
Estados Unidos cuenta con aproximadamente 4.000 centros de datos. Durante el primer trimestre de 2026, al menos 75 proyectos fueron bloqueados o retrasados por restricciones locales. EFE vía Infobae
2. Las comunidades cuestionan dónde instalarlos
Los centros necesitan amplios terrenos, potentes conexiones eléctricas y sistemas especiales de refrigeración.
Además, consumen grandes cantidades de agua y electricidad. Por esa razón, algunos ciudadanos los responsabilizan del aumento de sus facturas.
Ciertas instalaciones también utilizan generadores propios. Estos equipos pueden producir emisiones y afectar la calidad del aire en las comunidades cercanas.
Alejandra Castillo, subsecretaria de Comercio durante el Gobierno de Joe Biden, advirtió sobre su impacto energético.
Según explicó a EFE, el consumo puede ser tan elevado que limitaría la construcción de otras instalaciones importantes, como hospitales.
Los promotores suelen destacar los empleos generados por estos proyectos. Sin embargo, Castillo señaló que la mayoría aparece durante la construcción y no permanece a largo plazo.
3. La oposición ciudadana continúa creciendo
Más del 70 % de los estadounidenses rechaza la construcción de estas instalaciones cerca de sus comunidades, según una encuesta publicada en mayo.
El porcentaje supera incluso el nivel de oposición registrado frente a la construcción de una central nuclear.
Además, el 18 de julio se realizaron 142 protestas en 42 estados. Fue la primera jornada nacional coordinada contra la rápida expansión de esta infraestructura.
Humans First organizó las manifestaciones para exigir mayor transparencia y protección de los recursos naturales.
Sin embargo, los grupos participantes no comparten necesariamente una misma ideología. En las protestas participaron organizaciones conservadoras, ambientalistas y residentes sin afiliación política.
Una encuesta de Reuters e Ipsos reveló que solo el 14 % apoyaría un proyecto relacionado con inteligencia artificial en su comunidad. Reuters
4. Los políticos responden a la presión electoral
Las elecciones del 3 de noviembre renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes. También estará en juego un tercio del Senado y numerosos cargos estatales y locales.
Por lo tanto, los candidatos prestan mayor atención a las preocupaciones de sus comunidades.
Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, se ha opuesto a nuevos proyectos. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, también estableció una moratoria de un año.
La medida de Hochul afecta los permisos para instalaciones de gran escala que consumirían 50 megavatios o más.
Por otra parte, el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, pasó de promover nuevos proyectos a imponer requisitos más estrictos.
El cambio también alcanzó al Partido Republicano. Greg Abbott promovía anteriormente a Texas como un centro para el desarrollo de inteligencia artificial.
Sin embargo, el gobernador ordenó una pausa para revisar los efectos de nuevos proyectos sobre la red eléctrica y el consumo de agua.
5. Estados Unidos compite con China por el liderazgo tecnológico
La Casa Blanca continúa promoviendo la construcción de centros de datos como parte de la competencia tecnológica con China.
Trump considera que esta infraestructura es necesaria para mantener el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial. Además, ha rechazado el cambio de postura de algunos republicanos.
Sus defensores argumentan que las instalaciones atraen inversión, crean empleos y fortalecen la seguridad tecnológica del país.
En cambio, los opositores exigen controles sobre el uso de agua, electricidad y terrenos. También reclaman mayor participación de las comunidades antes de aprobar los proyectos.
Aún se desconoce cuánto influirá el debate en las elecciones del 3 de noviembre. No obstante, la oposición bipartidista ya convirtió estas instalaciones en un tema central de varias campañas.