Por Rocky Williams-Torres
Fotos: EFE
Música, moda, cine, todo.
Brat convirtió un álbum en un color, una actitud y, por un verano, casi en un idioma propio. Pero Charli xcx llevaba más de una década construyendo el mundo que finalmente explotó frente a todos.
Ahora, con nueva música, más cine y una carrera que sigue creciendo fuera de cualquier categoría cómoda, empieza la parte que quizá sea todavía más interesante: qué hace Charli después de conquistar al mainstream.
Antes de que medio internet entendiera la palabra “brat”, Charli xcx ya llevaba años siendo una especie de secreto a voces del pop.
Nacida Charlotte Aitchison y criada en Essex, comenzó a subir música a MySpace siendo adolescente. Después terminó cantando en raves y fiestas de Londres mucho antes de convertirse en una estrella internacional.
Ese origen nunca desapareció por completo.
Incluso cuando su música llegó a escenarios cada vez más grandes, Charli conservó algo del club, del caos y de esa sensación de que cualquier cosa podía pasar.
El mainstream fue conociéndola poco a poco.
Escribió y apareció en “I Love It” de Icona Pop, cantó junto a Iggy Azalea en “Fancy” y consiguió uno de sus primeros grandes éxitos propios con “Boom Clap”.
Pero en vez de usar esos hits como una fórmula para repetir lo que funcionaba, se fue hacia territorios más extraños.
Sus colaboraciones con SOPHIE y A. G. Cook, además de proyectos como Vroom Vroom y Pop 2, ayudaron a construir un sonido electrónico que durante años parecía demasiado experimental para ocupar el centro del pop.
ANTES DEL VERDE
Por eso Brat no fue realmente el comienzo de nada.
Fue el momento en que millones de personas alcanzaron una conversación que Charli llevaba años teniendo.
El álbum convirtió un verde casi desagradable en una identidad visual reconocible al instante. También lanzó innumerables memes y llevó canciones como “Apple” mucho más allá de su público habitual.
De pronto, una artista que durante años había sido referencia para músicos, productores y fans obsesionados con el pop alternativo estaba en el centro de la cultura.
También fue un álbum que creció gracias a las personas que entraron en su mundo.
Lorde convirtió “Girl, so confusing” en una conversación extraordinariamente honesta sobre inseguridad y competencia entre mujeres.
Billie Eilish apareció en “Guess”, mientras Ariana Grande, Robyn, Troye Sivan, Bon Iver y Julian Casablancas participaron en distintas versiones del proyecto.
En los Grammy, Charli ganó tres premios, incluido Mejor Álbum Dance/Electrónico por Brat.
El éxito ya no era solamente cultural o viral. La industria también terminó reconociendo lo que sus seguidores llevaban años defendiendo.
TODO CHARLI
Lo fácil habría sido repetir la fórmula, buscar otro color y fabricar otro verano.
Charli parece mucho más interesada en otra cosa.
Su carrera se está expandiendo hacia la moda y el cine con la misma libertad con la que durante años se movió dentro de la música.
Esa mezcla explica perfectamente por qué “música, moda, cine” funciona casi como una descripción natural de su momento actual y no como una lista de nuevos hobbies.
El cine, en particular, está ocupando cada vez más espacio.
Charli ha empezado a protagonizar y desarrollar proyectos propios. Además, trabaja con cineastas que poco tienen que ver con la ruta tradicional de una estrella pop intentando actuar.
Su interés no parece estar en hacer cameos para sumar otra línea al currículo. Más bien, quiere entrar de verdad en ese mundo y ver qué puede hacer allí.
Después de pasar años empujando los límites de su música, resulta bastante lógico que ahora quiera probar qué ocurre cuando esa misma sensibilidad entra en una pantalla.
Su vida personal también tuvo un cambio importante.
Charli se casó con George Daniel, baterista de The 1975 y colaborador frecuente en su trabajo.
La relación entre ambos siempre ha mezclado lo creativo con lo personal. Eso encaja con una artista para quien las divisiones entre música, vida, moda y cultura nunca parecieron demasiado rígidas.
Para mucha gente, Brat fue la presentación de Charli xcx.
Para quienes ya la seguían, fue la confirmación de algo que sabían desde hacía años: Charli estaba haciendo las cosas a su manera mucho antes de que hacerlo se volviera tendencia.
Ahora que el mundo entero finalmente conoce su nombre, lo más interesante no es si puede crear otro Brat.
Es descubrir qué hará con toda esa atención una artista que nunca pareció demasiado interesada en repetirse.