Sus páginas muestran plantas que no parecen existir, diagramas astronómicos difíciles de interpretar, mujeres desnudas dentro de extrañas estructuras y cientos de líneas escritas en un idioma que nadie reconoce.
Es el Manuscrito Voynich, uno de los libros más misteriosos que han sobrevivido de la Edad Media.
Criptógrafos, lingüistas, historiadores, matemáticos y especialistas en inteligencia artificial han intentado descifrarlo durante décadas. Hasta ahora, nadie ha demostrado de manera convincente qué dice.
Un libro auténticamente medieval
El manuscrito recibe su nombre de Wilfrid Voynich, un comerciante de libros antiguos que lo adquirió en 1912.
Sin embargo, el documento es mucho más antiguo.
Las pruebas de radiocarbono realizadas sobre el pergamino lo sitúan aproximadamente entre 1404 y 1438.
Eso eliminó una de las sospechas más populares: que Voynich hubiera fabricado el libro para venderlo como antigüedad.
El manuscrito contiene más de 200 páginas conservadas, aunque algunas parecen haberse perdido.
Un idioma que nadie conoce
La escritura del Manuscrito Voynich utiliza entre 20 y 30 símbolos principales.
Las palabras se repiten de manera aparentemente organizada. Algunas aparecen más frecuentemente en determinadas secciones y existen patrones que recuerdan la estructura de lenguas naturales.
Eso hace que descartar el texto como una simple serie aleatoria de símbolos resulte difícil.
Sin embargo, tampoco coincide claramente con ningún idioma conocido.
Durante años se han propuesto latín cifrado, hebreo, lenguas romances primitivas, idiomas asiáticos e incluso lenguas completamente inventadas.
Ninguna traducción ha obtenido aceptación académica general.
Plantas que parecen familiares, pero no demasiado
Una gran parte del manuscrito contiene ilustraciones botánicas.
Algunas plantas recuerdan especies reales, pero otras parecen combinar raíces, hojas y flores pertenecientes a organismos diferentes.
Esto ha generado múltiples interpretaciones.
Tal vez el artista no buscaba representar especies con precisión científica. Quizá las imágenes contienen símbolos medicinales o alquímicos. También podrían ser plantas imaginarias.
Otra sección muestra diagramas circulares relacionados aparentemente con astronomía o astrología.
Se reconocen estrellas y símbolos zodiacales, pero la función completa de los diagramas continúa sin comprenderse.
Las misteriosas mujeres
La parte más extraña puede ser la llamada sección biológica.
Decenas de figuras femeninas aparecen desnudas, sumergidas en líquidos verdes o conectadas mediante tubos y estructuras.
Algunos investigadores han interpretado las imágenes como representaciones de anatomía, reproducción, medicina femenina o sistemas de baños terapéuticos.
Otros consideran que pueden ser diagramas simbólicos que no representan literalmente el cuerpo humano.
El problema es siempre el mismo: sin comprender el texto, las imágenes pueden interpretarse de demasiadas maneras.
¿Podría ser una estafa medieval?
La posibilidad continúa sobre la mesa.
Crear cientos de páginas de texto sin significado habría requerido tiempo, materiales y planificación, pero no sería imposible.
Sin embargo, estudios estadísticos han encontrado estructuras en el texto que no parecen completamente aleatorias.
Las palabras siguen patrones. La frecuencia de ciertos caracteres depende de su posición y determinadas expresiones aparecen solamente en secciones concretas.
Un fraude tendría que haber sido extraordinariamente elaborado.
Cada pocos años alguien asegura haberlo resuelto
El Manuscrito Voynich produce titulares regularmente.
Investigadores independientes anuncian haber identificado el idioma o descifrado el texto. Después, otros especialistas examinan el método y encuentran problemas.
Una traducción convincente debería funcionar de forma consistente en todo el manuscrito, explicar la gramática y producir resultados reproducibles.
Hasta ahora, ninguna propuesta ha superado esa prueba.
El libro se conserva actualmente en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale.
Sus páginas están digitalizadas y pueden estudiarse públicamente.
Eso significa que uno de los textos más misteriosos de la historia está disponible para cualquiera que quiera intentarlo.
Más de seis siglos después de su creación, conocemos la edad aproximada del pergamino, los pigmentos utilizados y parte de su historia.
Lo único que todavía no sabemos es lo más importante.
Qué demonios dice.