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De Reagan a Trump: 40 años de una reforma migratoria que legalizó a millones en EE.UU.

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© James Group Studios, Inc. | Dreamstime.com

Hace 40 años, el presidente Ronald Reagan firmó una reforma migratoria que permitió regularizar a cerca de tres millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Hoy, aquella decisión vuelve a cobrar importancia ante el debate sobre las deportaciones y las políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump.

La Ley de Reforma y Control de la Inmigración (IRCA), promulgada el 6 de noviembre de 1986, combinó medidas de control migratorio con un programa de regularización. Sin embargo, cuatro décadas después, el país continúa enfrentando dificultades para alcanzar un acuerdo sobre su sistema de inmigración.

Reagan impulsó una regularización histórica

La reforma migratoria de Reagan fue aprobada durante su segundo mandato presidencial. Su objetivo era reducir la inmigración irregular y fortalecer el cumplimiento de las leyes laborales.

Para lograrlo, la legislación estableció sanciones contra empleadores que contrataran trabajadores sin autorización legal. Además, incorporó medidas de control fronterizo.

No obstante, la ley también abrió una oportunidad para millones de inmigrantes que ya vivían en Estados Unidos.

El programa benefició a cerca de tres millones de personas, incluidos aproximadamente 1,3 millones de trabajadores agrícolas.

Entre sus disposiciones figuraba una vía de regularización para quienes podían demostrar residencia continua desde antes del 1 de enero de 1982.

Una decisión impulsada por un presidente republicano

Muzaffar Chishti, investigador del Instituto de Política Migratoria (MPI), participó en las negociaciones y la implementación de la IRCA.

Según explicó a EFE, aquella reforma fue excepcional dentro de la historia migratoria estadounidense.

“Esta ha sido la única vez en nuestra historia que se ha implementado un programa de regularización. Resulta llamativo que un país que se enorgullece de ser una nación de inmigrantes solo haya recurrido a esta medida en una ocasión”, afirmó.

Chishti también destacó la influencia política de Reagan para conseguir el respaldo necesario.

A su juicio, el entonces presidente desempeñó un papel fundamental al convencer a miembros de su partido de apoyar una legislación que incluía la regularización de inmigrantes.

La política migratoria de Trump genera otro debate

El aniversario coincide con las elecciones de medio mandato de 2026, en las que el Partido Republicano sufrió importantes derrotas, según el reporte de EFE.

Durante el segundo mandato de Trump, las deportaciones y el control migratorio han ocupado un lugar destacado en la agenda federal.

Sin embargo, una encuesta a pie de urna de Associated Press encontró que aproximadamente el 60 % de los votantes consultados considera que las medidas migratorias del Gobierno han ido demasiado lejos.

El resultado refleja diferencias entre las prioridades de la administración y las opiniones de una parte del electorado.

Expertos comparan las estrategias de Reagan y Trump

Charles Kamasaki, asesor de UnidosUS y autor de Immigration Reform: The Corpse That Will Not Die, considera que existen diferencias importantes entre ambos enfoques.

Aunque Reagan y Trump pertenecen al Partido Republicano, sus administraciones han planteado estrategias distintas ante la inmigración.

“Mientras que las administraciones anteriores intentaron diseñar un sistema migratorio equilibrado, la Administración del presidente Trump se ha centrado exclusivamente en un solo aspecto: el control migratorio”, opinó Kamasaki a EFE.

Para el especialista, una reforma debe considerar tanto la aplicación de las leyes como las necesidades laborales y las opciones de regularización.

Las limitaciones de la reforma de 1986

Aunque la IRCA permitió legalizar a millones de inmigrantes, no consiguió cumplir todos sus objetivos.

Según Chishti y Kamasaki, las dificultades para verificar los permisos de trabajo limitaron la efectividad de las sanciones a los empleadores.

Además, los retrasos en la financiación de las medidas de control complicaron su implementación.

La legislación también dejó fuera a cientos de miles de personas que no cumplían los requisitos establecidos.

Por eso, ambos investigadores consideran que las restricciones y sanciones no bastan para resolver la inmigración irregular.

Su análisis plantea la necesidad de incluir alternativas legales para las personas que buscan trabajar y establecerse en Estados Unidos.

Cuarenta años después, la negociación sigue siendo clave

Para Kamasaki, una de las principales enseñanzas de la reforma es la importancia de alcanzar acuerdos políticos, incluso cuando ninguna de las partes consigue todas sus propuestas.

El experto recuerda que la legislación de 1986 fue resultado de negociaciones complejas y concesiones entre sectores con posiciones diferentes.

“La IRCA no era una ley perfecta, pero hoy desafío a cualquier defensor de los inmigrantes a que me diga que no debí haber aceptado aquel compromiso. No lograban comprender la relevancia que tendría muchos años después”, expresó.

Cuatro décadas después de la firma de Reagan, el debate migratorio continúa marcado por las diferencias sobre seguridad fronteriza, deportaciones y vías legales de permanencia.

La experiencia de 1986 sigue siendo un punto de referencia para analizar los desafíos y las posibilidades de una futura reforma migratoria en Estados Unidos.

El Especialito

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