MoMA incorpora recuerdos reconstruidos con IA a su colección
El Museo de Arte Moderno de Nueva York, conocido como MoMA, expondrá varias obras de Synthetic Memories, un proyecto del estudio catalán Domestic Data Streamers que utiliza inteligencia artificial generativa para crear imágenes inspiradas en recuerdos que nunca fueron registrados físicamente.
La iniciativa, surgida en 2022, trabaja con memorias personales de personas mayores, pacientes con alzhéimer o demencia, migrantes, refugiados y comunidades desplazadas. Su objetivo no es reemplazar la memoria original ni producir una fotografía falsa, sino evocar visualmente una escena íntima que vive solo en el relato de quien la recuerda.
MoMA lista en su colección varias obras del proyecto, entre ellas piezas vinculadas a recuerdos de migración, pérdida familiar, encierro, infancia y noches de pesca.
Una autoría compartida
Domestic Data Streamers describe cada imagen como una creación de autoría compartida. Primero, la persona que recuerda narra una escena a un entrevistador. Luego, un especialista traduce esa descripción en instrucciones para un modelo generador de imágenes, ajustando el resultado hasta acercarse al recuerdo.
El proceso tiene una dimensión artística, pero también ética. Las imágenes finales suelen tener apariencia onírica, con rostros difuminados y una estética que evita confundirse con una fotografía documental.
La intención es dejar claro que la imagen no prueba que algo ocurrió ni sustituye el recuerdo original. Lo acompaña, lo interpreta y abre un espacio para contar historias que muchas veces no encuentran archivo, álbum familiar ni registro público.
Memoria individual y colectiva
Pau Aleikum Garcia, cofundador y director de Domestic Data Streamers, señaló que el proyecto funciona como una plataforma para comunidades que luchan por preservar la memoria individual y colectiva, además de plantear una reflexión crítica sobre los usos dominantes de la IA generativa.
En su página oficial, el estudio define Synthetic Memories como un proyecto global de investigación que busca usar la inteligencia artificial para recrear recuerdos sin registro y preservar la identidad única de las personas que los conservan.
Los recuerdos que llegarán al MoMA abarcan contextos muy distintos. Algunos exploran la represión franquista y la lucha por los derechos LGTBI. Otros evocan la dictadura chilena de Augusto Pinochet, trayectorias migratorias o escenas íntimas como paseos después de la DANA en Paiporta y noches familiares de pesca en Dubái.
IA más allá del espectáculo tecnológico
El proyecto llega en un momento en que la inteligencia artificial suele asociarse con velocidad, automatización, vigilancia o producción masiva de imágenes. Synthetic Memories propone otra lectura: una IA usada con cuidado para acompañar relatos humanos frágiles.
Esa diferencia es clave. Aquí la tecnología no se presenta como sustituto de la experiencia, sino como una herramienta para activar conversación, cuidado y memoria.
La obra también plantea preguntas difíciles. ¿Quién tiene derecho a representar un recuerdo? ¿Qué ocurre cuando una imagen creada por IA se acerca a una experiencia traumática? ¿Cómo evitar que la tecnología convierta el dolor ajeno en estética?
Domestic Data Streamers intenta responder desde el proceso colaborativo, la protección de identidades y la claridad sobre el carácter evocativo de las imágenes.
Una exposición sobre diseño de información
Las obras formarán parte de Full Disclosure: The Edge of Information Design, la primera exposición del MoMA dedicada al diseño de la información. La muestra estará abierta del 27 de septiembre al 13 de junio de 2027 y reunirá alrededor de treinta trabajos digitales y analógicos.
Según el anuncio del museo, la exposición analizará cómo los seres humanos visualizan información y cómo los diseñadores pueden influir en la manera en que entendemos un mundo digital cada vez más complejo.
Además de Domestic Data Streamers, la muestra incluirá trabajos de Kate Crawford y Vladan Joler, Forensic Architecture y otros creadores que exploran los límites entre datos, diseño, poder, tecnología y vida cotidiana.
La llegada de Synthetic Memories al MoMA confirma el creciente interés de los grandes museos por obras que no solo usan inteligencia artificial, sino que también la cuestionan.
En este caso, la IA no aparece como truco visual ni como promesa futurista. Aparece como una herramienta delicada para mirar hacia atrás, rescatar relatos vulnerables y recordar que la memoria también puede necesitar nuevas formas de ser contada.










