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Muere Yayoi Kusama, la artista que convirtió los lunares en infinito

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Fotografía de archivo de la obra Infinity Mirror Room la artista japonesa Yayoi Kusama, en el Museo de Arte del Instituto Inhotim, en 2024, en Brumadinho, estado de Minas Gerais (Brasil). EFE/ Andre Borges

Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares, las calabazas y los espacios infinitos en un lenguaje reconocido mundialmente, murió el 14 de agosto a los 97 años.

La creadora falleció en un hospital de Tokio, según anunció este jueves su estudio. No se informó la causa de su muerte.

Kusama continuó trabajando hasta el final de su vida. “Siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel”, indicó el comunicado publicado en su página oficial.

Su trayectoria abarcó la pintura, la escultura, las instalaciones, el performance, la moda, el cine, la ficción y la poesía. Además, fue una figura central del arte de vanguardia y una de las creadoras japonesas más influyentes de los siglos XX y XXI.

Los lunares comenzaron durante su infancia en Japón

Kusama nació el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, una ciudad ubicada en la prefectura japonesa de Nagano.

Comenzó a dibujar cuando era niña, inspirada parcialmente por las visiones y alucinaciones que experimentaba. Los lunares, las redes y otras formas repetitivas aparecieron desde sus primeras acuarelas, pinturas al óleo y trabajos con pastel.

Con el tiempo, la repetición se convirtió en una herramienta para representar la desaparición del individuo dentro de un espacio aparentemente interminable. Kusama llamó a esa filosofía artística “autoaniquilación”.

En 1957 abandonó Japón y se trasladó a Estados Unidos. Un año después se estableció en Nueva York, donde presentó sus pinturas de redes infinitas, esculturas blandas e instalaciones construidas con espejos y luces.

También organizó performances, protestas contra la guerra, desfiles de moda y eventos de pintura corporal. Sus propuestas resultaban provocadoras para la época y la colocaron dentro del movimiento artístico de vanguardia de la década de 1960.

Regresó a Japón y continuó creando desde un hospital

Kusama regresó a Japón en 1973. En 1977 ingresó voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio, donde permaneció durante gran parte del resto de su vida.

La artista trabajaba diariamente en un estudio cercano y regresaba a la institución por las noches. Nunca presentó su condición de salud como un obstáculo separado de su obra. En distintas ocasiones afirmó que la creación artística la ayudaba a procesar sus pensamientos y mantenerse con vida.

Desde Japón continuó escribiendo novelas y poesía. Asimismo, produjo esculturas públicas, instalaciones monumentales y sus célebres “Infinity Mirror Rooms”.

Estas habitaciones utilizan espejos, luces y objetos repetidos para crear la sensación de un espacio sin límites. Décadas después de sus primeras experimentaciones, las instalaciones encontraron una audiencia masiva en museos y redes sociales.

Su reconocimiento mundial llegó después de décadas de trabajo

Aunque participó en los círculos artísticos de Nueva York durante los años sesenta, Kusama tardó décadas en recibir el reconocimiento institucional alcanzado durante la última etapa de su carrera.

Sus obras fueron expuestas en instituciones como el Museo de Arte Moderno y el Whitney Museum de Nueva York, además de la Tate Modern de Londres y otros museos internacionales.

En 2006 se convirtió en la primera mujer en recibir el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón en la categoría de pintura. Ese mismo año recibió la Orden del Sol Naciente.

Francia la distinguió en 2003 con la Orden de las Artes y las Letras. Posteriormente, Japón le otorgó la Orden de Cultura en 2016, una de las mayores distinciones nacionales.

El Museo Yayoi Kusama abrió sus puertas en Tokio en 2017. La institución confirmó que la exposición “KUSAMA’s POP” continuará según lo previsto hasta el 30 de agosto. Las entradas permanecen agotadas.

Seguidores japoneses y visitantes extranjeros acudieron al museo después de conocerse su fallecimiento. Algunos llegaron sin saber que estaban recorriendo la exposición pocos días después de la muerte de la artista.

Kusama dejó una obra construida alrededor de la obsesión, el amor, la vida, la muerte y la idea del infinito. Su estudio prometió conservar ese legado y continuar utilizando el arte para llevar esperanza a personas de todo el mundo.

El Especialito

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