Un pez fuera del agua suele representar una emergencia. Para el pez gato caminante, en cambio, puede ser el comienzo de un viaje.
Esta especie de agua dulce es capaz de respirar aire atmosférico y desplazarse sobre terrenos húmedos para llegar a otro estanque, canal o zona inundada. No camina como un animal terrestre, aunque su nombre permita imaginar algo bastante más elegante. Se retuerce, flexiona el cuerpo y utiliza las fuertes espinas de sus aletas pectorales como puntos de apoyo para impulsarse.
El movimiento puede parecer torpe, pero ha resultado extraordinariamente útil.
El pez gato caminante vive naturalmente en zonas de Asia y está adaptado a ambientes como pantanos, canales, arrozales, charcas temporales y aguas estancadas donde los niveles de oxígeno pueden ser muy bajos. Cuando uno de estos espacios comienza a secarse o deja de ofrecer alimento suficiente, el pez puede abandonar el agua y buscar otro refugio.
Cómo respira fuera del agua
La mayoría de los peces dependen de sus branquias para extraer oxígeno del agua. Cuando quedan expuestos al aire, las estructuras branquiales pueden colapsar o secarse, impidiendo que funcionen correctamente.
El pez gato caminante posee órganos respiratorios especializados situados por encima de las branquias. Estas estructuras le permiten tomar oxígeno directamente del aire, especialmente cuando el agua contiene muy poco oxígeno disuelto.
Eso no significa que pueda vivir permanentemente en tierra. Sigue siendo un pez y necesita conservar húmedas sus superficies respiratorias. Por esa razón, sus desplazamientos terrestres ocurren con mayor frecuencia durante lluvias intensas, inundaciones o noches húmedas. El calor y la sequedad aumentan rápidamente el riesgo de deshidratación.
Mientras avanza, alterna movimientos laterales del cuerpo con el apoyo de las aletas pectorales. La Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida compara su desplazamiento con el de una persona que se arrastra por debajo de una barrera. No es una caminata precisamente digna, pero cumple su propósito.
Una adaptación convertida en ventaja invasora
La capacidad de moverse por tierra también puede ayudar a la especie a expandirse fuera de su territorio natural.
El pez gato caminante fue llevado a Florida durante la década de 1960, aparentemente para el comercio y la cría de peces. Algunos ejemplares escaparon o fueron liberados, y la especie comenzó a establecerse en canales, estanques y humedales del sur del estado.
En 1968, su presencia estaba limitada a tres condados de Florida. Una década más tarde ya había sido registrada en 20 condados de la mitad sur de la península. Los sistemas de canales facilitaron parte de esa expansión, pero los desplazamientos terrestres durante noches lluviosas también aceleraron su llegada a nuevos cuerpos de agua.
Su resistencia le permite sobrevivir en lugares con poco oxígeno donde otros peces enfrentarían dificultades. Además, es un animal oportunista que puede alimentarse de peces pequeños, invertebrados, plantas y materia orgánica.
Esa flexibilidad preocupa especialmente en criaderos. Los peces pueden salir de canales o estanques cercanos, atravesar terrenos mojados y entrar en instalaciones de acuicultura, donde consumen alimento o atacan peces jóvenes. En algunas áreas, los productores han instalado cercas para impedirles el paso.
¿Es una amenaza devastadora?
Las primeras advertencias aseguraban que el pez gato caminante eliminaría poblaciones enteras de peces nativos. La evidencia disponible no respalda una afirmación tan extrema.
Las autoridades de Florida señalan que la especie continúa considerándose indeseable y puede llegar a ser abundante, pero no ha producido los efectos devastadores que inicialmente se pronosticaron. Su impacto depende del ecosistema, de la cantidad de ejemplares y de las especies con las que compite.
El frío también limita su avance. Las poblaciones pueden sufrir mortalidad durante periodos de bajas temperaturas, lo que ha frenado su expansión permanente hacia regiones más septentrionales.
El pez gato caminante fascina a los científicos porque representa una frontera menos rígida de lo que solemos imaginar. No es un animal terrestre, pero tampoco está completamente atrapado en el agua.
Puede respirar aire, resistir ambientes pobres en oxígeno y abandonar una charca cuando las condiciones empeoran. Con suficiente humedad, convierte el terreno que separa dos cuerpos de agua en una ruta hacia un territorio nuevo.