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Las telarañas gigantes que aparecen después de las inundaciones

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Araña gigante de los bosques (Nephila pilipes) y su telaraña - Mysore, Karnataka, India. Autor: Kiranravikumar. Foto vía Wikimedia Commons.

Después de una gran inundación, algunos paisajes pueden amanecer cubiertos por una capa blanca que parece nieve, niebla o una telaraña monstruosa extendida sobre árboles y campos.

La realidad es casi tan extraña como la imagen.

Las telarañas gigantes después de inundaciones aparecen cuando enormes cantidades de arañas abandonan el suelo empapado y utilizan su seda para alcanzar zonas más altas. Desde lejos, todos los hilos superpuestos parecen formar una sola estructura construida por una colonia organizada.

Sin embargo, no se trata normalmente de cientos de arañas trabajando juntas. Tampoco están fabricando una balsa capaz de flotar sobre el agua. Cada una está intentando salvarse por su cuenta.

Una evacuación con hilos de seda

Muchas arañas pequeñas viven entre la vegetación, debajo de la corteza, dentro de grietas o en cavidades cercanas al suelo. Cuando el agua sube rápidamente, esos refugios quedan inundados.

Para escapar, algunas liberan un hilo extremadamente fino de seda. El viento puede levantarlo y transportarlas por el aire, una conducta conocida en inglés como ballooning. Otras veces, el hilo se engancha en la parte superior de una planta, un árbol, una cerca o una señal, permitiendo que la araña trepe hasta un lugar seco.

Este sistema no aparece únicamente durante las inundaciones. Las arañas jóvenes también lo utilizan para dispersarse después de salir del saco de huevos y evitar competir o encontrarse demasiado cerca unas de otras.

Durante una emergencia, la diferencia está en la escala. Miles de arañas pueden salir simultáneamente de terrenos anegados y lanzar seda en todas direcciones.

Los hilos se cruzan, se adhieren a la vegetación y terminan formando mantos que cubren carreteras, arbustos y extensiones completas de campo. El resultado se conoce en ocasiones como el “efecto gasa” por su apariencia ligera y ondulante.

¿Realmente trabajan en equipo?

Aunque la superficie puede parecer una única telaraña comunitaria, los especialistas explican que normalmente está compuesta por incontables hilos independientes.

Durante las inundaciones registradas en Victoria, Australia, en 2021, un especialista del Museo de Melbourne señaló que cada pequeño hilo visible podía representar a una araña distinta. Algunas de las especies involucradas ni siquiera construyen redes para capturar alimento en condiciones normales. Son cazadoras terrestres que utilizan la seda principalmente para desplazarse.

Eso significa que el enorme manto no es una obra colectiva planificada. Es el resultado acumulado de millones de decisiones individuales tomadas ante el mismo peligro.

Existen especies de arañas verdaderamente sociales que comparten redes, cuidan crías o capturan presas en grupo. Pero esas colonias son un fenómeno diferente y no deben confundirse con las concentraciones temporales provocadas por una inundación.

Refugios elevados, no balsas flotantes

La seda puede extenderse sobre vegetación rodeada de agua y dar la impresión de flotar. En realidad, suele quedar sostenida por plantas, ramas, postes y otras superficies que permanecen por encima del nivel de la inundación.

Las arañas se agrupan allí porque el terreno seco disponible se ha reducido. No necesariamente desean permanecer juntas. Muchas especies son territoriales e incluso caníbales, de modo que comenzarán a dispersarse cuando el agua baje y puedan regresar al suelo.

Las estructuras también son temporales. Sus hilos son tan delicados que pueden romperse con el viento, la lluvia o el movimiento de la vegetación. En algunos casos desaparecen en pocos días.

Un fenómeno inquietante, pero útil

Las fotografías suelen provocar alarma porque hacen pensar que una población de arañas se multiplicó repentinamente. Sin embargo, estos episodios no siempre indican una plaga.

Las arañas ya vivían allí. La inundación simplemente las obligó a salir de sus escondites y las volvió visibles.

Además, cumplen una función importante al alimentarse de mosquitos, moscas, cucarachas y otros invertebrados. Los especialistas recomiendan no rociar insecticida sobre los mantos de seda, ya que los animales normalmente se dispersan por sí solos cuando las condiciones mejoran.

Las telarañas gigantes después de inundaciones no son ciudades flotantes ni refugios construidos mediante una cooperación extraordinaria. Son la huella visible de una evacuación masiva.

Cada hilo pertenece a un animal pequeño intentando escapar del agua. Cuando millones hacen exactamente lo mismo al mismo tiempo, una estrategia individual termina transformando todo el paisaje.

El Especialito

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