Un tribunal federal de apelaciones ordenó frenar parte de las obras del salón de baile que Donald Trump construye en la Casa Blanca. El Gobierno deberá obtener primero la autorización del Congreso.
La decisión respalda un fallo emitido en abril por un juez federal. Según los magistrados, el Congreso controla las modificaciones estructurales y el uso de fondos relacionados con la residencia presidencial.
El Congreso deberá autorizar las obras
El tribunal señaló que Trump no puede ordenar por cuenta propia la construcción de un edificio de esta magnitud. Además, recordó que los presidentes ocupan la Casa Blanca temporalmente.
Los jueces no evaluaron si el salón de baile es conveniente. Tampoco prohibieron su construcción de manera permanente. Sin embargo, determinaron que la Administración debe seguir el proceso establecido por la ley.
Por eso, las obras sobre la superficie deberán detenerse mientras continúa el litigio. En cambio, los trabajos subterráneos relacionados con la seguridad nacional podrán seguir adelante.
El Gobierno afirma que esa parte del proyecto incluye instalaciones militares, médicas y de protección. Según sus abogados, estos espacios ayudarán a responder ante amenazas con drones, misiles y agentes biológicos.
Trump podrá acudir al Tribunal Supremo
La orden entrará en vigor dentro de 14 días. Durante ese plazo, la Casa Blanca podrá presentar una apelación ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Trump ya anunció que recurrirá la decisión. Asimismo, calificó el fallo de injusto y defendió la importancia del proyecto para la seguridad del complejo presidencial.
El futuro salón ocuparía aproximadamente 90.000 pies cuadrados. Además, estaría ubicado en el terreno donde se encontraba el Ala Este de la Casa Blanca. Su costo ha sido estimado en unos 400 millones de dólares.
El Fondo Nacional para la Preservación Histórica presentó la demanda. La organización sostiene que una transformación de esta escala necesita supervisión legislativa y revisiones independientes.
El proyecto todavía puede continuar
La decisión judicial no significa que Trump deba abandonar definitivamente sus planes. El proyecto podría reanudarse si el Congreso concede la autorización requerida.
De hecho, los magistrados aclararon que su fallo no aborda el valor arquitectónico o político del salón. La disputa se concentra únicamente en los límites del poder presidencial.
Trump ha descrito la obra como un regalo para Estados Unidos. Finalmente, su construcción dependerá de una posible intervención del Supremo o de una futura autorización del Congreso.